{"id":269,"date":"2020-07-01T18:07:46","date_gmt":"2020-07-01T22:07:46","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=269"},"modified":"2020-07-13T18:21:34","modified_gmt":"2020-07-13T22:21:34","slug":"68-al-p-jose-blanch-c-m-f-3-de-marzo-de-1919","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/07\/01\/68-al-p-jose-blanch-c-m-f-3-de-marzo-de-1919\/","title":{"rendered":"68. Al P. Jos\u00e9 Blanch, C.M.F. 3 de marzo de 1919"},"content":{"rendered":"\n<p>J.M.J.T. San Pablo, 3 de marzo de 1919&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Reverendo Padre:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No sabe cu\u00e1nto agradec\u00ed su carta. Y le di muchas gracias a Dios le haya hecho conocer su voluntad sobre mi.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas llegue a Santiago, solicitar\u00e9 el permiso de mi pap\u00e1. Apenas le escriba se lo participar\u00e9 a W. para que ruegue mucho a Dios me lo d\u00e9 si es su divina voluntad. Esta es, ante todo, lo que pido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las misiones las supe aprovechar. Pas\u00e9 unos d\u00edas de cielo. A veces, cuando estaba una hora o m\u00e1s con N. Se\u00f1or, me figuraba estar en el Carmen. S\u00f3lo me faltaba verme tras las rejas como prisionera. A cada momento me iba al oratorio; pues no ten\u00eda descanso mi coraz\u00f3n hasta que no me encontraba a sus pies. Vino un Padre que me gust\u00f3 mucho. Se ve\u00eda era muy santo: el P. Cea. Dios permiti\u00f3 que viniera, pues no sab\u00eda qu\u00e9 me pasaba. Estaba muy desanimada en la oraci\u00f3n. Como tuve necesidad de consultarlo acerca de esto, me dio muy buenos consejos que trajeron la paz a mi alma. Le dije mis intenciones de ser carmelita y dio gracias a Dios por ello, pues las aprecia mucho. Me tom\u00f3 mucho inter\u00e9s y me examinaba en todo y me encontr\u00f3 vocaci\u00f3n. Me dio un cuaderno \u00abTratado de la Perfecci\u00f3n Religiosa\u00bb por el Padre Nieremberg, que me ha sido de mucha utilidad. Estoy encantada con \u00e9l. Me dijo el Padre Juli\u00e1n que le escribiera alguna vez, si ten\u00eda necesidad. Y lo hice no tanto&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>porque yo lo necesitara como por una persona que tambi\u00e9n deseaba escribirle y que no lo hac\u00eda si yo no escrib\u00eda; y como ella lo necesitaba, lo hice. Mi mam\u00e1 me ha aconsejado le preguntara a Ud. sobre si le pod\u00eda seguir escribiendo. Yo veo que quiz\u00e1s busco la satisfacci\u00f3n de desahogarme; adem\u00e1s sent\u00eda interiormente desasosiego, y en la oraci\u00f3n muchas veces me turba el pensamiento del bien que me hizo el Padre y a\u00fan hasta en sue\u00f1os lo he recordado. Yo creo que esto no est\u00e1 bien y N. Se\u00f1or me lo reprocha en lo \u00edntimo del alma, pues quiere que s\u00f3lo en El piense. D\u00edgame, Rdo. Padre, qu\u00e9 debo hacer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n me pasa lo mismo con mis amigas. Hay muchas que me escriben y nos aconsejamos para ser buenas. Sin embargo, muchas veces, cuando estoy en la oraci\u00f3n, me viene el pensamiento de que les debo escribir, aunque yo nunca les hablo de m\u00ed, sino de lo que creo las ha de llevar a Dios. Sin embargo, tengo una \u00edntima -la que el P. Falgueras me aconseja sea amiga- y es Elisita Vald\u00e9s. No tenemos ning\u00fan secreto y nos decimos lo bueno como lo malo y ambas nos esforzamos en ser cada d\u00eda m\u00e1s de Dios. Sus consejos me han hecho mucho bien; mas me parece de repente que la quiero demasiado y que quiz\u00e1 a N. Se\u00f1or no le gusta. D\u00edgame, por favor, lo que Ud., Rdo. Padre, juzga de todo esto; pues si Ud. me dice deje todo esto a un lado para ser m\u00e1s de Dios, lo har\u00e9 aunque me cueste. Dios me aydar\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me dice Ud., Padre, que explique c\u00f3mo es el conocimiento que Dios me infunde de sus perfecciones; pero le dir\u00e9 con llaneza que no lo puedo explicar, porque ese conocimiento Dios no me lo da con palabras, sino como que en lo \u00edntimo del alma me diera luz de ellas. En un instante yo las veo muy claro, pero es de una manera r\u00e1pida y muy \u00edntima, en la parte superior de mi alma. El otro d\u00eda fue sobre la esencia de Dios. C\u00f3mo Dios tiene la vida en Si mismo y no necesita de nadie: de sus operaciones, y de ese silencio infinito en que est\u00e1 abismado. Tambi\u00e9n de la uni\u00f3n que existe entre las Tres Divinas Personas y de la generaci\u00f3n. Yo no puedo explicar, Rdo. Padre, todo esto por la raz\u00f3n que le digo. Por lo general, de mi oraci\u00f3n siempre saco humildad, confusi\u00f3n por mis pecados y deseos de ser cada d\u00eda m\u00e1s de Dios, y mucho agradecimiento . . .&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los s\u00e1bados, me dijo el Padre Juli\u00e1n que meditara en las virtudes de la Virgen. Y as\u00ed lo hice. Y Dios N. Se\u00f1or me indic\u00f3 lo hiciera sobre la pureza. Sent\u00ed una voz distinta a la de N. Se\u00f1or y le pregunt\u00e9 de qui\u00e9n era. Me dijo que era de la Virgen. Ella me dijo que me abr\u00eda su coraz\u00f3n maternal para que viera en qu\u00e9 pureza hab\u00eda vivido toda su vida. Me pidi\u00f3 despu\u00e9s la imitara y, ya que ten\u00eda el voto de castidad, lo renovara, pero con mayor perfecci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Me dijo fuera pura en el pensamiento, de modo que constantemente lo tuviera puesto en Dios, rechazando todos los que no fueran de El. Para esto me dijo que deb\u00eda desprender enteramente mi coraz\u00f3n de toda criatura. Que fuera pura en mis deseos, no deseando otra cosa sino la gloria de Dios, el hacer su voluntad y el pertenecerle cada d\u00eda m\u00e1s. Que deseara la pobreza, la humillaci\u00f3n, el mortificar mis sentidos. Que rechazara el deseo de las comodidades. Que al dormir, lo mismo que al comer, no deseara sino servir mejor a Dios. Que en mis obras tuviera siempre por fin a Dios. Que no hiciera aquellas que me pudieran manchar y las que no eran del agrado de Dios, que quiere mi santificaci\u00f3n. Y hacerlo todo por Dios y nada con el objeto de ser vista de las criaturas. Me dijo evitara toda palabra que no fuera dicha por la gloria de Dios. Que.siempre en mis conversaciones mezclara algo de Dios. Que no mirara a nadie sin necesidad y, cuando lo tuviera que hacer para no&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>llamar la atenci\u00f3n, contemplara a Dios en sus criaturas. Que pensara que Dios siempre me miraba. Que en el gusto me abstuviera de lo que me agradaba. Si ten;a que tomarlo, no me complaciera en \u00e9l, sino que se lo ofreciera y agradeciera a Dios con el fin de servirlo mejor. Que el tacto lo mortificara, no toc\u00e1ndome sin necesidad, ni tampoco a nadie. En una palabra, que mi esp\u00edritu estuviera sumergido en Dios de tal manera que me olvidara que mi alma informaba al cuerpo. Que a Ella le hab\u00eda sido esto m\u00e1s f\u00e1cil, por cuanto hab\u00eda sido concebida en gracia; pero que hiciera lo que estaba de mi parte por imitarla. Que rezara para conseguirlo. Que as\u00ed Dios se reflejar\u00eda en mi alma y se unir\u00eda a m\u00ed.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ese d\u00eda, Rdo. Padre, pas\u00e9 en mucho recogimiento. Pero los d\u00edas siguientes no pod\u00eda recogerme. Una vez me dijo N. Se\u00f1or lo adorara y me qued\u00e9 inmediatamente recogida. Otras veces no siento la voz de Dios ni fervor; pero siento consuelo de estar con El, y no s\u00e9 c\u00f3mo, pero siempre me declara una verdad en el fondo de mi alma, que me sostiene y enfervoriza para todo el d\u00eda. El otro d\u00eda me manifest\u00f3 en qu\u00e9 consiste la pobreza verdadera: en no poseer ni a\u00fan nuestra voluntad, en estar despegada de nuestra propio juicio. Me dio a entender que yo estaba apegada a los consuelos sensibles de la divina uni\u00f3n. Y que \u00e9sta no consist\u00eda sino en identificarse con El por la m\u00e1s perfecta imitaci\u00f3n de sus perfecciones, y en unirse a El por el sufrimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edgame, Rdo. Padre, qu\u00e9 debo hacer con respecto a todo esto que N. Se\u00f1or me indica en la oraci\u00f3n. Me veo tan miserable y que correspondo tan mal a su amor. Esto me apena mucho: ver que siento sensiblemente mucho amor. A veces llega hasta quitarme las fuerzas y desear no hacer nada, sino tenderme en la cama. Veo que estoy llena de imperfecciones. Temo que N. Se\u00f1or se canse y me abandone [y] a\u00fan que mande la muerte y me condene eternamente. Ruegue por m\u00ed que tanto lo necesito. Ud., Rdo. Padre, me conoce muy bien y ve lo miserable que soy; mas tengo deseo de ser toda de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edgame cu\u00e1les deben ser mis disposiciones en la cuaresma. Tengo muchos deseos de mortificarme. \u00bfMe permite ponerme un cintur\u00f3n de cordel con nudos? \u00bfPoner ajenjo en la comida? \u00bfTabla en la cama? \u00bfHacer una hora de oraci\u00f3n en la noche? \u00bfAyunar los viernes? \u00bfPonerme m\u00e1s tiempo el cilicio?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a lo que me dice qu\u00e9 me causa m\u00e1s temor en la vida de la carmelita&#8230; El tedio que me entrar\u00e1 y tener que mortificarme sin sentir fervor, sino repugnancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A Dios. Rece por m\u00ed. Ofr\u00e9zcame en la Santa Misa siquiera una vez como v\u00edctima de amor y reparaci\u00f3n y como hostia de alabanza de la Sma. Trinidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa de Jes\u00fas, Carmelita&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dispense todo, porque es a toda carrera. No tengo tiempo de releerlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J.M.J.T. San Pablo, 3 de marzo de 1919&nbsp; Reverendo Padre:&nbsp; No sabe cu\u00e1nto agradec\u00ed su carta. Y le di muchas gracias a Dios le haya hecho conocer su voluntad sobre mi.&nbsp; Apenas llegue a Santiago, solicitar\u00e9 el permiso de mi pap\u00e1. 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