{"id":665,"date":"2020-10-16T18:12:48","date_gmt":"2020-10-16T22:12:48","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=665"},"modified":"2020-10-16T18:12:49","modified_gmt":"2020-10-16T22:12:49","slug":"ficha-n-1-p-julio-gonzalez-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/10\/16\/ficha-n-1-p-julio-gonzalez-c\/","title":{"rendered":"Ficha n.1    P. Julio Gonz\u00e1lez C."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primer centenario de la Pascua de Juanita a la Casa del Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Al comienzo del camino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Objetivo: Conocer m\u00e1s que las trece citas expl\u00edcitas e impl\u00edcitas de la Santa Madre Teresa en el Diario y Cartas que nos dej\u00f3 Juanita, consideremos el significado de su vida m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La entrevista<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es la propia Juanita la que en su Diario se\u00f1ala que fue la M. R\u00edos quien le recomend\u00f3, al final de una entrevista decisiva, el 12 de Septiembre de 1915, leer la vida de S. Teresa de Jes\u00fas y Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas. Juanita, le conf\u00eda que ya lo hab\u00eda hecho varias veces, \u201cy saco tanto provecho; pues su alma tiene algunos puntos parecidos a la m\u00eda. Y tambi\u00e9n porque yo como ella, he recibido muchos beneficios de Nuestro Se\u00f1or, qu\u00e9 la hicieron que llegara muy luego a la perfecci\u00f3n; mientras que yo le pago tan mal a Jes\u00fas. Esto me enternece y le prometo ser mejor.\u201d (D 13). El tema del pololeo que se menciona en esta entrevista ayuda a Juanita a confirmar que su \u00fanico amor es Jesucristo. Los hombres no colman sus aspiraciones: s\u00f3lo Dios basta (Cta.73;75). Ese mismo a\u00f1o con una madurez admirable hace voto privado de castidad (D 15).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esp\u00edritu y carisma<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta primera llamada a conocer a esta Maestra de oraci\u00f3n como es S. Teresa de \u00c1vila, viene a iluminar, abrir caminos nuevos en la vida de Juanita. A sus quince a\u00f1os ya hab\u00eda recorrido una etapa previa de oraci\u00f3n vocal y mental con el rezo diario del Santo Rosario y otras pr\u00e1cticas de piedad (D 5). La Santa abulense viene a iluminar esos momentos de di\u00e1logo con Jes\u00fas y Mar\u00eda, que comenzaron el feliz d\u00eda de su primer acercamiento a la Eucarist\u00eda (D 6; Cta.87). Esos \u201cpuntos\u201d de los que habla Juanita, se refieren a que lo que est\u00e1 viviendo en el campo de la oraci\u00f3n, Teresa de Jes\u00fas, avala este camino de oraci\u00f3n, como camino cierto de encuentro con Dios, lo que a su vez se\u00f1ala, que est\u00e1 en camino de perfecci\u00f3n. Estamos en el inicio de una experiencia de oraci\u00f3n, que es nutrida por la lectura y el caudal del saber m\u00edstico de Teresa en el alma de Juanita que har\u00e1 suyo hasta convertirla en su Maestra espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese 1915, es el inicio del compromiso de quien se sabe amada por Dios quiere con sus fuerzas y voluntad corresponder a ese amor divino que la envuelve. Como la Santa abulense a sus a\u00f1os de joven religiosa se debat\u00eda entre Dios y el mundo, Juanita vive el carisma del Carmelo en el internado de su Colegio (V 9-10). Es el amor de Dios que irrumpe en la vida de Juanita, que las cosas de la tierra no pueden satisfacer. \u201cCr\u00e9eme. Sinceramente te lo digo: yo antes cre\u00eda imposible poder llegar a enamorarse de un Dios a quien no ve\u00eda; a quien no pod\u00eda acariciar. Mas hoy d\u00eda afirmo con el coraz\u00f3n en la mano que Dios resarce enteramente ese sacrificio. De tal manera siente uno ese amor, esas caricias de N. Se\u00f1or, que le parece tenerlo a su lado. Tan \u00edntimamente lo siento unido a m\u00ed, que no puedo desear m\u00e1s, salvo la visi\u00f3n beat\u00edfica en el cielo. Me siento llena de \u00c9l y en este instante lo estrecho contra mi coraz\u00f3n pidi\u00e9ndole que te d\u00e9 a conocer las finezas de su amor. No hay separaci\u00f3n entre nosotros. Donde yo vaya, \u00c9l est\u00e1 conmigo dentro de mi pobre coraz\u00f3n. Es su casita donde yo habito; es mi cielo aqu\u00ed en la tierra. Vivo con El y, a pesar de estar en los paseos, ambos conversamos sin que nadie nos sorprenda ni pueda interrumpirnos. Si t\u00fa lo conocieras lo bastante, lo amar\u00edas.\u201d (Cta. 40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La meditaci\u00f3n, espejo del alma.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta lectura y praxis oracional, habla de su inter\u00e9s en avanzar en el camino de oraci\u00f3n que hab\u00eda iniciado desde su infancia. \u201cTodos los d\u00edas hago mi meditaci\u00f3n y veo cu\u00e1n gran ayuda es para santificarse. Es el espejo del alma.\u201d (D 18). Mucho tiene que decir de la Santa abulense en todo esto: \u201cHe le\u00eddo en la Vida de Santa Teresa que recomienda esta Santa para aquellos que principian a tener oraci\u00f3n, figurarse el alma como un huerto que est\u00e1 lleno de hierbas y \u00e1rboles da\u00f1inos y todo muy seco. Entonces al principiar a tener oraci\u00f3n, el Se\u00f1or pone en \u00e9l plantas hermosas y que nosotras debemos cuidar de ellas para que no se sequen. Para esto, siempre los que principian tienen que sacar agua del pozo, que cuesta, pues son las dificultades con que cada uno tropieza al principiar la oraci\u00f3n.\u201d (D 18; V 11,6-8).<\/p>\n\n\n\n<p>Conscientes que Juanita Fern\u00e1ndez quiz\u00e1s no ley\u00f3 todas las obras de la Santa, sin embargo, supo ir a la fuente y sacar provecho de esa experiencia, aprender y profundizar en su propia vivencia: mortificar su voluntad rebelde y emprender el camino de la oraci\u00f3n. Consta que ley\u00f3 Vida y Camino de perfecci\u00f3n (D 13;18; Cta.20; 25; 36).<\/p>\n\n\n\n<p>El primer trabajo, en el camino de Jes\u00fas, lo fue haciendo en modificar su car\u00e1cter, suave y orgullosa, al decirle que era la bella de su casa, rebelde y perezosa a la hora de obedecer (D 2; V 1,1-2). \u201cEn el mes del S. Coraz\u00f3n, yo modifiqu\u00e9 mi car\u00e1cter por completo. Tanto que mi mam\u00e1 estaba feliz de verme prepararme tan bien a mi Primera Comuni\u00f3n\u201d (D 5). Decidida a continuar el camino de la oraci\u00f3n vence los respetos humanos y con determinaci\u00f3n vence los obst\u00e1culos que encuentra en la media que avanza (D 18; CV 21,2). Ser\u00e1 un desaf\u00edo continuo, matar su orgullo y hacer germinar desde lo profundo la humildad, en su alma, jard\u00edn de hermosas virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campo de la oraci\u00f3n, la siembra que hizo la Santa abulense en el alma de Juanita, fue fecunda en el sentido de crear conciencia de ser orante, lo que establece la comuni\u00f3n con Dios y que nos ama. Juanita, hace de la oraci\u00f3n, un trato de amistad con Jes\u00fas, con quien sabemos nos ama, como hab\u00eda ense\u00f1ado Teresa (V 8,5). La certeza de sabernos amados por Dios, es la puerta para progresar en su camino y ayudar a otros a descubrirlo en sus vidas. No va sola en su camino, va con Jes\u00fas y los que quieran acompa\u00f1arla. Ella nos conf\u00eda esto:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cN. Se\u00f1or me dijo quer\u00eda que viviera con El en una comuni\u00f3n perpetua, porque me amaba mucho. Yo le dije que, si \u00c9l quer\u00eda, lo podr\u00eda pues era todopoderoso. Entonces, en lo \u00edntimo de mi alma, de una manera r\u00e1pida, me hizo comprender el amor que lo hac\u00eda salir de S\u00ed mismo para buscarme; pero, esto fue sin palabras y me encendi\u00f3 en el amor de Dios.\u201d (D 51; Cta. 82; 88;102;108;111; 142).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Estar con \u00c9L.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed los t\u00e9rminos m\u00e1s usados por Juanita al hablar de oraci\u00f3n y agregamos el trasfondo teresiano-sanjuanista.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstarse muchas veces\u201d con Dios (V 8,5), es fundamental a la hora de orar, lo que habla de la actitud de Juanita, como enamorada de Jes\u00fas, que va con gozo a su encuentro. \u201cHice mi oraci\u00f3n. No tuve ni recogimiento, es decir, interno, ni fervor. Tampoco sent\u00eda amor, ni o\u00ed la voz de N. Se\u00f1or. Sin embargo, sent\u00eda consuelo de estar con Dios.\u201d (D 52; V 9,4.6; 4,7). Est\u00e1 con Jes\u00fas en su Pasi\u00f3n (D 55; V 9,1); quiere escucharle como la Magdalena sentada a sus pies (Cta.56; V 9,2;17,4); en su soledad sabe que est\u00e1 con Dios y la quiere a su lado (Cta.58). Las misiones en el campo en que participa, comienzan estando con \u00c9L, a sus pies orando, tendr\u00e1 que escucharle en esos d\u00edas de cielo (Cta.59). Profundizando en su recogimiento oracional, vive todo su esp\u00edritu sumergido en Dios el que sin palabras le da a conocer su voluntad (Cta.66; cfr. Cta.106; 109).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Di\u00e1logo con Dios.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTratando a solas\u201d (V 8,5). Ese trato la Santa lo pens\u00f3 como di\u00e1logo a solas con Dios. Juanita, sigue lo trazado por Teresa, lo ampl\u00eda en su concepci\u00f3n desde su vida de laica carmelita o carmelita en el mundo y luego de monja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cristo Maestro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSu Majestad fue siempre mi maestro\u201d (V 12,6). La Santa de \u00c1vila, es consciente que su experiencia y doctrina nacen de su cercan\u00eda en la oraci\u00f3n (cfr. V 10,1; CV 24,2.3.5; 32,11;36,5). Juanita se hace eco: \u201cMi oraci\u00f3n consiste casi siempre en una \u00edntima conversaci\u00f3n con Nuestro Se\u00f1or. \u00c9l me dice qu\u00e9 debo hacer para serle m\u00e1s agradable\u201d (Cta. 56).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cComo Ud., ya lo sabe, mi oraci\u00f3n consiste en una conversaci\u00f3n sencilla con N. Se\u00f1or. Lo considero dentro de mi alma y yo me pongo a sus pies escuch\u00e1ndolo. \u00c9l me dice lo que debo hacer y evitar. Y me explica otras veces alg\u00fan paso de su vida.\u201d (Cta.58).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cConsol\u00e9mosle a cada segundo diciendo que le amamos. Le gusta tanto este canto no interrumpido de amor&#8230; Am\u00e9mosle en cada uno de nuestros actos, haci\u00e9ndolos con perfecci\u00f3n y s\u00f3lo por agradar a \u00c9l.\u201d (Cta.104).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi el estar s\u00f3lo en su presencia, si el mirarle s\u00f3lo nos basta para amarle, y estamos tan prendadas de su Hermosura que no podemos decirle otra cosa, sino que le amamos.\u201d (Cta.109; cfr. Cta.137).<\/p>\n\n\n\n<p>Este trato amoroso, como fruto esperado, lleva al conocimiento; a que los protagonistas del encuentro, se amen, y la uni\u00f3n con Dios sea la meta alcanzada, tan cantada por S. Teresa y S. Juan de la Cruz en su itinerario hacia la santidad<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conocer a Jes\u00fas. Amor y uni\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S. Teresa nos conf\u00eda: \u201cEs muy buen amigo Cristo, porque le miremos hombre, le vemos con flaquezas y trabajos, es compa\u00f1\u00eda\u201d (V 22,10). Y \u201cme parec\u00eda andar siempre a mi lado Jesucristo\u2026y que era testigo de todo lo que yo hac\u00eda\u201d (V 27,2; Cfr. V 27,4.5.7).<\/p>\n\n\n\n<p>Al P. Artemio Colom, le da razones para ser carmelita y luego de visitar Los Andes, preferirlo a otros monasterios. Intuye que el Se\u00f1or la quiere ah\u00ed. Una de las razones es la vida de oraci\u00f3n: \u201cLa primera (raz\u00f3n) es por la vida de oraci\u00f3n que all\u00ed se vive, vida de \u00edntima uni\u00f3n con Dios. Creo que la oraci\u00f3n no me cansar\u00e1 -as\u00ed lo espero-, pues mi alma siente cada d\u00eda m\u00e1s la necesidad m\u00e1s apremiante de orar, de unirse a Dios, de tal manera, que ahora paso constantemente en oraci\u00f3n. Lo adoro all\u00ed en el fondo de mi alma a mi Jes\u00fas, y todo lo que hago lo hago con El y por su amor. Todos los d\u00edas tengo una hora de oraci\u00f3n por la ma\u00f1ana, y media hora en la tarde. Esas horas son para m\u00ed un ratito de cielo, a pesar que a veces no puedo recogerme.\u201d (Cta.56).<\/p>\n\n\n\n<p>A su amiga In\u00e9s Salas le recomienda: \u201cSi t\u00fa te das a la oraci\u00f3n, conseguir\u00e1s que Dios se te manifieste y te enamore de \u00c9l. En la oraci\u00f3n nuestra alma lo busca, y si es con ansias de conocerlo y de amarlo, Jes\u00fas levanta un tanto el velo que lo encubre y muestra su divina Faz radiante de hermosura y suavidad.\u201d (Cta.121). A otra amiga Amelia Montt escribe: \u201cSoy la persona m\u00e1s feliz con mi vocaci\u00f3n, y no me canso de darle gracias a Dios por haberme tra\u00eddo a este rinconcito de cielo. Vivo s\u00f3lo para Dios. Mi \u00fanica ocupaci\u00f3n es conocerlo para m\u00e1s amarlo. Y en la oraci\u00f3n es donde el alma aprende a conocer a Jes\u00fas, y por lo tanto a amarlo. Y como el amor no puede consentir diferencia sino igualdad, resulta de \u00e9l la uni\u00f3n que est\u00e1 en la semejanza.\u201d (Cta.141). A su prima Ana Rucker: \u201cPero para m\u00ed exist\u00eda un atractivo inmenso para la vida de oraci\u00f3n, para la vida de \u00edntima uni\u00f3n con Dios ya desde este destierro\u201d (Cta.160).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mirarlo a \u00c9L, pensar en \u00c9L<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada de amor a Jes\u00fas, es otra manifestaci\u00f3n de la fidelidad de Teresa de Los Andes a sus maestros espirituales S. Teresa y Juan de la Cruz, en los caminos de la fe y oraci\u00f3n. Este tema lo encontr\u00f3 en su lectura del libro de la Vida y Subida del Monte Carmelo. La Santa aconseja, en su tratado sobre el modo de regar el huerto, a los que comienzan a orar a no reducirla a pensar sino darle un sentido contemplativo: \u201cSi pudiere, ocupar el entendimiento en que mire que le mira el Se\u00f1or\u201d (V 13,22). En un estado superior de este di\u00e1logo con Dios, tercer grado de oraci\u00f3n, aparecen los efectos de la en la vida ordinaria y en la psicolog\u00eda del orante: amar, entender, recordar. La vida m\u00edstica se hace presente en lo profundo, es el proceso de uni\u00f3n con Dios, donde la voluntad y el entendimiento se rinden al querer divino. \u201cEl entendimiento \u2026 est\u00e1 ocupado gozando de Dios, como quien est\u00e1 mirando, y ve tanto, que no sabe hacia d\u00f3nde mirar\u201d (V 17,5).<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00edstico del amor, Juan de la Cruz, centra la mirada en Cristo Jes\u00fas, como culmen de la revelaci\u00f3n, palabra definitiva del Padre al hombre. Si alguien quiere preguntar al Padre por nuevas revelaciones o visiones, har\u00eda un agravio a Dios. Porque Dios le podr\u00eda responder: \u201cSi te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, \u00bfqu\u00e9 te puedo yo ahora responder o revelar que sea m\u00e1s que eso? Pon los ojos s\u00f3lo en \u00e9l, porque en \u00e9l te lo tengo todo dicho y revelado, y hallar\u00e1s en el a\u00fan m\u00e1s de lo que pides y deseas. \u201c(2S 22,5). El Dios Padre insiste en que es toda su vis\u00f3n y revelaci\u00f3n: \u201cLo cual os he ya hablado, respondido, manifestado y revelado, d\u00e1ndoosle por Hermano, Compa\u00f1ero y Maestro, Precio y Premio\u201d (Ib.). Si el alma todav\u00eda quiere alg\u00fan consuelo, el Santo le aconseja en nombre de Dios, mire a su Hijo, sujeto a su amor: \u201cPon solos los ojos en \u00e9l, y hallar\u00e1s ocult\u00edsimos misterios y sabidur\u00eda, y maravillas de Dios, que est\u00e1n encerradas en \u00e9l, seg\u00fan mi Ap\u00f3stol (Col. 2, 3) dice: En el cual Hijo de Dios est\u00e1n escondidos todos los tesoros de sabidur\u00eda y ciencia de Dios. (Col.2,3). Los cuales tesoros de sabidur\u00eda ser\u00e1n para ti muy altos y sabroso y provechosos en las cosas que t\u00fa querr\u00edas saber\u201d (2S 22,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Ambos Doctores de la Iglesia, Juan y Teresa de \u00c1vila influyeron en la visi\u00f3n de la joven religiosa en el momento de mirar a Dios, a Jes\u00fas m\u00e1s concretamente como el Esposo que la invita a la soledad e intimidad a la interior bodega a beber adobado vino del amor de Dios (CB 25-26). Teresa de los Andes lo expresa y vive as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestra Santa Madre recomienda esta mirada amorosa al Esposo de nuestra alma. M\u00edralo sin cansarte, Isabelita, dentro de tu cielito; y p\u00eddele, cuando le mires, te d\u00e9 las virtudes que te hagan hermosa a sus divinos ojos.\u201d (Cta. 109)<\/p>\n\n\n\n<p>Al P. Juli\u00e1n Cea le conf\u00eda: \u201cMi oraci\u00f3n, por lo general, es una especie de mirada a Dios sin raciocinar.\u201d (Cta.122).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jes\u00fas, buena compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las malas compa\u00f1\u00edas le trajeron problemas a Teresa de Ahumada en su adolescencia con una parienta (V 2,4.5.8; 3,1.5). Luego de su conversi\u00f3n a Cristo ser\u00e1 el \u00fanico Amigo de quien fiarse. \u201cEs excelente manera de aprovechar\u2026 traer consigo esta preciosa compa\u00f1\u00eda de Cristo\u201d (V 12,2). Ambas santas tuvieron el don de hacer muchas amistades a lo largo de sus vidas. Ambas pose\u00edan el don de gentes, saber relacionarse con todo tipo de personas con afabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>A Clara Urz\u00faa le recomienda el recogimiento en la oraci\u00f3n: \u201cApenas tengas un momentito libre, sin estudiar, \u00e9ntrate a tu celdita para hacer compa\u00f1\u00eda a tu Divino Maestro. M\u00edralo con los ojos de tu alma. Contempla su hermosura. Penetra en su coraz\u00f3n: est\u00e1 lleno de amor por ti.\u201d (Cta. 142).<\/p>\n\n\n\n<p>Como S. Teresa de Jes\u00fas, la joven disc\u00edpula lee su historia, e invita a pensar su verdad, su existencia, a la luz infinita de Dios Creador.<\/p>\n\n\n\n<p>A una amiga con inquietudes vocacionales ense\u00f1a: \u201cEl que ama siempre piensa en el amado. Nosotras pensemos constantemente en El; pero ya que es esto imposible, al menos pensemos muy a menudo en El\u201d (Cta.65; F 5,16).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>B\u00fascate en m\u00ed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA lo que parece el mote es del Esposo de nuestras almas, que dice: \u201cB\u00fascate en M\u00ed\u201d (Vej.2).<\/p>\n\n\n\n<p>A Graciela Montes aconseja: \u201cMedita sobre el grandioso acto del amor de nuestro Dios. Piensa que es Dios, el Ser \u00fanico necesario, el Ser que no necesita de nadie para existir; y sin embargo, te busca a ti; para entrar en tu alma, para consumar en ti la uni\u00f3n m\u00e1s \u00edntima, para convertirte en Dios. Otra vez, puedes pensar en tu miseria, en tu ingratitud, y acudir donde Jes\u00fas como hija pr\u00f3diga.\u201d (Cta.137; cfr.Cta.109).<\/p>\n\n\n\n<p>Experiencia orante del cielo<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de oraci\u00f3n de todo cristianismo tiene mucho de gracia y de desaf\u00edos a la hora de encontrarse con uno mismo y con el Otro. S. Teresa de \u00c1vila por eso recomienda el conocimiento personal (cfr. V 13,1.14.15; 14,15; 16,7; CV 32,13; 39,5; 1M 1, 2.5.8; 2M 2, 8.9.11; 3M1,9; 2,2; 4 M 1,9; V M 3,1: 6M 4,11; 5,6; 9,15;10,7), no dejar la oraci\u00f3n, y en actitud humilde y amorosa continuar con el di\u00e1logo con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>A su amiga Elena Salas escribe. \u201cCr\u00e9eme. Sinceramente te lo digo: yo antes cre\u00eda imposible poder llegar a enamorarse de un Dios a quien no ve\u00eda; a quien no pod\u00eda acariciar. Mas hoy d\u00eda afirmo con el coraz\u00f3n en la mano que Dios resarce enteramente ese sacrificio. De tal manera siente uno ese amor, esas caricias de N. Se\u00f1or, que le parece tenerlo a su lado. Tan \u00edntimamente lo siento unido a m\u00ed, que no puedo desear m\u00e1s, salvo la visi\u00f3n beat\u00edfica en el cielo. Me siento llena de \u00c9l y en este instante lo estrecho contra mi coraz\u00f3n pidi\u00e9ndole que te d\u00e9 a conocer las finezas de su amor. No hay separaci\u00f3n entre nosotros. Donde yo vaya, \u00c9l est\u00e1 conmigo dentro de mi pobre coraz\u00f3n. Es su casita donde yo habito; es mi cielo aqu\u00ed en la tierra. Vivo con El y, a pesar de estar en los paseos, ambos conversamos sin que nadie nos sorprenda ni pueda interrumpirnos. Si t\u00fa lo conocieras lo bastante, lo amar\u00edas. Si estuvieras con \u00c9l una hora en oraci\u00f3n, podr\u00edas saber lo que es cielo en la tierra\u201d (Cta.40).<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<p>El cielo en la tierra<\/p>\n\n\n\n<p>A la Madre Ang\u00e9lica le conf\u00eda: \u201cEsa hora para m\u00ed es a veces un cielo; pero otras veces hay tantas tinieblas en mi alma que no descubro en ella a mi Jes\u00fas.\u201d (Cta. 30; CV 13,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Al P. Artemio Colom le confirma: \u201cTodos los d\u00edas tengo una hora de oraci\u00f3n por la ma\u00f1ana, y media hora en la tarde. Esas horas son para m\u00ed un ratito de cielo, a pesar que a veces no puedo recogerme.\u201d (Cta.56; 5M 1,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Al P. Jos\u00e9 Blanch le explica: \u201cPorque la vida de oraci\u00f3n y de uni\u00f3n con Dios es lo que m\u00e1s amo m\u00e1s por encontrarla la m\u00e1s perfecta; ya que es una vida de cielo; en cierto modo, pues la carmelita no se preocupa sino de unirse con Dios, de contemplarle siempre y de cantar sus alabanzas\u201d (Cta.58; CV 28,1-2).<\/p>\n\n\n\n<p>A su amiga le pide: \u201cElisa, s\u00e9 carmelita cuando est\u00e9s con Jes\u00fas. Y si a veces tienes tu coraz\u00f3n insensible que no sientes amor para Jes\u00fas, no dejes la oraci\u00f3n, no pierdas esos momentos de cielo en que est\u00e1 tu alma sola con El. \u00bfQu\u00e9 importa que no le hables? Est\u00e1s enferma y \u00c9L es tu Esposo, se compadece y te acompa\u00f1a.\u201d (Cta.109; CV 28,5).<\/p>\n\n\n\n<p>La hermana Teresa de Jes\u00fas, comparte los primeros frutos orantes como monja carmelita, en junio de 1919 con su hermano Luis, el m\u00e1s sensible a la partida de Juanita al monasterio. A la duda de si todav\u00eda lo quiere como hermano, Teresa le responde que su coraz\u00f3n est\u00e1 pose\u00eddo, perfeccionado, por el amor divino, y cuanto m\u00e1s perfecto es ese amor, es mayor y grande.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAs\u00ed que no dudes en todo momento ruego por ti y la oraci\u00f3n es un canto de amor. Lucho, haz oraci\u00f3n. Piensa tranquilamente qui\u00e9n es Dios y qui\u00e9n eres t\u00fa, y todo lo que le debes. Anda despu\u00e9s de las clases a una iglesia, donde Jes\u00fas solitario te hable al coraz\u00f3n en m\u00edstico silencio. \u00danete a m\u00ed. A las cinco yo estoy en oraci\u00f3n. Acompa\u00f1emos al Dios abandonado y pid\u00e1mosle nos d\u00e9 su santo amor. Adi\u00f3s, hermanito tan querido. Siempre tienes hueco en mi pobre coraz\u00f3n de carmelita y hermana&#8230;\u201d (Cta. 107).<\/p>\n\n\n\n<p>Concluimos con un texto donde los puentes de la fe evang\u00e9lica y de la oraci\u00f3n acercan a la persona de Jes\u00fas al orante: \u201cTan presente est\u00e1 a mi alma Jes\u00fas en el sagrario, que no envidio a los que vivieron con \u00c9L en la tierra\u201d (Cta.151). Esta confesi\u00f3n tiene su origen en Teresa de Jes\u00fas y su amor al Sant\u00edsimo Sacramento \u201cMas a \u00e9sta le hab\u00eda el Se\u00f1or dado tan viva fe, que cuando o\u00eda a algunas personas decir que quisieran ser en el tiempo que andaba Cristo nuestro bien en el mundo, se re\u00eda entre s\u00ed, pareci\u00e9ndole que, teni\u00e9ndole tan verdaderamente en el Sant\u00edsimo Sacramento como entonces, que \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s se les daba?\u201d (CV 34,6).<\/p>\n\n\n\n<p>Para reflexionar<\/p>\n\n\n\n<p>1.- \u00bfHago lectura de las obras de S. Teresa de \u00c1vila y qu\u00e9 aporta a mi vida religiosa?<\/p>\n\n\n\n<p>2.- \u00bfS. Juanita Fern\u00e1ndez, es una compa\u00f1era de camino hacia Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>En esta primera etapa de su vida espiritual, Juanita \/Teresa de Los Andes no s\u00f3lo abre caminos luminosos y oscuros fruto de su fe y adhesi\u00f3n a la persona de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Enamorada de Jes\u00fas no dejar\u00e1 de amarle y por lo mismo, de orar, donde descubrir\u00e1 tesoros inefables que la prepararan a la contemplaci\u00f3n como don y responsabilidad al servicio de Dios, del pr\u00f3jimo, en definitiva, de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>P. Julio Gonz\u00e1lez C.<\/p>\n\n\n\n<p>Pastoral de Espiritualidad Carmelitana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S. 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