{"id":667,"date":"2020-10-16T18:14:16","date_gmt":"2020-10-16T22:14:16","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=667"},"modified":"2020-10-16T18:14:17","modified_gmt":"2020-10-16T22:14:17","slug":"ficha-n-2-p-julio-gonzalez-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/10\/16\/ficha-n-2-p-julio-gonzalez-c\/","title":{"rendered":"Ficha n.2    P. Julio Gonz\u00e1lez C."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primer centenario de la pascua de Juanita a la Casa del Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hna. Teresa de Jes\u00fas, contemplativa y m\u00edstica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Objetivo: Conocer esta otra etapa de la vida de oraci\u00f3n de la novicia Teresa de Jes\u00fas con sus caracter\u00edsticas particulares. Se trata de los fen\u00f3menos m\u00edsticos, que S. Teresa de \u00c1vila describe y que de los que particip\u00f3 tambi\u00e9n Juanita Fern\u00e1ndez. Nos remitimos a su experiencia y las huellas que dejaron en su espiritualidad. Le damos la palabra a la Santa abulense, la Maestra y a Juanita, una buena disc\u00edpula en los caminos de la m\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la breve vida de Juanita Fern\u00e1ndez, m\u00e1s tarde Hermana Teresa de Jes\u00fas, hay otro campo de su experiencia poco conocido y estudiado. Se trata de lo que podr\u00edamos denominar su vida m\u00edstica. Es otro caudal de experiencia en que la Santa abulense ayud\u00f3 a comprender estos fen\u00f3menos extraordinarios a Juanita, comprendi\u00f3 su sentido m\u00edstico y que admirablemente supo comunicar a los dem\u00e1s, sin explicarlos, con lo que se gana el t\u00edtulo de maestra de oraci\u00f3n. En Vida escribe Teresa de \u00c1vila: \u201cUna merced es dar el Se\u00f1or la merced, y otra es entender qu\u00e9 merced es y qu\u00e9 gracia, otra es saber decirla y dar a entender c\u00f3mo es\u201d (V 17,5)<\/p>\n\n\n\n<p>Llama la atenci\u00f3n la naturalidad y sencillez como vive estas experiencias y su deseo de comunicarlas a otros, sus amigas, pensando que su forma de orar puede ser un bien para ellas. Aprendi\u00f3 de la Santa a distinguir muy bien estos fen\u00f3menos m\u00edsticos, afanosa de evitar el enga\u00f1o que pod\u00eda venir de su entendimiento, imaginaci\u00f3n o sencillamente del demonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en el Carmelo, describe en una carta, reflejo y espejo de su alma, donde identifica estas gracias, modos de oraci\u00f3n, que la llevan a la uni\u00f3n m\u00e1s profunda con Dios, donde confluyen su vida psicol\u00f3gica y pr\u00e1ctica, orante y contemplativa.<\/p>\n\n\n\n<p>A una amiga de la que no conocemos el nombre le escribe: \u201cEl primer grado es la meditaci\u00f3n que consiste en reflexionar sobre una verdad. Eso t\u00fa lo sabes mejor que yo. Lo esencial de la oraci\u00f3n es inflamar la voluntad en amor de Dios, pues si esto se consigue, se tiene fuerza para obrar la virtud. Ahora bien, hay otro modo de oraci\u00f3n, y es el de la locuci\u00f3n. Esto consiste en sentir interiormente una voz que parece ser, ya de N. Se\u00f1or o de la Sant\u00edsima Virgen, que dice lo que se debe hacer para ser buena u otras cosas. A veces es el mismo entendimiento el que con rapidez forma razones; pero otras veces es N. Se\u00f1or que inspira al alma. Sin embargo, a lo \u00fanico que se debe atender es al provecho que recibe el alma en esa comunicaci\u00f3n, sin fijarse si es Dios o si es su raz\u00f3n. Hay otros modos de oraci\u00f3n, pero ser\u00eda muy largo de explicar. Lo \u00fanico que te dir\u00e9 es que, cuando un alma se da a Dios por entero, \u00c9l se le manifiesta de tal modo, que el alma va descubriendo en El, horizontes infinitos y, por lo tanto, am\u00e1ndolo y uni\u00e9ndose m\u00e1s a \u00c9l.\u201d (Cta.138).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lectura y lo que vivi\u00f3 Juanita Fern\u00e1ndez son m\u00e1s que un eco de estos acontecimientos en la vida de otros Santos o Santas, son experiencias nuevas suscitadas por el mismo Esp\u00edritu Santo en el alma cristiana para bien de su Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>Haciendo un peque\u00f1o registro de ese tipo de gracias, sin acabar este tema, encontramos:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1.- Locuciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En palabras sencillas, se trata de locuciones m\u00edsticas o hablas interiores. Es una forma singular de revelaci\u00f3n, pero a su vez, de conocimiento vital de lo sobrenatural. Dios habla y S. Teresa de \u00c1vila escucha, y distingue entre ellas: las locuciones corporales, percibidas por los sentidos externos (cfr. V 25; 27; 6 M 3); imaginarias intelectivas, formadas en los sentidos internos, pero tienen dominio en la imaginaci\u00f3n. El espacio m\u00e1s concreto de estas locuciones es cuando se hace presente el esp\u00edritu de recogimiento (cfr. V 25,5; 7M 1,5; R 54,6); hay certeza que son de Dios, aunque aparece el temor de ser enga\u00f1ados por el demonio o por la imaginaci\u00f3n, por ello se consulta a directores espirituales (cfr. V 25,7; 6M 3,4-5). Ellas comunican grandes verdades, palabras sustanciales (cfr. V 25,3. 4. 6.8; 6M 3,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Locuciones intelectuales, se caracterizan por una visi\u00f3n intelectual; son imprevista; conceden una certeza mayor que las imaginarias, es una mejor comunicaci\u00f3n de grandes secretos y verdades (6M 3,12.13.15).<\/p>\n\n\n\n<p>Locuciones intelectuales puras, se caracterizan por no tener palabras ni en el sentido, ni en la imaginaci\u00f3n ni en el entendimiento. Los sentidos est\u00e1n muy en sus funciones, no est\u00e1n suspendidos, pero completamente pasivos; hay certeza absoluta, hay m\u00e1s certeza que las otras locuciones o hablas m\u00edsticas; el demonio no tiene poder aqu\u00ed, puesto que s\u00f3lo Dios act\u00faa y concede estas gracias. Por ser puras, permanecen esculpidas, fijas, impresas en el alma. Son una intuici\u00f3n de Dios en fe, de ah\u00ed que estas hablas, tienen por objeto al mismo Dios, sus atributos y misterios como la Sant\u00edsima Trinidad (cfr. V 27,6.7.9; 5 M 3,16).<\/p>\n\n\n\n<p>La influencia de estas locuciones en la vida psicol\u00f3gica y espiritual de S. Teresa de \u00c1vila se puede reducir a que sus palabras son obras (V 25,18; 6M 3,5; 7M 2,7). No se comprender\u00eda la vida y obras de esta m\u00edstica sin estas locuciones venidas de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La joven candidata al Carmelo escribe al P. Artemio Colom, jesuita, dando razones para ser carmelita y le habla de su oraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi oraci\u00f3n consiste casi siempre en una \u00edntima conversaci\u00f3n con Nuestro Se\u00f1or. Me figuro que estoy como Magdalena a sus pies escuch\u00e1ndole. \u00c9l me dice qu\u00e9 debo hacer para serle m\u00e1s agradable. A veces me ha dicho cosas que yo no s\u00e9. Otras veces me dice cosas que no han pasado y que despu\u00e9s suceden, pero esto es en raros casos. Me ha dicho que ser\u00e9 carmelita y que en mayo de 1919 me ir\u00e9. Esto me lo dijo de este modo: le pregunt\u00e9 que de qu\u00e9 edad me ir\u00eda. Entonces me dijo que de 18 a\u00f1os y que me faltaban 5 meses y ser\u00eda en mayo. Todo esto me lo dio a entender r\u00e1pidamente, sin que yo tuviera tiempo para sacar la cuenta de que el quinto mes era mayo. Despu\u00e9s la saqu\u00e9 y vi que, efectivamente, para mayo faltaban cinco meses; por esto vi que no era yo la que me hablaba. Otras veces me dice cosas que yo no recuerdo y que, aunque quiero, no puedo hacerlo. Otra vez estaba delante del Sant\u00edsimo en oraci\u00f3n con mucho fervor y humildad; entonces me dijo que quer\u00eda que tuviera una vida m\u00e1s \u00edntima con El; que tendr\u00eda mucho que sufrir y otras c osas que no recuerdo. Desde entonces qued\u00e9 m\u00e1s recogida, y ve\u00eda con mucha claridad a N. Se\u00f1or en una actitud de orar, como yo lo hab\u00eda visto en una imagen. Pero no lo ve\u00eda con los ojos del cuerpo, sino como que me lo representaba, pero era de una manera muy viva que, aunque a veces yo antes lo hab\u00eda querido representar, no hab\u00eda podido. Lo vi de esta manera como ocho d\u00edas o creo m\u00e1s y despu\u00e9s ya no. Y ahora tampoco lo puedo hacer.\u201d (Cta.56).<\/p>\n\n\n\n<p>El 3 de febrero de 1919 escribe al P. Jos\u00e9 Blanch, CMF, cont\u00e1ndole su visita al monasterio de los Andes. Le explica las razones para ser monja carmelita y no religiosa del S. Coraz\u00f3n. Destaca la importancia de la vida de oraci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPorque la vida de oraci\u00f3n y de uni\u00f3n con Dios es lo que m\u00e1s amo m\u00e1s por encontrarla la m\u00e1s perfecta; ya que es una vida de cielo; en cierto modo, pues la carmelita no se preocupa sino de unirse con Dios, de contemplarle siempre y de cantar sus alabanzas. Esa sed de oraci\u00f3n crece en m\u00ed por momentos y mi recogimiento ahora es casi continuo; pues todo lo que hago, lo hago con mi Jes\u00fas y se lo ofrezco a \u00c9l por amor. Cuando no puedo tener mi oraci\u00f3n por cualquier motivo, sufro por no poder estar con mi Dios.\u201d (Cta.58).<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, en la misma carta antes citada, habla de la soledad del Carmelo que favorece el recogimiento, estando sola, est\u00e1 con Dios, as\u00ed crece la uni\u00f3n, que define como la santidad; la pobreza que busca dejarse enriquecer s\u00f3lo por Dios, para poseer s\u00f3lo a Dios. El modelo es Jes\u00fas, su Esposo, que no tuvo donde reclinar la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>La penitencia, la entiende al estilo sanjuanista, poner en orden la casa del sentido, el cuerpo sometido al alma, es decir, a la casa del esp\u00edritu (cfr.1S 13; D 40;46). El modelo es Jes\u00fas Crucificado, que muere por los pecados de la humanidad; la penitencia de la carmelita, es por sus pecados y los de la humanidad, motivada siempre por el amor (2S 7,11; Cta.149). Muy unido est\u00e1 su idea del sacrificio perpetuo de la carmelita que, como v\u00edctima, como el Cordero de Dios, lleva sobre sus hombros los pecados del mundo, para que con su sacrificio las ovejas extraviadas vuelvan al redil. El silencio es el mejor c\u00f3mplice, nadie conoce su sacrificio, as\u00ed como el mundo no conoci\u00f3 a Cristo, tampoco nadie conoce la abnegaci\u00f3n de la carmelita, lo que encanta a Juanita. El vaciamiento interior se manifiesta, en no ver el fruto de su sacrificio y oraci\u00f3n que s\u00f3lo conocer\u00e1 en la vida eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>Termina sus razones presentado el fin de la vida carmelitana.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl fin que se propone es muy grande: rogar y santificarse por los pecadores y sacerdotes. Santificarse a s\u00ed misma para que la savia divina se comunique, por la uni\u00f3n que existe entre los fieles, a todos los miembros de la Iglesia. Ella se inmola sobre la cruz, y su sangre cae sobre los pecadores, pidiendo misericordia y arrepentimiento. Cae sobre los sacerdotes santific\u00e1ndolos, ya que en la cruz est\u00e1 con Jesucristo \u00edntimamente unida. Su sangre est\u00e1, pues, mezclada con la divina. Todas estas consideraciones que le hago, Rdo. Padre, son las que me inducen a preferir el Carmen, pues creo que en esta vida he de alcanzar la santidad. La he escogido porque veo que, escogi\u00e9ndola, he de encontrar la cruz; y andar\u00eda -creo- todo el mundo con la gracia de Dios para buscarla y poseerla, pues en ella est\u00e1 Jesucristo.\u201d (Cta.58).<\/p>\n\n\n\n<p>La joven aspirante al Carmelo tiene claro que con ese proyecto de vida alcanzar\u00e1 la santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de las consideraciones, en este verdadero tratado de vida espiritual, expone las razones personales: \u201cPor qu\u00e9 quiero ir a Los Andes\u201d. Primero porque encontr\u00f3 que las monjas poseen el esp\u00edritu de S. Teresa de Jes\u00fas. Segundo. Ha constatado que Dios escucha las oraciones de las monjas, su viaje se debe a las plegarias de las novicias. Cree que son muy santas para ser as\u00ed escuchadas. La atrae la sencillez y alegr\u00eda de la comunidad, la familiaridad, lo que aumenta su recogimiento y paz. Confiesa que ese viaje a Los Andes caus\u00f3 admiraci\u00f3n entre sus conocidos. Mientras tanto, se levantan las dudas acerca del futuro de su decisi\u00f3n, pero al mismo tiempo, es feliz y con una gran paz interior como hac\u00eda tiempo no sent\u00eda. Concluye con una gran certeza: \u201cTodo esto me da a entender que N. Se\u00f1or me quiere all\u00ed\u201d (Cta.58).<\/p>\n\n\n\n<p>En otra carta al P. Antonio M\u00aa Falgueras SJ., Juanita hace una nueva declaraci\u00f3n de su rica vida espiritual donde con mucha claridad establece como el Se\u00f1or Jes\u00fas y la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda le hablan desde el momento de su Primera Comuni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Confidente de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda desde los siete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLe contaba todo lo que me pasaba, y Ella me hablaba. Sent\u00eda su voz dentro de m\u00ed misma clara y distintamente. Ella me aconsejaba y me dec\u00eda lo que deb\u00eda hacer para agradar a N. Se\u00f1or. Yo cre\u00eda que esto era lo m\u00e1s natural, y jam\u00e1s se me ocurri\u00f3 decir lo que la Sma. Virgen me dec\u00eda.\u201d (Cta. 87).<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas le habla desde la primera vez que vino a su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDesde que hice mi Primera Comuni\u00f3n, N. Se\u00f1or me hablaba despu\u00e9s de comulgar. Me dec\u00eda cosas que yo no sospechaba y aun cuando le preguntaba, me dec\u00eda cosas que iban a pasar, y suced\u00edan. Pero yo segura creyendo que a todas las personas que comulgaban les pasaba igual, y una vez le cont\u00e9 a mi mam\u00e1 no me acuerdo qu\u00e9 cosa de lo que N. Se\u00f1or me dijo. Entonces me dijo lo dijera al Padre Colom, pero a m\u00ed me daba verg\u00fcenza.\u201d (Cta. 87).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jes\u00fas le pide sea carmelita<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA los catorce a\u00f1os, cuando estaba enferma en cama, Nuestro Se\u00f1or me habl\u00f3 y me dio a entender lo abandonado y s\u00f3lo que pasaba en el tabern\u00e1culo. Me dijo que lo acompa\u00f1ara. Entonces me dio la vocaci\u00f3n, pues me dijo que quer\u00eda que mi coraz\u00f3n fuera s\u00f3lo para El, y que fuera carmelita. Desde ese momento pasaba el d\u00eda entero en una \u00edntima conversaci\u00f3n con N. Se\u00f1or, y me sent\u00eda feliz en pasar sola.\u201d (Cta. 87)<\/p>\n\n\n\n<p>De estas hablas, Juanita saca una lecci\u00f3n: contentarse con lo que le dice el Se\u00f1or para su alma y lo m\u00e1s importante: \u201cSus palabras siempre le dejan paz, humildad, arrepentimiento y recogimiento.\u201d (Cta.87).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2.- Oraci\u00f3n de recogimiento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este grado de oraci\u00f3n es una interiorizaci\u00f3n, superaci\u00f3n del esfuerzo humano y de lo discursivo de la meditaci\u00f3n, puerta de la acci\u00f3n profunda de Dios y mayor conciencia de su presencia en la vida del orante (cfr. CV 26- 28-29).<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre al P. Artemio Colom le cuenta: \u201cHe tenido a veces en la oraci\u00f3n mucho recogimiento, y he estado completamente absorta contemplando las perfecciones infinitas de Dios; sobre todo aquellas que se manifiestan en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. El otro d\u00eda me pas\u00f3 algo que nunca hab\u00eda experimentado. N. Se\u00f1or me dio a entender una noche su grandeza y al propio tiempo mi nada. Desde entonces siento ganas de morir ser reducida a la nada, para no ofenderlo y no serle infiel. A veces deseo sufrir las penas del infierno con tal que, sufriendo esas penas, le pagara sus gracias de alg\u00fan modo y le demostrara mi amor, pues encuentro que no lo amo. En esto consiste mi mayor tormento. Esto pens\u00e9 en la noche antes de dormirme, y en la ma\u00f1ana amanec\u00ed con mucho amor.\u201d (Cta.56).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa experiencia de la Encarnaci\u00f3n es considerada, junto con la Resurrecci\u00f3n, como la mayor obra de Dios, seg\u00fan S. Juan de la Cruz (Cfr. CB. 5,3-4; 7,3.7; 23,1; 37,1). La segunda experiencia se refiere a lo que alude el Santo cuando explica la noche pasiva del esp\u00edritu (2N 5-6). Pareciera aludir Juanita a experimentar la grandeza de Dios y la miseria propia (2N 6,4). Respecto a sufrir las penas del infierno, a cambio de pagar el amor de Dios, evoca S. Teresa de Lisieux, que habiendo experimentando transportes de amor divino, crec\u00eda el amor de Dios en su alma, quer\u00eda hundirse en ese antro, para desde ah\u00ed fuese amado Dios eternamente en ese lugar de blasfemias (Ms. A 52v).<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre en la carta al P. Artemio, hay que estacar la menci\u00f3n que hace de este estado de los grados de amor que S. Juan de la Cruz describe en el Libro II de la Noche cuando habla de la escala de amor (2N 19-20).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLe\u00ed la Suma Espiritual de San Juan de la Cruz, en que expone los <em>grados del amor de Dios<\/em>, y habla de oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Con esto sent\u00ed que el <em>amor crec\u00eda en mi de tal manera que no pensaba sino en Dios, aunque hiciera otras cosas, y me sent\u00eda sin fuerzas, como desfallecida, y como si no estuviera en mi misma. <\/em>Sent\u00ed un gran impulso por ir a la oraci\u00f3n e hice mi comuni\u00f3n espiritual, pero al dar la acci\u00f3n de gracias me dominaba el amor enteramente. Principi\u00e9 a ver las infinitas perfecciones de Dios, una a una, y hubo un momento que no supe nada: estaba como en Dios. Cuando contempl\u00e9 la justicia de Dios hubiera querido huir o entregarme a su justicia. Contempl\u00e9 el infierno, cuyo fuego enciende la c\u00f3lera de Dios, y me estremec\u00ed (lo que nunca, pues no s\u00e9 por qu\u00e9 jam\u00e1s me ha inspirado ese terror). Hubiera querido anonadarme pues ve\u00eda a Dios irritado. Entonces haciendo un gran esfuerzo, le ped\u00ed desde el fondo de mi alma misericordia.\u201d (Cta. 56).<\/p>\n\n\n\n<p>Estos diez grados de amor, explican la subida del alma a Dios, por la \u201csecreta escala\u201d, seg\u00fan S. Juan de la Cruz (2S 17-21). Pareciera que Juanita describe la vivencia del primer grado cuando este amor, hace enfermar al alma de amor, seg\u00fan S. Juan de la Cruz: \u201cDesfallece el alma al pecado y a todas las cosas que no son Dios, por el mismo Dios, como David (Sal. 142, 7) testifica diciendo: Desfalleci\u00f3 mi alma, esto es, acerca de todas las cosas a tu salud. Esta enfermedad y desfallecimiento a todas las cosas, que es el principio y primer grado para ir a Dios, bien lo habemos dado a entender arriba, cuando dijimos la aniquilaci\u00f3n en que se ve el alma cuando comienza a entrar en esta escala de purgaci\u00f3n contemplativa, cuando en ninguna cosa puede hallar gusto, arrimo, ni consuelo, ni asiento.\u201d (2N 19,1).<\/p>\n\n\n\n<p>Ese impulso que mueve a Juanita \u201ca ir a la oraci\u00f3n y hacer la comuni\u00f3n espiritual; pero al dar la acci\u00f3n de gracias me dominaba el amor enteramente\u201d (Cta.56). Se podr\u00eda interpretar como esa b\u00fasqueda de Dios, segundo grado de esta escala del amor. El m\u00edstico carmelita ense\u00f1a: \u201cAqu\u00ed, en este grado, tan sol\u00edcita anda el alma, que en todas las cosas busca al Amado; en todo cuanto piensa, luego piensa en el Amado; en cuanto habla, en cuantos negocios se ofrecen, luego es hablar y tratar del Amado; cuando come, cuando duerme, cuando vela, cuando hace cualquier cosa, todo su cuidado es en el Amado, seg\u00fan arriba queda dicho en las ansias de amor.\u201d (2N 19,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Juanita contempla las perfecciones divinas \u201cuna a una\u2026estaba como en Dios\u201d (ib\u00edd.); cuando contempla \u201cla justicia de Dios hubiera querido huir o entregarme a su justicia\u201d (ib\u00edd.). Descubre la imperfecci\u00f3n de sus obras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cContempl\u00e9 el infierno, hubiera querido anonadarme, pues ve\u00eda a Dios irritado, le ped\u00ed desde el fondo de mi alma misericordia\u201d (ib\u00edd.). Esta experiencia se podr\u00eda acerca al tercer grado de amor donde el alma busca obrar por Dios y \u201cle pone calor para no faltar\u201d (2N 19,3). El temor de Dios y el amor, le hacen ver lo poco que hace por Dios. El amor le ense\u00f1a lo que Dios merece, por otra, con pena, se lamenta de obrar as\u00ed para tan gran Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre en esta declaraci\u00f3n Juanita, la enamorada de Jes\u00fas, es invitada a ser perfecta como Dios, y as\u00ed crecer en uni\u00f3n con \u00c9L.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVi lo horrible que es el pecado, y quiero morir antes que cometerlo. Me dijo tratara de ser perfecta; Y cada perfecci\u00f3n suya me la explic\u00f3 pr\u00e1cticamente: que obrara con perfecci\u00f3n, pues as\u00ed habr\u00eda uni\u00f3n entre \u00c9l y yo, pues \u00c9l obraba siempre con perfecci\u00f3n. Estuve m\u00e1s de una hora sin saberlo; pero no todo el tiempo en gran recogimiento. Despu\u00e9s qued\u00e9 que no sab\u00eda c\u00f3mo ten\u00eda la cabeza. Estaba como en otra parte, y tem\u00eda que me vieran y notaran algo en mi especial. Por lo que rogu\u00e9 a N. Se\u00f1or me volviera enteramente.\u201d (ib\u00edd.).<\/p>\n\n\n\n<p>De estos grados el que m\u00e1s experiment\u00f3 es el cuarto grado, es decir, sufrir sin fatigarse: \u201cSufro: esta es la palabra lo expresa todo para m\u00ed. \u00a1Felicidad!\u201d (D 20, Cta. 56; 2N 19,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Este amor divino que arde en el alma de Juanita, la impulsa a vivir la santidad. Es la obra del Esp\u00edritu Santo que la introduce a vivir el estado de los perfecto que corresponde al noveno y d\u00e9cimo grado, es decir, arder suavemente en Dios y finalmente asimilarse totalmente en Dios (2N 20, 4-5). El m\u00edstico carmelita lo presenta as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl nono grado de amor hace arder al alma con suavidad. Este grado es el de los perfectos, los cuales arden ya en Dios suavemente, porque este ardor suave y deleitoso les causa el Esp\u00edritu Santo por raz\u00f3n de la uni\u00f3n que tienen con Dios\u201d (2N 20,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Este d\u00e9cimo grado es pr\u00e1cticamente un anticipo en vida de la visi\u00f3n beat\u00edfica, donde llega a su plenitud la bienaventuranza acerca de los puros de coraz\u00f3n que ver\u00e1n a Dios (Mt.5,8), y alcanzar\u00e1 la semejanza con \u00c9L (1Jn.3,2), divinizaci\u00f3n del hombre \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d (2N 20,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que se\u00f1alar que este amor purgado se vive en el coraz\u00f3n y salida de la noche del esp\u00edritu, por esto el m\u00edstico asegura que estas almas no conocer\u00e1n el Purgatorio. Con este amor secreto el alma va saliendo de todas las cosas y como el fuego sube hacia arriba se engolfa en su propio centro, as\u00ed el alma se engolfa en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Para reflexionar<\/p>\n\n\n\n<p>1.- \u00bfHa transformado mi vida la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n del misterio de Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p>2.- \u00bfSoy consciente de la importancia de la vida de oraci\u00f3n al servicio de la Iglesia?<\/p>\n\n\n\n<p>3.- \u00bfEl amor de Dios transforma mi vida y lo comunico al pr\u00f3jimo?<\/p>\n\n\n\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>Admirable la obra de Dios en esta joven que la hace vivir estas experiencias m\u00edstica que la hacen crecer en lo humano y cristiano, en comuni\u00f3n con Cristo y el pr\u00f3jimo donde el amor divino la purifica y une y participa de la vida de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>P. Julio Gonz\u00e1lez C.<\/p>\n\n\n\n<p>Pastoral de Espiritualidad Carmelitana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez Primer centenario de la pascua de Juanita a la Casa del Padre Hna. Teresa de Jes\u00fas, contemplativa y m\u00edstica. Objetivo: Conocer esta otra etapa de la vida de oraci\u00f3n de la novicia Teresa de Jes\u00fas con sus caracter\u00edsticas particulares. 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