{"id":109,"date":"2020-07-01T14:17:42","date_gmt":"2020-07-01T18:17:42","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=109"},"modified":"2020-07-13T18:22:42","modified_gmt":"2020-07-13T22:22:42","slug":"48-la-ida-a-los-andes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/07\/01\/48-la-ida-a-los-andes\/","title":{"rendered":"48. La ida a Los Andes."},"content":{"rendered":"\n<p>11 de enero de 1919. No tengo palabras para expresar el agradecimiento a mi Jes\u00fas. Es demasiado bueno. Yo me anonado ante sus favores. Me abandono en sus brazos. Me dejo guiar porque soy ciega y El es mi Luz. Soy soldado que sigo a mi Capit\u00e1n. Donde quiera que El est\u00e9, est\u00e1 su soldado. No soy nada. El es todo. Oh, c\u00f3mo el alma que tiene su esperanza puesta en El no tiene que temer, porque todos los obst\u00e1culos, las dificultades, El las vence!<\/p>\n\n\n\n<p>La ida a Los Andes, que me parec\u00eda imposible, se la hab\u00eda confiado a N. Se\u00f1or. Si El quer\u00eda, bueno; y si no, tambi\u00e9n bueno. Cada d\u00eda crec\u00edan m\u00e1s mis dudas. Estaba en una turbaci\u00f3n tan grande que ya no sab\u00eda lo que me pasaba, cuando he aqu\u00ed que todos los chiquillos se fueron al campo con mi pap\u00e1, arregl\u00e1ndose todo para podernos ir con mi mam\u00e1, que tuvo la bondad de llevarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos fuimos en el expreso de la ma\u00f1ana para tomar la combinaci\u00f3n; pero result\u00f3 que \u00e9sta se atras\u00f3 y tuvimos que esperar una hora y no nos pudimos volver en el tren de la tarde, sino en el de la noche. Dios lo permiti\u00f3 para que pasara m\u00e1s tiempo en mi conventito. Cuando llegamos all\u00e1 me encontr\u00e9 con una casa pobre y vieja. Ese iba a ser mi convento. Su pobreza me habl\u00f3 al coraz\u00f3n. Me sent\u00ed atra\u00edda hacia \u00e9l. Despu\u00e9s sali\u00f3 a abrir una ni\u00f1a que nos dijo que M. Ang\u00e9lica nos esperaba despu\u00e9s de almorzar. A las once y media volvimos. Entr\u00e9 al locutorio y sali\u00f3 la Teresita Montes al torno. Hablamos con ella. Yo no sab\u00eda lo que me pasaba. Fue a llamar a Madre Ang\u00e9lica. O\u00ed por vez primera su voz. Me sent\u00eda feliz. Me qued\u00e9 sola con ella. Nos pusimos a hablar de la vida de la carmelita. Me la explic\u00f3 entera. Me habl\u00f3 del oficio divino: c\u00f3mo la religiosa reemplaza a los \u00e1ngeles cantando las alabanzas de Dios. Despu\u00e9s tocaron a v\u00edsperas y me dijo que pod\u00edamos ir a la iglesia. Esta era oscura. En el fondo estaba la reja y se o\u00eda rezar el oficio con una devoci\u00f3n tan grande que verdaderamente cre\u00eda estar en los cielos. Yo no rezaba. Estaba anonadada delante de mi Dios. Mi alma lloraba de agradecimiento. Me sent\u00eda feliz, satisfecha. Ve\u00eda a N. Se\u00f1or con el rostro sonriente y parece que me dec\u00eda que estaba feliz all\u00ed, oyendo las alabanzas de sus esposas. Yo pensaba que tambi\u00e9n me uniera alg\u00fan d\u00eda a ese coro; yo,tan pecadora, tan miserable, unirme a esos \u00e1ngeles. Lloraba porque no sab\u00eda lo que me pasaba. Despu\u00e9s rezaron las letan\u00edas y tuve la felicidad entonces de unirme a ellas. Fue mi primera oraci\u00f3n unida a ellas para mi Madre Sant\u00edsima.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s fui al locutorio. Me sent\u00eda en una paz y felicidad tan grande como me es imposible explicar. Ve\u00eda claramente que Dios me quer\u00eda all\u00ed y me sent\u00eda con fuerza para vencer todos los obst\u00e1culos para poder ser carmelita y encerrarme all\u00ed para siempre. Hablamos del amor de Dios. M. Ang\u00e9lica lo hac\u00eda con una elocuencia que parec\u00eda le sal\u00eda de lo \u00edntimo del alma. Me hizo ver la gran bondad de Dios al llamarme y c\u00f3mo todo lo que ten\u00eda era de Dios, Despu\u00e9s me habl\u00f3 de la humildad: c\u00f3mo era tan necesaria esta virtud; que siempre me considerara la \u00faltima; que me humillara lo m\u00e1s posible; que cuando me reprendieran dijera interiormente: \u00abEsto y mucho m\u00e1s merezco\u00bb. Me habl\u00f3 de mis hermanitas de lo buenas que eran. Habl\u00e9 con ella hasta las cuatro y media sola. Entonces mand\u00f3 a mi mam\u00e1 a tomar onces. Vino la Teresita Montes a preguntar si quer\u00eda hacer la \u00abvisita de vistas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre tanto sac\u00f3 la cortina de las rejas y principiaron todas a entrar y a acercarse a la reja. Yo estaba hincada. Me consideraba indigna de estar de pie delante de tantas santas. Todas con el velo subido me fueron a saludar con tanto cari\u00f1o que me confund\u00eda. Al principio era tanta mi emoci\u00f3n que apenas pod\u00eda hablar, pero ya despu\u00e9s hablamos con una confianza suma.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellas demostraban una alegr\u00eda y al mismo tiempo una familiaridad entre ellas que me encant\u00f3. Me preguntaron cu\u00e1ndo me iba. Yo les dije hasta mayo. Entonces una fue a ver que si era San Jos\u00e9 o el Esp\u00edritu Santo el primero que tocaba. Entonces result\u00f3 el siete el d\u00eda de San Jos\u00e9, y a \u00e9l me encomendaron. Despu\u00e9s de un buen rato todas se fueron despidiendo y me qued\u00e9 con M. Ang\u00e9lica, qui\u00e9n me mand\u00f3 a tomar onces. Obedec\u00ed aunque no ten\u00eda ganas, pues me sent\u00eda llena. Al cabo de media hora volv\u00ed; pero entonces habl\u00f3 mi mam\u00e1 con ella y yo me puse en oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s me llam\u00f3 para darme unos libros y otras cosas que le ped\u00ed. Me desped\u00ed con pena, al mismo tiempo que llevaba mi alma henchida de felicidad. \u00a1C\u00f3mo Dios hab\u00eda trocado la tempestad en bonanza; la turbaci\u00f3n, en una santa paz!<\/p>\n\n\n\n<p>Volvimos y pedimos a Dios no encontrar a nadie conocido y as\u00ed fue. \u00a1Bendito y alabado sea mi Dios! Llegamos a las once y media. S\u00f3lo la Rebeca nos esperaba. Nadie hab\u00eda sospechado. \u00a1C\u00f3mo Dios en su bondad me arregla todo sin hacer yo nada!.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>11 de enero de 1919. No tengo palabras para expresar el agradecimiento a mi Jes\u00fas. Es demasiado bueno. Yo me anonado ante sus favores. Me abandono en sus brazos. Me dejo guiar porque soy ciega y El es mi Luz. Soy soldado que sigo a mi Capit\u00e1n. Donde quiera que El est\u00e9, est\u00e1 su soldado. 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