{"id":245,"date":"2020-07-01T18:00:57","date_gmt":"2020-07-01T22:00:57","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=245"},"modified":"2020-07-13T18:21:34","modified_gmt":"2020-07-13T22:21:34","slug":"56-al-p-artemio-colom-s-j-29-de-enero-1919","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/07\/01\/56-al-p-artemio-colom-s-j-29-de-enero-1919\/","title":{"rendered":"56. Al P. Artemio Colom, S.J. 29 de enero 1919"},"content":{"rendered":"\n<p>Jes\u00fas y Maria 29 de enero 1919&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Reverendo Padre:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de pronunciarme decididamente por la vocaci\u00f3n que debo seguir, he querido tomar el consejo suyo; pues Ud. me ha conocido desde chica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En mi carta anterior, le expuse a Ud., Rdo. Padre, las dudas que ten\u00eda, entre el Sagrado Coraz\u00f3n y las carmelitas. Mi mam\u00e1 tuvo la gran bondad de llevarme a Los Andes, con quien ten\u00eda relaciones por carta desde hacia m\u00e1s de un a\u00f1o. La vista del convento que es muy pobre, me atrajo favorablemente. Pero m\u00e1s a\u00fan supe apreciar la felicidad de ser carmelita cuando habl\u00e9 con la Madre Priora. Ella me expuso con sencillez la vida de la carmelita y sent\u00ed en el fondo de mi coraz\u00f3n que Dios me quer\u00eda all\u00ed. Hac\u00eda varios d\u00edas estaba en una inquietud muy grande que trataba de reprimir pero todo era in\u00fatil; y cuando llegu\u00e9 al convento, mi coraz\u00f3n rebosaba de felicidad y gozaba de una paz inalterable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Le dir\u00e9 ahora las razones que tengo para querer ser carmelita. La es por la vida de oraci\u00f3n que all\u00ed se vive, vida de \u00edntima uni\u00f3n con Dios. Nada de trato con el mundo ni de criaturas. La carmelita vive en Dios, por Dios y para Dios. Creo que la oraci\u00f3n no me cansar\u00e1 -as\u00ed lo espero-, pues mi alma siente cada d\u00eda m\u00e1s la necesidad m\u00e1s apremiante de orar, de unirse a Dios, de tal manera, Rdo. Padre, que ahora paso constantemente en oraci\u00f3n. Lo adoro all\u00ed en el fondo de mi alma a mi Jes\u00fas, y todo lo que hago lo hago con El y por su amor. Todos los d\u00edas tengo una hora de oraci\u00f3n por la ma\u00f1ana, y media hora en la tarde. Esas horas son para mi un ratito de cielo, a pesar que a veces no puedo recogerme.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>2a La soledad. Muchas veces siento verdaderas ansias de estar sola. El trato con las criaturas me hast\u00eda. Me siento feliz cuando estoy sola, porque estoy con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3a La pobreza del Carmen me encanta; pues no teniendo nada el coraz\u00f3n permanece puro, s\u00f3lo para Dios. Adem\u00e1s, siendo pobre me parecer\u00e9 m\u00e1s a Aquel que no encontr\u00f3 donde reclinar la cabeza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>4a La penitencia me atrae: castigar el cuerpo que tantas veces es causa de pecados, hacerlo padecer a ejemplo de Cristo. Adem\u00e1s, teniendo el cuerpo sufriendo hace que se le someta al alma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>5a El sacrificio de esta vida tiene atractivos especiales para mi; y mas a\u00fan cuanto que todo lo que sufre en su esp\u00edritu y en su coraz\u00f3n permanece en el silencio, sin que ninguna criatura lo comprenda. S\u00f3lo lo sabe Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>6a El fin de la carmelita -que es rezar por los sacerdotes para que se santifiquen, y por los pecadores para que se conviertan- no puede ser mejor. La carmelita se santifica a s\u00ed misma para santificar a todos los miembros de la Iglesia. \u00bfQu\u00e9 fin m\u00e1s noble puede proponerse?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Yo s\u00e9 que encontrar\u00e9 muchas dificultades por parte de los m\u00edos para irme, pues siendo una Orden&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>cuyos fines se desconocen y no se comprenden, es calificada por el mundo por in\u00fatil. Mas por todo quiero pasar con tal de cumplir la voluntad de Dios. El ser\u00e1 mi apoyo y fortaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>He preferido Los Andes por ser m\u00e1s apartado de las grandes ciudades -lo que hace m\u00e1s dificultosa la ida a \u00e9sa- manteni\u00e9ndose completamente separado del mundo. Tambi\u00e9n porque creo son muy austeras y muy observantes de su Regla y tienen muy arraigado el esp\u00edritu de Santa Teresa. Yo fui tambi\u00e9n a hablar con la Priora -del Carmen Alto creo es- en la Alameda; pero me caus\u00f3 una impresi\u00f3n completamente desfavorable. Ignoro por qu\u00e9 fue. Quiz\u00e1s seria, como ella no me conoc\u00eda no se manifest\u00f3 tal cual era. Tambi\u00e9n me manifest\u00f3 la vida de la carmelita. Sin embargo, no sent\u00ed ning\u00fan atractivo por el convento. Adem\u00e1s not\u00e9 que la monja del torno preguntaba por todas las cosas del mundo, lo que me desagrad\u00f3. En cambio, en Los Andes s\u00f3lo hablamos de Dios; s\u00f3lo nombramos a ciertas personas para encomendarlas a las oraciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las conoc\u00ed a todas las monjas, porque corrieron el velo del locutorio. Me encant\u00f3 la sencillez, la alegr\u00eda y familiaridad que reinaban entre ellas. Creo han de ser muy santas, pues yo saqu\u00e9 mucho provecho de la visita. He quedado en mucha paz y recogimiento. Tambi\u00e9n sus oraciones casi siempre N. Se\u00f1or las escucha, pues ya varias cosas se me han cumplido de las que les he recomendado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la salud, gracias a Dios, estoy muy bien, y creo ese clima no me sentar\u00e1 mal, pues es el mismo de Chacabuco, al que estoy acostumbrada. Adem\u00e1s, si Dios me ha proporcionado los medios para ir, arreglando todas las circunstancias para el viaje, y que encontrara yo esa paz y felicidad que tanto tiempo no ten\u00eda, ni a\u00fan en el Carmen de Santiago, todo esto -Ud., Rdo. Padre lo ver\u00e1- creo es una manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n deseo exponerle los temores que me vienen por creer que el alma que se entrega a la oraci\u00f3n ha de sufrir muchos enga\u00f1os; y a veces llego a creer que todo es ilusi\u00f3n, con lo que sufro much\u00edsimo. Pero me parece que son tentaciones del demonio, pues si una alma espera y cree en Dios, no es confundida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Le expondr\u00e9 con toda sinceridad acerca de mi oraci\u00f3n, pues me figuro ando enga\u00f1ada; as\u00ed le ruego me diga qu\u00e9 camino debo seguir. Mi oraci\u00f3n consiste casi siempre en una \u00edntima conversaci\u00f3n con Nuestro Se\u00f1or. Me figuro que estoy como Magdalena a sus pies escuch\u00e1ndole. El me dice qu\u00e9 debo hacer para serle m\u00e1s agradable. A veces me ha dicho cosas que yo no s\u00e9. Otras veces me dice cosas que no han pasado y que despu\u00e9s suceden, pero esto es en raros casos. Me ha dicho que ser\u00e9 carmelita y que en mayo de 1919 me ir\u00e9. Esto me lo dijo de este modo: le pregunt\u00e9 que de qu\u00e9 edad me ir\u00eda. Entonces me dijo que de 18 a\u00f1os y que me faltaban 5 meses y ser\u00eda en mayo. Todo esto me lo dio a entender r\u00e1pidamente, sin que yo tuviera tiempo para sacar la cuenta de que el quinto mes era mayo. Despu\u00e9s la saqu\u00e9 y vi que, efectivamente, para mayo faltaban cinco meses; por esto vi que no era yo la que me hablaba. Otras veces me dice cosas que yo no recuerdo y que, aunque quiero, no puedo hacerlo. Pero me ha pasado creo dos veces que, pregunt\u00e1ndole yo una cosa, El me la ha dicho y despu\u00e9s no ha sucedido; por lo que yo temo ser enga\u00f1ada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez estaba delante del Sant\u00edsimo en oraci\u00f3n con mucho fervor y humildad; entonces me dijo que quer\u00eda que tuviera una vida m\u00e1s \u00edntima con El; que tendr\u00eda mucho que sufrir y otras cosas que no&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>recuerdo. Desde entonces qued\u00e9 m\u00e1s recogida, y ve\u00eda con mucha claridad a N. Se\u00f1or en una actitud de orar, como yo lo hab\u00eda visto en una imagen. Pero no lo ve\u00eda con los ojos del cuerpo, sino como que me lo representaba, pero era de una manera muy viva, que aunque a veces yo antes lo hab\u00eda que-rido representar, no hab\u00eda podido. Lo vi de esta manera como ocho d\u00edas o creo m\u00e1s y despu\u00e9s ya no. Y ahora tampoco lo puedo hacer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>He tenido a veces en la oraci\u00f3n mucho recogimiento, y he estado completamente absorta contemplando las perfecciones infinitas de Dios; sobre todo aquellas que se manifiestan en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. El otro d\u00eda me pas\u00f3 algo que nunca hab\u00eda experimentado. N. Se\u00f1or me dio a entender una noche su grandeza y al propio tiempo mi nada. Desde entonces siento ganas de morir ser reducida a la nada, para no ofenderlo y no serle infiel. A veces deseo sufrir las penas del infierno con tal que, sufriendo esas penas, le pagara sus gracias de alg\u00fan modo y le demostrara mi amor, pues encuentro que no lo amo. En esto consiste mi mayor tormento. Esto pens\u00e9 en la noche antes de dormirme, y en la ma\u00f1ana amanec\u00ed con mucho amor. Rec\u00e9 mis oraciones y le\u00ed la Suma Espiritual de San Juan de la Cruz, en que expone los grados del amor de Dios, y habla de oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Con esto sent\u00ed que el amor crec\u00eda en mi de tal manera que no pensaba sino en Dios, aunque hiciera otras cosas, y me sent\u00eda sin fuerzas, como desfallecida, y como si no estuviera en mi misma. Sent\u00ed un gran impulso por ir a la oraci\u00f3n e hice mi comuni\u00f3n espiritual pero al dar la acci\u00f3n de gracias me dominaba el amor enteramente. Principi\u00e9 a ver las infinitas perfecciones de Dios, una a una, y hubo un momento que no supe nada: estaba como en Dios. Cuando contempl\u00e9 la justicia de Dios hubiera querido huir o entregarme a su justicia. Contempl\u00e9 el infierno, cuyo fuego enciende la c\u00f3lera de Dios, y me estremec\u00ed (lo que nunca, pues no s\u00e9 por qu\u00e9 jam\u00e1s me ha inspirado ese terror). Hubiera querido anonadarme pues ve\u00eda a Dios irritado. Entonces haciendo un gran esfuerzo, le ped\u00ed desde el fondo de mi alma misericordia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Vi lo horrible que es el pecado, y quiero morir antes que cometerlo. Me dijo tratara de ser perfecta; Y cada perfecci\u00f3n suya me la explic\u00f3 pr\u00e1cticamente: que obrara con perfecci\u00f3n, pues as\u00ed habr\u00eda uni\u00f3n entre El y yo, pues El obraba siempre con perfecci\u00f3n. Estuve m\u00e1s de una hora sin saberlo; pero no todo el tiempo en gran recogimiento. Despu\u00e9s qued\u00e9 que no sabia como ten\u00eda la cabeza. Estaba como en otra parte, y tem\u00eda que me vieran y notaran algo en mi especial. Por lo que rogu\u00e9 a N. Se\u00f1or me volviera enteramente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la oraci\u00f3n de la tarde estuve menos recogida, pero sent\u00eda amor, aunque no tanto. Todo ese d\u00eda estuve muy recogida y me pidi\u00f3 Dios no mirara fijamente a nadie y, si de vez en cuando ten\u00eda que mirar, lo viera siempre a El en sus criaturas, porque para llegar a unirse a El necesitaba mucha pureza. Ni a\u00fan quiere toque a nadie sin necesidad. Despu\u00e9s de ese d\u00eda he quedado en grandes sequedades.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto que le digo, se lo digo con toda verdad. Aunque me parece que todo es enga\u00f1o, y me cuesta mucho dec\u00edrselo por lo mismo; pues me parece que son exageraciones m\u00edas. Ud., Rdo. Padre, por favor, me dir\u00e1 qu\u00e9 debo hacer. No s\u00e9 c\u00f3mo agradecerle a N. Se\u00f1or tantos favores, pues veo cu\u00e1n indigna y miserable soy. D\u00edgame c\u00f3mo debo hacer mi oraci\u00f3n y en qu\u00e9 debo meditar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Le expongo todo para que Ud. juzgue, Rdo. Padre, y espero que N. Se\u00f1or lo iluminar\u00e1 respecto a mi&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>pobre alma. Rece por mi. Sobre todo, Rdo. Padre, acu\u00e9rdese siquiera una vez de ofrecerme con el Cordero inmaculado en la santa Misa, dispuesta para ser sacrificada por amor a Dios y a las almas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Juana, H. de M.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se me hab\u00eda olvidado contarle que, si soy carmelita, me llamar\u00e9 Teresa de Jes\u00fas, nombre que encuentro demasiado grande para m\u00ed. Rece para que imite a esta gran santa. Perdone mis expresiones tan confusas y sin concierto, pero estoy apurada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas y Maria 29 de enero 1919&nbsp; Reverendo Padre:&nbsp; Antes de pronunciarme decididamente por la vocaci\u00f3n que debo seguir, he querido tomar el consejo suyo; pues Ud. me ha conocido desde chica.&nbsp; En mi carta anterior, le expuse a Ud., Rdo. Padre, las dudas que ten\u00eda, entre el Sagrado Coraz\u00f3n y las carmelitas. 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