{"id":249,"date":"2020-07-01T18:01:59","date_gmt":"2020-07-01T22:01:59","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=249"},"modified":"2020-07-13T18:21:34","modified_gmt":"2020-07-13T22:21:34","slug":"58-al-p-jose-blanch-c-m-f-3-de-febrero-de-1919","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/07\/01\/58-al-p-jose-blanch-c-m-f-3-de-febrero-de-1919\/","title":{"rendered":"58. Al P. Jose Blanch, C.M.F. 3 de febrero de 1919"},"content":{"rendered":"\n<p>San Pablo, 3 de febrero de 1919&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Reverendo Padre:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero escribirle \u00e9sta con toda calma pues la otra anterior fue muy a la ligera, y adem\u00e1s cre\u00eda que iba a venir. Pero Dios no lo quiso, y le ofrezco este sacrificio para que N. Se\u00f1or sea su gu\u00eda y luz en el nuevo puesto que va a desempe\u00f1ar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Le dije que hab\u00eda ido a Los Andes, visita que fue dispuesta por Dios admirablemente. Hacia mucho tiempo lo deseaba ardientemente y le ped\u00eda a N. Se\u00f1or que dispusiera las circunstancias a favor, pues ve\u00eda que todo era in\u00fatil. Tres d\u00edas antes de venirnos, por una casualidad, mi pap\u00e1 y hermanos se vinieron al fundo, quedando mi mam\u00e1, la Rebeca, Ignacito y yo. De repente se me vino la idea del viaje. Fui a las siete de la tarde a consultarlo con el Padre Falgueras, y todo qued\u00f3 resuelto para el d\u00eda siguiente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo nos favoreci\u00f3, pues hicimos el viaje por el d\u00eda sin novedad y sin que nadie lo supiera. M\u00e1s a\u00fan, estuve mayor tiempo del que deb\u00eda estar pues hubo un atraso de trenes a la ida, lo que hizo que no alcanz\u00e1ramos a venirnos a las dos y media, sino a las siete y media.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Le ruego, Rdo. Padre, me haga el favor de juzgar si tengo verdadera vocaci\u00f3n para carmelita, por las razones que tengo para creer que es ello la voluntad de Dios. Creo que N. Se\u00f1or lo iluminar\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Yo recuerdo que, desde chica, yo dec\u00eda que si era monja, lo ser\u00eda, pero de un convento muy austero, en que hicieran mucha penitencia, y donde no se tratara con el mundo. Despu\u00e9s cuando estuve enferma de apendicitis, N. Se\u00f1or me manifest\u00f3 que quer\u00eda fuese monja y me dijo que fuera carmelita, a quienes yo conoc\u00eda solamente por la vida de Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Desde entonces no dud\u00e9 fuera esa mi vocaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora le dir\u00e9 por qu\u00e9 creo sea la voluntad de Dios sea carmelita y no del Sdo. Coraz\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1- Porque la vida de oraci\u00f3n y de uni\u00f3n con Dios es lo que amo m\u00e1s por encontrarla la m\u00e1s perfecta; ya que es una vida de cielo en cierto modo, pues la carmelita no se preocupa sino de unirse con Dios,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>de contemplarle siempre y de cantar sus alabanzas. Esa sed de oraci\u00f3n crece en m\u00ed por momentos y mi recogimiento ahora es casi continuo; pues todo lo que hago, lo hago con mi Jes\u00fas y se lo ofrezco a El por amor. Cuando no puedo tener mi oraci\u00f3n por cualquier motivo, sufro por no poder estar con mi Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>2- La soledad del Carmen ayuda al recogimiento. Ese aislamiento de las criaturas hace que se trate s\u00f3lo con Dios y se adquiera, por lo tanto, mayor uni\u00f3n con El, en lo que consiste la perfecci\u00f3n. La soledad creo no me cansar\u00e1, pues siempre la busco, y se me hace enojoso muchas veces el trato con las criaturas; pues estando sola, estoy con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3- La pobreza de la carmelita es muy grande. No puede poseer nada, lo que hace que toda la capacidad de poseer sea llenada por Dios s\u00f3lo. Siendo pobre se asemeja m\u00e1s a\u00fan a su Esposo Divino, quien no tuvo d\u00f3nde reclinar su cabeza. La carmelita s\u00f3lo debe poseer a Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>4- La penitencia a que se somete y la austeridad de su vida es un medio m\u00e1s para tener el cuerpo sometido al alma, para asemejarse m\u00e1s al Divino Crucificado, que fue una victima por nuestros pecados. Ella hace penitencia por sus pecados y por los del mundo, y as\u00ed demuestra su amor a Dios que de tantos favores la colm\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>5- Su sacrificio es perpetuo, sin mitigaci\u00f3n, desde que nace a la vida religiosa hasta que muere como v\u00edctima, a ejemplo de Jesucristo. Y todo en el silencio, sin que nadie lo sepa. Cu\u00e1ntos hay que tachan su vida de in\u00fatil. Sin embargo, ella es como el Cordero de Dios. Ella lleva los pecados del mundo. Se sacrifica para volver al redil las ovejas extraviadas. Pero as\u00ed como a Cristo no lo conoci\u00f3 el mundo, a ella tampoco la conoce. Esta abnegaci\u00f3n completa me encanta. No hay cabida al amor propio. No ve ni siquiera el fruto de su oraci\u00f3n. S\u00f3lo en el cielo lo sabr\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>6.- El fin que se propone es muy grande: rogar y santificarse por los pecadores y sacerdotes. Santificarse a s\u00ed misma para que la savia divina se comunique, por la uni\u00f3n que existe entre los fieles, a todos los miembros de la Iglesia. Ella se inmola sobre la cruz, y su sangre cae sobre los pecadores, pidiendo misericordia y arrepentimiento. Cae sobre los sacerdotes santific\u00e1ndolos, ya que en la cruz est\u00e1 con Jesucristo \u00edntimamente unida. Su sangre est\u00e1, pues, mezclada con la divina.<\/p>\n\n\n\n<p>Todas estas consideraciones que le hago, Rdo. Padre, son las que me inducen a preferir el Carmen, pues creo que en esta vida he de alcanzar la santidad. La he escogido porque veo que, escogi\u00e9ndola, he de encontrar la cruz; y andar\u00eda -creo- todo el mundo con la gracia de Dios para buscarla y poseerla, pues en ella est\u00e1 Jesucristo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora le dir\u00e9 por qu\u00e9 quiero irme a Los Andes:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00ba Porque est\u00e1 compuesto de monjas muy observantes de su Regla. Tienen el esp\u00edritu de Santa Teresa muy marcado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00ba He visto que Dios les concede todo cuanto le piden (casi todo) pues todo lo que les he encomendado a sus oraciones N. Se\u00f1or les ha escuchado. Mi ida a \u00e9sa se la debo a las oraciones de&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>las novicias que todos los d\u00edas rezaban, para que fuera, una Salve a la Virgen. Deben ser muy santas para que Dios las oiga as\u00ed. Adem\u00e1s me encant\u00f3 su sencillez y alegr\u00eda, al mismo tiempo que [la] familiaridad que reinaba entre ellas. Su presencia y conversaci\u00f3n ha aumentado mi recogimiento y me ha tra\u00eddo una gran paz.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00ba Adem\u00e1s, como est\u00e1 muy retirado de las grandes ciudades, es mucho menos visitado y tiene, por consiguiente, menor trato con el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00ba El modo c\u00f3mo me prepar\u00f3 el viaje a ese convento; pues fue una serie de circunstancias que los que supieron no pudieron menos de admirarse. El sentirme tan feliz, con tanta paz, la que tanto tiempo no ten\u00eda, pues cada d\u00eda crec\u00edan m\u00e1s mis dudas. Todo esto me da a entender que N. Se\u00f1or me quiere all\u00ed. Hay que observar que fui al Carmen de Santiago en la Alameda para que, hablando con una carmelita, me diera a entender mejor su vida. Habl\u00e9 con la M. Priora y, a pesar de ser la primera vez que entraba al Carmen, no me produjo ninguna impresi\u00f3n&#8217; antes al contrario, me produjo un efecto desfavorable que no puedo explicar. Yo no s\u00e9 si ser\u00eda porque la M. Tornera principi\u00f3 a preguntar por cosas de afuera -por algunas personas-, pero yo no s\u00e9 lo que me pas\u00f3. En cambio, en Los Andes, es verdad que hablaron de algunas personas que conoc\u00edan, pero fue de paso y su conversaci\u00f3n fue toda en Dios y en darme a conocer la vida que llevaban.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00ba Al clima de Los Andes estoy acostumbrada, pues es casi el mismo de Chacabuco. Gracias a Dios, estoy muy bien de salud. De todos modos, yo le dije a la Madre que era d\u00e9bil, pero ella me dijo que no me inquietara, pues muchas que eran muy d\u00e9biles pod\u00edan soportarlo todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si le cont\u00e9 que me llamar\u00e9 Teresa de Jes\u00fas, si soy de all\u00e1. Pues yo le cont\u00e9 a Madre Ang\u00e9lica c\u00f3mo se me hab\u00eda ocurrido ser de all\u00e1 cuando Ud. cont\u00f3 la muerte de las carmelitas en Los Andes, y lo muy austeras que eran, y c\u00f3mo yo hab\u00eda dicho que las ir\u00eda a reemplazar. Entonces ella me cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00edan muerto v\u00edctimas de la caridad y que no duda ella que se hab\u00edan ofrecido como v\u00edctimas por unas necesidades muy grandes que les hab\u00edan encomendado a sus oraciones. Y me dijo que me llamar\u00eda como una de ellas. M\u00e1s obligada quedo con el nombre de tan gran santa para serlo yo tambi\u00e9n con la gracia de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n he considerado c\u00f3mo la Sma. Virgen fue una perfecta carmelita. Su vida fue contemplar, sufrir y amar. Y todo esto en el silencio, en la soledad. Esta vida fue recomendada por N. Se\u00f1or a Magdalena dici\u00e9ndole que hab\u00eda escogido la mejor parte, aunque Marta lo serv\u00eda con amor. N. Se\u00f1or vivi\u00f3 30 a\u00f1os en esta vida de recogimiento y s\u00f3lo 3 evangelizando&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rdo. Padre, le ruego haga la caridad de decirme qu\u00e9 piensa Ud. acerca de mi vocaci\u00f3n: si la tengo -s\u00ed o no- para carmelita. Que no me quiero decidir bien hasta que crean verdaderamente que soy para carmelita.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora le voy a exponer con toda sinceridad la oraci\u00f3n que he tenido y tengo, pues siento temores si ando errada. Ud. Rdo. Padre, lo ver\u00e1 y me dir\u00e1 lo que tengo que hacer. Como Ud ya lo sabe, mi oraci\u00f3n consiste en una conversaci\u00f3n sencilla con N. Se\u00f1or. Lo considero dentro de mi alma y yo me pongo a sus pies escuch\u00e1ndolo. El me dice lo que debo hacer y evitar. Y me explica otras veces&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>alg\u00fan paso de su vida. Otras veces me ha dicho cosas que yo no sab\u00eda o que no recuerdo. Otras, cosas que no han sucedido y que yo le preguntaba y El me las dec\u00eda y suced\u00edan. Pero yo a veces temo no sea N. Se\u00f1or, pues una o dos veces no sucedi\u00f3 lo que El me hab\u00eda dicho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que estuve delante del Sant\u00edsimo N. Se\u00f1or me habl\u00f3 y me dijo que desde ese momento estar\u00eda mucho m\u00e1s unida a El. Y que El, como me amaba, quer\u00eda que estuviera a su lado. Pero tambi\u00e9n que sufrir\u00eda mucho en mi vida. Desde entonces principi\u00e9 a estar mucho m\u00e1s unida a El. Vera -pero no con los ojos del cuerpo- a mi lado a N. Se\u00f1or en actitud de orar a su Eterno Padre, como yo lo hab\u00eda visto hac\u00eda mucho tiempo representado en una imagen. Lo estuve viendo as\u00ed como ocho d\u00edas y despu\u00e9s, aunque lo quise representar, no pude, pues antes era de una manera viv\u00edsima.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez le pregunt\u00e9 si ser\u00eda carmelita, y me dijo que s\u00ed, a los 18 a\u00f1os. Y que me faltaban 5 meses y que era en mayo. Y no hab\u00eda yo sacado la cuenta que faltaban cinco meses para mayo. La saqu\u00e9, y as\u00ed era.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n otras veces -como le dije en una de mis cartas- pienso en las perfecciones de Dios y me quedo en un recogimiento profundo, como si estuviera abismada en Dios. Aqu\u00ed me ocurri\u00f3 el otro d\u00eda una cosa parecida, pero con m\u00e1s intensidad. En las noches, como a veces no hac\u00eda oraci\u00f3n en el d\u00eda por estar ocupada, me recog\u00eda y estaba en oraci\u00f3n como un cuarto de hora. Una noche N. Se\u00f1or me dio a entender su grandeza y al propio tiempo mi nada. Desde entonces principi\u00e9 a sentir ansias de morir, ser reducida a la nada para no ofender a Dios y no seguir si\u00e9ndole infiel. A veces deseo sufrir las penas del infierno con tal que as\u00ed mostrara mi amor y correspondiera en alg\u00fan modo a sus favores. Esto lo siento cuando tengo fervor, y sufro con esto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro d\u00eda de esto por la ma\u00f1ana, le\u00ed la Suma Espiritual de San Juan de la Cruz que trataba de la oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n y del amor de Dios. Principi\u00e9 a sentir tanto amor de Dios que El, aunque hiciera otras cosas, me ten\u00eda abstra\u00eddo el pensamiento. Y era tanta la fuerza del amor, que me sent\u00eda como desfallecida, sin fuerzas. Algo como si no estuviera en m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed un gran impulso por ir a la oraci\u00f3n. Principi\u00e9 por hacer mi comuni\u00f3n espiritual y, al dar gracias, se me vinieron a la mente las perfecciones de Dios una a una. Hubo un instante que no supe nada. Me sent\u00eda en Dios&#8230; Cuando contempl\u00e9 la justicia, hubiera querido huir, o entregarme a su justicia e ir al infierno, y anonad\u00e1ndome, le ped\u00ed misericordia y me sent\u00ed llena de ella. Vi lo horrible que es el pecado. Quise morir antes que cometerlo. Le promet\u00ed tener siempre presente a Dios en sus criaturas y otras cosas. Despu\u00e9s qued\u00e9 que no sab\u00eda c\u00f3mo estaba. Creo que estuve como hora y media, pero no todo el tiempo abstra\u00edda. Todo ese d\u00eda sent\u00ed mucho fervor. Sent\u00ed menos amor y no tuve recogimiento en 12 oraci\u00f3n como en la ma\u00f1ana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dios quiere de m\u00ed la pureza m\u00e1s grande. No quiere fije la mirada en nadie, ni toque sin necesidad a nadie.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edgame, por favor, Rdo. Padre, qu\u00e9 debo hacer, pues ahora estoy en sequedades muy grandes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rece por m\u00ed mucho. Me est\u00e1n apurando, por eso no sigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Juana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Pablo, 3 de febrero de 1919&nbsp; Reverendo Padre:&nbsp; Quiero escribirle \u00e9sta con toda calma pues la otra anterior fue muy a la ligera, y adem\u00e1s cre\u00eda que iba a venir. 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