{"id":123,"date":"2020-07-01T16:07:05","date_gmt":"2020-07-01T20:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=123"},"modified":"2020-07-13T18:22:33","modified_gmt":"2020-07-13T22:22:33","slug":"55-pena-por-la-separacion-ingratitud-humana-sumida-en-la-agonia-de-n-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/07\/01\/55-pena-por-la-separacion-ingratitud-humana-sumida-en-la-agonia-de-n-senor\/","title":{"rendered":"55. Pena por la separaci\u00f3n. Ingratitud humana. Sumida en la agon\u00eda de N. Se\u00f1or."},"content":{"rendered":"\n<p>[Mayo 20.1919]. En la noche sent\u00ed una pena inmensa por la separaci\u00f3n. Se me representaba la Rebeca sola en nuestro cuarto llorando. Deseaba ardientemente abrazar y estrechar a cada uno de los que abandon\u00e9 por Jes\u00fas. No sab\u00eda ya la pena que sent\u00eda y si declar\u00e1rsela a nuestra Madrecita, pues me parec\u00eda que era buscar consuelos en las criaturas. Pero le dije a N. Se\u00f1or que, si ella venial a dejarnos [al noviciado], le dir\u00eda; si no, me callar\u00eda. Pero N. Se\u00f1or, como siempre me regalonea, permiti\u00f3, contra la costumbre, que viniera. Le dije mi pena y ella me llev\u00f3 al coro donde me llegaba a estremecer de la violencia del dolor. Gracias a las oraciones de nuestra Madrecita qued\u00e9 m\u00e1s en paz y pude dormir despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>22 de mayo [1919]. N. Se\u00f1or en la oraci\u00f3n me manifest\u00f3 c\u00f3mo El hab\u00eda sido triturado por nosotros y convertido en hostia. Me dijo que para ser hostia era necesario morir a s\u00ed misma. Una hostia -una carmelita- debe crucificar su pensamiento, rechazando todo aquello que no sea de Dios. Siempre tener el pensamiento enclavado en El. Los deseos, dirigidos a la gloria de Dios, a la santificaci\u00f3n del alma. Una hostia no tiene voluntad propia, donde quiera la transportan. Una hostia no ve, no oye, no se comunica exteriormente sino en el interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s me mostr\u00f3 c\u00f3mo, a pesar de su agon\u00eda en el altar, las criaturas no lo amaban, no reparaban en El. Esto me ha tenido muy apenada todo el d\u00eda. Es una especie de martirio, pues me siento sin fuerzas para amarle como debiera; muy miserable, e incapaz de ofrecerle ning\u00fan consuelo. Adem\u00e1s veo la ingratitud de los hombres. Esto me produce una amargura indecible. Para mayor tormento, me lleg\u00f3 carta de mi mamacita en que me dice ruegue para que N. Se\u00f1or se lleve a Miguel, porque est\u00e1 muy malo. Esto me tiene fuera de mi misma, porque es mi propia sangre la que ofende a Dios. Estoy incapaz de nada. Tanto es el amor que experimento y la amargura por los pecados. N. Se\u00f1or me dijo en la comuni\u00f3n lo consolara. Se me presenta a cada instante como agonizante. \u00a1Es horrible&#8230;! Me dijo lo acariciara, lo besara, porque esto le serv\u00eda de consuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>26 de mayo 1919. Hace tres d\u00edas que estoy sumida en la agon\u00eda de N. Se\u00f1or. Se me representa a cada instante moribundo. Con el rostro en el suelo. Con los cabellos rojos de sangre. Con los ojos amoratados. Sin facciones. P\u00e1lido. Demacrado. Tiene la t\u00fanica hasta la mitad del cuerpo. Las espaldas est\u00e1n cubiertas de una multitud de lancetas, que entiendo son los pecados. En las paletas, tiene dos llagas que permiten verle los huesos blancos, y enclavados en los huecos de estas heridas, lancetas que llegan hasta penetrar en los huesos. En la espina dorsal tiene lancetas que le duelen horriblemente. Por ambos lados corre la sangre a torrentes e inunda todo el suelo. La Sma. Virgen est\u00e1 a su lado de pie, llorando y pidiendo al Padre misericordia. Esta imagen la veo con una viveza tal que me produce una especie de agon\u00eda. No puedo llorar, pero me cubro entera de transpiraci\u00f3n y las manos se me hielan y el coraz\u00f3n me duele y se me corta la respiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta visi\u00f3n, todo se me hace amargo y no encuentro gusto nada m\u00e1s que en estar acompa\u00f1ando a N. Se\u00f1or. Pero encuentro m\u00e1s perfecto hacerlo todo sin demostrar exteriormente ninguna pena. Con mi Madrecita he conversado, pues sent\u00eda necesidad de que lo consolasen almas que no fueran tan miserables como la m\u00eda. N. Se\u00f1or me dijo que tanto nuestra Madrecita y Hermanitas como yo lo hab\u00edamos consolado. No s\u00e9 c\u00f3mo agradecerle a N. Se\u00f1or me haga participante de sus sufrimientos y que encuentre consuelo en m\u00ed, pecadora miserable. Lo \u00fanico que me pide es que no hable de m\u00ed misma, viva s\u00f3lo para Dios y para consolarlo. Que sufra en silencio. Pero como a veces ya no puedo m\u00e1s, me desahogo con mi Madrecita. \u00bfHasta cu\u00e1ndo buscar\u00e9 las criaturas? Deseo no morirme sino hasta el fin del mundo para vivir siempre al pie del sagrario, confortando al Se\u00f1or en su agon\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Mayo 20.1919]. En la noche sent\u00ed una pena inmensa por la separaci\u00f3n. Se me representaba la Rebeca sola en nuestro cuarto llorando. Deseaba ardientemente abrazar y estrechar a cada uno de los que abandon\u00e9 por Jes\u00fas. 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