{"id":669,"date":"2020-10-16T18:15:41","date_gmt":"2020-10-16T22:15:41","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=669"},"modified":"2020-10-16T18:15:42","modified_gmt":"2020-10-16T22:15:42","slug":"ficha-n-3-p-julio-gonzalez-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/10\/16\/ficha-n-3-p-julio-gonzalez-c\/","title":{"rendered":"Ficha n.3      P. Julio Gonz\u00e1lez C."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primer centenario de la pascua de Juanita a la Casa del Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Busco tu rostro Se\u00f1or.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Objetivo.<\/strong> Entrar en este otro campo de la espiritualidad de Juanita Fern\u00e1ndez, como son las visiones que son otro velo que la mano de Dios corre para vislumbrar el misterio de Jesucristo y del hombre. Como fen\u00f3meno m\u00edstico est\u00e1 sujeto a la gracia de Dios que los concede con una finalidad: hacer participar al cristiano de su vida divina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Visiones imaginarias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a este campo de fen\u00f3menos m\u00edsticos voy a seguir las explicaciones de Mauricio Martin<a href=\"#sdfootnote1sym\"><sup>1<\/sup><\/a>, quien ha estudiado profundamente este tema. La idea es que lo vivido por Teresa de Los Andes tenga un sustento teol\u00f3gico y m\u00edstico claro, lo que le aport\u00f3 S. Teresa de \u00c1vila, dejando abierto el campo al estudio de futuros especialistas en la santa chilena. Ella vivi\u00f3 todos estos fen\u00f3menos m\u00edsticos que describe la Doctora m\u00edstica, pero lo que tenemos en sus escritos, nos basta para indicar que tuvo una experiencia m\u00edstica singular al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>S. Teresa de \u00c1vila, experiment\u00f3 visiones imaginarias, intelectuales, visiones mixtas y las intelectuales puras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La visi\u00f3n m\u00edstica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n es propia del sentido de la vista, es su exclusividad. Concretamente se refiere a percepciones del entendimiento, actuaciones de nuestras facultades espirituales, con la que los m\u00edsticos buscan expresar realidades que han percibido secreta, m\u00edstica y misteriosa.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n m\u00edstica consiste en percibir realidades sobrenaturales, contacto con objetos naturalmente invisibles, no visibles naturalmente para el hombre. Se puede definir como forma de contemplaci\u00f3n pura, admirable experiencia m\u00edstica, comuni\u00f3n del alma con realidades espirituales y divinas. Es una experiencia intelectiva, es un reflejo de lo que ser\u00e1 la visi\u00f3n beat\u00edfica, la que se empieza a saborear en las s\u00e9ptimas moradas.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa clasifica las visiones en corporales, imaginarias, intelectuales. Corresponden a las facultades del ser humano: sentidos externos, internos y facultades espirituales (V 30,4). No se dan necesariamente puras, sino que pueden ser mixtas, dependiendo de los sentidos y las facultades implicadas (V 28,9). La Santa no habla de una visi\u00f3n mixta propia, sino que refiere una de otra persona (F 20,7). Con ello, se puede sostener que por la experiencia que tuvo se dan visiones m\u00e1s bien mixtas que imaginarias puras o intelectuales puras.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9rito de la Santa de \u00c1vila consiste en poner por escrito lo vivido por su alma. Estas clasificaciones se pueden conocer de su pluma y letra en 6 M 8-9. En el primer cap\u00edtulo (cap.8), encontramos las visiones intelectuales; en que no se ve ni por los ojos del cuerpo ni del alma. Este tipo de visiones son sin forma, no hay nada que ver; lo que se siente es la presencia, un modo de ver y entender, pero no se percibe nada.<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro cap\u00edtulo (cap.9), la Santa deduce estas visiones m\u00edsticas: Imaginarias, se ve con los ojos del alma: sentidos internos. Intelectuales, no se ven con los ojos del alma, m\u00e1s perfectas que las imaginarias. Finalmente, unas visiones m\u00edsticas intelectuales, de m\u00e1s alto grado y m\u00e1s puras y perfectas, propias de las s\u00e9ptimas moradas (4M 2,1s).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caracter\u00edsticas de estas visiones m\u00edsticas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De los textos confesionales, declaraciones, hechos por la Santa en sus obras encontramos las propiedades de este tipo de fen\u00f3menos m\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Visiones corporales<\/strong>: consiste en ver con los ojos del cuerpo, sentidos externos, una realidad espiritual. La Santa no tuvo esta experiencia, aunque s\u00ed quiso tenerla para dar una explicaci\u00f3n, cuando no le cre\u00edan los confesores, de lo visto de otra forma. (V 28,4; 29,2; 30,4; Rel.53; 4M 9,4).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Visiones imaginarias: c<\/strong>onsta de la presencia de im\u00e1genes, formas concretas y determinadas. \u00bfC\u00f3mo se percibe? Con los ojos del alma, es decir, con los sentidos internos (cfr. V 7,6; 27,3; 28,9; 30,4; 31,10; 6 M 5).<\/p>\n\n\n\n<p>Juanita Fern\u00e1ndez le escribe al P. Antonio Mar\u00eda Falgueras SJ, le narra acerca de su vida de oraci\u00f3n y fen\u00f3menos m\u00edsticos. Este testimonio es de 24 de abril de 1919, poco antes de su ingreso al Carmelo de Los Andes (Cta.87).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna vez, en la noche, antes de dormir, cuando hac\u00eda mi examen de conciencia, N. Se\u00f1or se me represent\u00f3 con viveza tal que parec\u00eda lo ve\u00eda. Estaba coronado de espinas y su mirada era de una tristeza tal, que no pude contenerme y me puse a llorar tanto, que el Se\u00f1or me tuvo que consolar despu\u00e9s en lo \u00edntimo del alma. Dur\u00f3 unos dos minutos, m\u00e1s o menos, y su rostro qued\u00f3 por mucho tiempo esculpido en mi memoria, y cada vez que lo representaba como lo hab\u00eda visto, me sent\u00eda deshacerme de arrepentimiento por mis pecados. El amor que le ten\u00eda cre\u00eda cada vez m\u00e1s, y todo lo que sufr\u00eda me parec\u00eda poco, y me mortificaba en todo lo que pod\u00eda. Una vez en que la violencia del amor me domin\u00f3 tom\u00e9 un alfiler y grab\u00e9 con \u00e9l en mi pecho estas letras: J.A.M.-\u00abJes\u00fas, Amor m\u00edo\u00bb. (Cta.87; V 27,5; 38,16; 40,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos otra declaraci\u00f3n de la Hna. Teresa de Jes\u00fas al P. Juli\u00e1n Cea del 14 agosto de 1019 (Cta.122). Han pasado unos meses de su ingreso al Carmelo, al sacrificio de haber dejado su familia, Dios ha respondido con gracias m\u00edsticas de comunicaciones interiores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTambi\u00e9n se me han representado im\u00e1genes interiores de N. Se\u00f1or en ciertas \u00e9pocas. Una vez, se me represent\u00f3 N. Se\u00f1or agonizante, pero en forma tal que jam\u00e1s lo hab\u00eda visto. Me tuvo ocho d\u00edas sumida en una verdadera agon\u00eda, y lo ve\u00eda a toda hora. Despu\u00e9s cambi\u00f3 de forma, y el d\u00eda del Sagrado Coraz\u00f3n se me present\u00f3 Jes\u00fas con una belleza tal, que me ten\u00eda completamente fuera de m\u00ed misma. Ese d\u00eda me hizo muchas gracias. Entre otras, me dijo que me introduc\u00eda en su Sagrado. Coraz\u00f3n para que viviera unida a \u00c9l; que uniera mis alabanzas a la Sant\u00edsima Trinidad a las suyas; que todo lo imperfecto \u00c9l lo purificar\u00eda. (Cta.122; Rel. 57;13;15,2).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Visiones intelectuales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dos condiciones para que existan: ausencia de cualquier forma o imagen. No hay visi\u00f3n ni con los ojos del cuerpo, ni con los del alma. La otra, es su inefabilidad (V 27,2.3; 33,15;38,17.28;39,22;40,9; 6M 5,8; 7 M1,6; Rel. 36,1). Esta es una se\u00f1al clara de inefabilidad: el trabajo de la Santa por traducir algo de lo vivido, lo captado, lo contemplado. Cuando usa comparaciones, im\u00e1genes recurrentes para hacer contable su experiencia, es porque se refiere a esa inefabilidad. Felizmente, la Santa recibi\u00f3 la gracia de saber comunicar es m\u00edstico, secreto, misterioso, inefable (V 17,5).<\/p>\n\n\n\n<p>La joven postulante al Carmelo, Juanita Fern\u00e1ndez, luego de esta experiencia le escribe al P. Jos\u00e9 Blanch, CMF. Escrita el 3 de febrero de 1919.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna vez que estuve delante del Sant\u00edsimo N. Se\u00f1or me habl\u00f3 y me dijo que desde ese momento estar\u00eda mucho m\u00e1s unida a \u00c9l. Y que El, como me amaba, quer\u00eda que estuviera a su lado. Pero tambi\u00e9n que sufrir\u00eda mucho en mi vida. Desde entonces principi\u00e9 a estar mucho m\u00e1s unida a \u00c9l. Vera -pero no con los ojos del cuerpo- a mi lado a N. Se\u00f1or en actitud de orar a su Eterno Padre, como yo lo hab\u00eda visto hac\u00eda mucho tiempo representado en una imagen. Lo estuve viendo, as\u00ed como ocho d\u00edas y despu\u00e9s, aunque lo quise representar, no pude, pues antes era de una manera viv\u00edsima.\u201d (Cta.58; V 27,2).<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente escribe como laica al P. Falgueras, SJ., el 24 de abril de 1919.<\/p>\n\n\n\n<p>N. Se\u00f1or en el Smo. Sacramento dos veces me ha manifestado, pero casi de una manera sensible, su amor. Una vez me dio a entender su grandeza y despu\u00e9s me dijo c\u00f3mo se anonadaba bajo las especies de pan. Me pas\u00f3 esto en el colegio. No s\u00e9 si me notar\u00edan algo despu\u00e9s, pues una monja me pregunt\u00f3 algo muy significativo, que me sorprend\u00ed y turb\u00e9 toda. El a\u00f1o pasado N. Se\u00f1or se me represent\u00f3 con su rostro lleno de tristeza y en una actitud de oraci\u00f3n y los ojos levantados al cielo y con la mano sobre su Coraz\u00f3n. Me dijo que rogaba incesantemente a su Padre por los pecadores y se ofrec\u00eda como v\u00edctima por ellos all\u00ed en el altar, y me dijo hiciera yo otro tanto, y me asegur\u00f3 que en adelante vivir\u00eda m\u00e1s unida a \u00c9l. Que me hab\u00eda escogido con m\u00e1s predilecci\u00f3n que a otras almas, pues quer\u00eda que viviera sufriendo y consol\u00e1ndolo toda mi vida. Que mi vida ser\u00eda un verdadero martirio, pero que El estar\u00eda a mi lado. Su imagen qued\u00f3 ocho d\u00edas en mi alma. Lo ve\u00eda con una viveza tal que pas\u00e9 constantemente unida a \u00c9l en su oraci\u00f3n. A los ocho d\u00edas no la vi m\u00e1s, y aunque despu\u00e9s quise represent\u00e1rmela tal como era, no pude. Quiz\u00e1s fue por mi culpa que la dej\u00e9 de ver, pues no fui recogida despu\u00e9s. (Cta.87).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00c9xtasis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S. Teresa de \u00c1vila, vivi\u00f3 un largo per\u00edodo de \u00e9xtasis, en medio de m\u00faltiples actividades, como escritora y fundadora. El per\u00edodo de mayor frecuencia de estos fen\u00f3menos va de 1560 a 1570. En sus escritos dejaron huella estos \u00e9xtasis en su vida espiritual y m\u00edstica (V 18-21.24; 6 M 4-6; Rel.5,7-14: CV 32,12; CMD 6-7; F 4-5; Cta.177,3-4). El abundante vocabulario que usa para comunicar esta experiencia, habla de su variedad o matices que tienen los \u00e9xtasis. Tenemos \u00e9xtasis, arrobamiento, arrebatamiento, rapto, suspensi\u00f3n de sentidos y potencias, elevamiento, levantamiento, vuelo de esp\u00edritu, salir de s\u00ed, estar fuera de s\u00ed, estar fuera del cuerpo, tener absortas las potencias, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de su vida de oraci\u00f3n, la Santa los sit\u00faa en la fase de uni\u00f3n m\u00edstica, previa al desposorio espiritual, son las joyas que el Esposo conf\u00eda a la esposa (6M 5,11). Su primera experiencia de \u00e9xtasis, la tiene en un momento de oraci\u00f3n, le hab\u00eda pedido al Se\u00f1or querer contentarle en todo y al comenzar el himno Veni Creator, \u201cv\u00ednome un arrebatamiento tan s\u00fabito que casi me sac\u00f3 de m\u00ed, cosa que yo no pude dudar, porque fue muy conocido. Fue la primera vez que el Se\u00f1or me hizo esta merced de arrobamientos. Entend\u00ed estas palabras: Ya no quiero que tengas conversaci\u00f3n con hombres, sino con \u00e1ngeles. A m\u00ed me hizo mucho espanto, porque el movimiento del \u00e1nima fue grande, y muy en el esp\u00edritu se me dijeron estas palabras, y as\u00ed me hizo temor, aunque por otra parte gran consuelo, que en quit\u00e1ndoseme el temor que \u2013a mi parecer- caus\u00f3 la novedad, me qued\u00f3.\u201d (V 24,5). Esto ocurr\u00eda en 1556, la Santa contaba con cuarenta y un a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La Humanidad de Cristo, otro hito de su vida m\u00edstica, es ocasi\u00f3n de una serie de \u00e9xtasis o arrobamientos. Nadie podr\u00eda sufrir esa experiencia sin entrar en \u00e9xtasis ante esa divina presencia y gozar (V 27,10; 28, 9; 29, 2.14; 31,11). La fundaci\u00f3n del Carmelo de S. Jos\u00e9, fue otra ocasi\u00f3n de arrobamientos, que ahora tienen car\u00e1cter p\u00fablico, lo que crea una resistencia de parte de la Santa, con deseos de huir del lugar (V 33,4.14; 34,2.17; 38,1.510-11.18; 6M 4,16). Era arrobamientos crec\u00edan, que la sorprenden a ella pero que los dem\u00e1s tambi\u00e9n reconocen esos momentos de \u00e9xtasis, ella desear\u00eda que la enterraran viva, antes de sufrir esa experiencia (Rel.2,2; V 31,12-13; 39,22-23.25-26; 40,1.5.7.9). Al final de la vida m\u00edstica, enti\u00e9ndase en las s\u00e9ptimas moradas, donde siente que el Se\u00f1or la fortalecido, habilitado, ensanchado interior, esos fen\u00f3menos son menos frecuentes (7M 3,11-12; F 28,36; Cta.177,3).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es un \u00e9xtasis m\u00edstico?<\/p>\n\n\n\n<p>Junto al vocabulario ya mencionado, podemos agregar que el \u00e9xtasis, salida del alma del cuerpo, tiene un componente metaf\u00edsico, es decir, p\u00e9rdida de relaci\u00f3n con la realidad que lo circunda, no registra como impulsos que vengan de lo exterior. Su cuerpo se desconecta de la sensibilidad del propio cuerpo, no siente dolor f\u00edsico. Su centro esencial est\u00e1 en su esp\u00edritu, lo que se sustrae al control consiente del yo. Lo interior es arrebatado, de ah\u00ed que el ext\u00e1tico est\u00e9 fuera de s\u00ed, fuera del propio yo. Lo que diga o haga, no responde a su yo sino a una fuerza superior que lo posee a \u00e9l. La mejor definici\u00f3n es tener la experiencia de ser pose\u00eddo con intensidad, con p\u00e9rdida de la sensibilidad y de relaci\u00f3n con la realidad circundante.<\/p>\n\n\n\n<p>Los testimonios que nos dej\u00f3 S. Teresa no son teor\u00eda, son en vivo, nacidos de su experiencia (V 18,8), y de la ajena (V 20,21;6 M 9,17). Hay que reconocer el esfuerzo doctrinal que hizo para comunicar el contenido de esos \u00e9xtasis. En lo exterior se trata de lo corp\u00f3reo y sensible, pero perif\u00e9rico para la Santa, donde se experimenta un gran deleite, un desfallecimiento de las fuerzas corporales (V 20,28; 18,10). Lo interior, se refiere lo espiritual y su contenido no\u00e9tico es decir, intuir, comprender el misterio divino. Seg\u00fan la Santa el \u00e9xtasis m\u00edstico conlleva un fuerte contenido de conocimiento del misterio divino con su carga afectiva de amor, ternura, gozo y dolor, lo que deriva en un crecimiento en la uni\u00f3n con Dios. El \u00e9xtasis m\u00edstico cristiano es un sumergirse del hombre en el misterio divino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAhora vengamos a lo interior de lo que el alma aqu\u00ed siente. \u00a1D\u00edgalo quien lo sabe, que no se puede entender, cu\u00e1nto m\u00e1s decir! Estaba yo pensando cuando quise escribir esto, acabando de comulgar y de estar en esta misma oraci\u00f3n que escribo, qu\u00e9 hac\u00eda el alma en aquel tiempo. D\u00edjome el Se\u00f1or estas palabras: Desh\u00e1cese toda, hija, para ponerse m\u00e1s en M\u00ed. Ya no es ella la que vive, sino Yo. Como no puede comprender lo que entiende, es no entender entendiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien lo hubiere probado entender\u00e1 algo de esto, porque no se puede decir m\u00e1s claro, por ser tan oscuro lo que all\u00ed pasa. S\u00f3lo podr\u00e9 decir que se representa estar junto con Dios, y queda una certidumbre que en ninguna manera se puede dejar de creer.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed faltan todas las potencias y se suspenden de manera que en ninguna manera -como he dicho- se entiende que obran. Si estaba pensando en un paso, as\u00ed se pierde de la memoria como si nunca la hubiera habido de \u00e9l. Si lee, en lo que le\u00eda no hay acuerdo, ni parar. Si rezar, tampoco. As\u00ed que a esta mariposilla importuna de la memoria aqu\u00ed se le queman las alas: ya no puede m\u00e1s bullir. La voluntad debe estar bien ocupada en amar, mas no entiende c\u00f3mo ama. El entendimiento, si entiende, no se entiende c\u00f3mo entiende; al menos no puede comprender nada de lo que entiende. A m\u00ed no me parece que entiende, porque -como digo- no se entiende. \u00a1Yo no acabo de entender esto!\u201d (V 18,14). Queda en el entendimiento la grata sensaci\u00f3n de creer grandes verdades de la fe, que no se puede dejar de creer en Dios (V 21,9; 6M 4,6.9).<\/p>\n\n\n\n<p>La Hermana Teresa de Jes\u00fas escribe al P. Juli\u00e1n Cea, CMF, donde le conf\u00eda que Dios la toma para s\u00ed. Es Jes\u00fas quien vive en ella, no ella. L carta es del 14 de agosto de 1919.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHacen 6 [d\u00edas], estando en la acci\u00f3n de gracias despu\u00e9s de la comuni\u00f3n, sent\u00ed un amor tan grande por N. Se\u00f1or que me parec\u00eda que mi coraz\u00f3n no pod\u00eda resistir; y al mismo tiempo -cr\u00e9ame, Padre, que no s\u00e9 decirle lo que me pas\u00f3, pues qued\u00e9 como atontada- he pasado todos estos d\u00edas como si no estuviera en m\u00ed. Hago las cosas, pero sin darme cuenta. Despu\u00e9s, en la oraci\u00f3n, se me present\u00f3 Dios, e inmediatamente mi alma parec\u00eda salir de m\u00ed; pero con una violencia tal, que casi me ca\u00ed al suelo. No pierdo los sentidos, pues oigo lo que pasa al lado, pero no me distraigo de \u00c9l. Sobre todo, cuando el esp\u00edritu sube m\u00e1s, entonces no me doy cuenta (esto es por espacio de minutos, creo) pero paso la hora casi entera en este levantamiento de esp\u00edritu; pero eso s\u00ed que con interrupciones, aunque en estas interrupciones no vuelvo bien en m\u00ed. Despu\u00e9s mi cuerpo queda todo adolorido y sin fuerzas. Casi no puedo tenerme en pie. Y el otro d\u00eda me pas\u00f3 que no tuve fuerzas ni a\u00fan para llevarme el tenedor a la boca. Ten\u00eda tan pesado y adolorido el brazo que no pod\u00eda. Creo que pasaron dos [d\u00edas] sin poder hacer nada. En estos prop\u00f3sitos estaba, cuando de repente se me vino a la mente el anonadamiento de Dios bajo la forma de pan, y me dio tanto amor que no pude resistir; y mi alma, con una fuerza horrible, tend\u00eda a Dios. Despu\u00e9s sent\u00ed esa suavidad, la que me inund\u00f3 de paz y me convenci\u00f3 que era Dios. (Cta.122; V 20,18; 6M 4).<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de valorar estos \u00e9xtasis se puede concluir que todo est\u00e1 en relaci\u00f3n al contenido interior del mismo. Lo concibe como un impulso de uni\u00f3n con Dios, y m\u00e1s que el plano psicol\u00f3gico, cuenta con ello, se mueve en el plano de la gracia, y viendo loe efectos, son de grand\u00edsimo provecho en el orden moral y teologal (V 20,23). Estas vivencias elevan, transforman, purifican en un grado mayor, que lo que producir\u00eda una ascesis comprometida, labra lo interior como el oro en el crisol, ense\u00f1a la Santa (V 20,15-16; 6M 11,1).<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, el aporte espiritual del \u00e9xtasis porque se trata de una acercarse a lo divino, al misterio de la fe, intensifica la uni\u00f3n con Dios (V 20,1). Es uno de los elementos que conforman la vida espiritual y m\u00edstico. Pero la Santa nunca afirma que el \u00e9xtasis conduzca a la m\u00edstica y mucho menos a la santidad o sea un ascendente para la vida eterna. Muy distinto es cuando Dios los concede \u201cporque quiere y a quien quiere\u201d (V 21,9; CB 13,7), lo que habla del lib\u00e9rrimo querer de Dios. Sin embargo, es un fuerte medio para alcanzar la santidad y la m\u00edstica uni\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Grados de Oraci\u00f3n en la vida de Juanita Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n de quietud (CV 31).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los grados de oraci\u00f3n son una forma de conocer como por este medio el alma cristiana penetra en el misterio de Dios hasta que finalmente, es introducido por el mismo Dios en la uni\u00f3n definitiva. Dios lo ha elegido, buscado por los caminos de la vida, ha querido acompa\u00f1arlo en el camino del Evangelio y en su conversi\u00f3n, Le hace part\u00edcipe de este amor incondicional de Dios por el hombre, le ha escogido para grandes cosas.<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa deja en claro que la vida asc\u00e9tica, el esfuerzo personal en este campo de la oraci\u00f3n, y la vida m\u00edstica, lo que es don de Dios, es una nueva responsabilidad para el hombre. Este estado no lo podemos conseguir por nuestro esfuerzo personal; no basta. La oraci\u00f3n, en sus primeros estados, tenemos la meditaci\u00f3n y el recogimiento activo, y por contemplaci\u00f3n, todas las formas m\u00edsticas que comienzan con la oraci\u00f3n de quietud (4M 1-3).<\/p>\n\n\n\n<p>La Santa, detalla paso a paso los distintos tipos de oraci\u00f3n: oraci\u00f3n vocal, meditaci\u00f3n discursiva, oraci\u00f3n de recogimiento, oraci\u00f3n de quietud y oraci\u00f3n de uni\u00f3n. Si bien, Teresa profundiza en ellas lo m\u00e1s importante es orar y dejar guiar por el Esp\u00edritu que lleva por diversos caminos seg\u00fan la gracia de Dios que reparte c\u00f3mo y cu\u00e1ndo quiere a quien quiere (CE 68,5). La oraci\u00f3n por excelencia como es el Paternoster, re\u00fane todas estas formas de oraci\u00f3n (CV 27-42). Veamos brevemente estos grados de oraci\u00f3n cl\u00e1sicos y el aporte de S. Teresa de \u00c1vila, considerando que lo \u00fanico importante es no dejar el ejercicio de la oraci\u00f3n y que Dios reparte sus gracias c\u00f3mo y cu\u00e1ndo quiere.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La oraci\u00f3n vocal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Santa Madre defendi\u00f3 este de grado de oraci\u00f3n, ante quienes negaban su valor como acci\u00f3n lit\u00fargica. No se da en forma pura, sino que est\u00e1 unida a la oraci\u00f3n mental o meditaci\u00f3n de las verdades de la fe cristiana. S. Teresa hizo de la lectura o de las oraciones aprendidas de memoria un encuentro personal y o comunitario con Dios, en la cual puede ser ocasi\u00f3n de recibir gracias m\u00edsticas (CV 24-25). Esto nos dice que la Santa no ve\u00eda tanta diferencia entre una y otra, quiz\u00e1 al comienzo y en el m\u00e9todo: imaginar que se dialoga con Dios (CV 22).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La oraci\u00f3n mental<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esta oraci\u00f3n mental la conocemos tambi\u00e9n meditaci\u00f3n, u oraci\u00f3n discursiva. Lo importante es la meditaci\u00f3n, es el primer modo de regar el huerto, la puerta del castillo (V 11,9.11; 1M 1,7). Este el primer hito de este camino, muy importante porque supone una buena disposici\u00f3n interior que si no se abandona puede recibir todas las gracias si camina todos estos hitos. El camino interior es un caminar hacia el propio yo, a la luz de Dios en el centro del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>La verdad meditada implica no s\u00f3lo el intelecto, sino el alma que se ve comprometida con ese pasaje de la pasi\u00f3n u otro paso de la vida de Jes\u00fas (6M 7,10). Si bien la meditaci\u00f3n es fundamental, lo verdaderamente importante es amar en ese ejercicio de verse tocado, comprometido con lo que se medita.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras dificultades que encuentra S. Teresa es a quien escuchar: la voz del Esp\u00edritu o al mundo (V 11,4), pero que, con determinaci\u00f3n, palabra clave en el lenguaje teresiano, y libertad se superan ampliamente (V 11,5). Las actitudes b\u00e1sicas y previas son recoger las potencias en el centro del alma: entendimiento, memoria y voluntad, para meditar, orar y amar. Sin este recogimiento no se estar\u00eda dando la oraci\u00f3n (V 11,9;1S 3,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Los temas de esta oraci\u00f3n, que propone la Santa con la que comenzar el di\u00e1logo del alma con Dios, con Cristo en lo interior, tienen por objeto al propio Cristo Jes\u00fas: Jes\u00fas en su Pasi\u00f3n, su sagrada Humanidad, como Maestro que ense\u00f1a con amor, etc. (V 4,7; 9,3-6; 11,9; 12,1-2; 13,11.13.22; 24,5; 26,1; CV 24,5; 26; 28,4; 6M 7,10).<\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento propio, es el otro contenido para meditar a la luz de la verdad de Dios (1M 2, 8-9.11; 2M1,11; 6M 10,7). La Santa recomienda no dejarlo jam\u00e1s, es el pan que se come en este camino de oraci\u00f3n, por muy alto que sea el grado de contemplaci\u00f3n en que viva (V13,15; CV 39,5). Pero pasado el tiempo, debe, sin dejar el conocimiento personal, meditar otras grandes verdades de la fe: el cielo, el infierno, el alma, el pecado, las virtudes, la redenci\u00f3n humana, etc. (V 4,8-9; 8,6-7; 12,2; 13,13; CV 22,1.3.7-8; 25,3; 1M 1,7).<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la vida del orante pasa por el crisol de la oraci\u00f3n hasta llegar a la firme convicci\u00f3n: s\u00f3lo Dios basta.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n de recogimiento activo y pasivo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo central de este grado de oraci\u00f3n es la interiorizaci\u00f3n de las potencias y los sentidos exteriores al profundo centro del alma para cerrar la puerta al mundo exterior para que el di\u00e1logo con Dios sea en lo interior. Cristo Jes\u00fas, es el objeto del di\u00e1logo, pero con quien se dialoga en lo profundo con un Dios que se hace cercano (V 28,6; 29,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Este m\u00e9todo de oraci\u00f3n de recogimiento, su primer contacto, lo encontr\u00f3 en el Tercer Abecedario: \u201cProcuraba lo m\u00e1s que pod\u00eda traer a Jesucristo, nuestro bien y Se\u00f1or, dentro de m\u00ed presente\u2026\u201d (V 4, 6-8). Hay tambi\u00e9n un eco de la lectura de las Confesiones de S. Agust\u00edn: Dios vive en lo interior del alma (CV 28,2; 4 M 3,3). La Santa concluye que el Se\u00f1or del cielo y la tierra vive en lo interior del alma ese es su castillo (1M 1,1; CV 28,9). Estos protagonistas son Dios y el alma, la oraci\u00f3n de recogimiento consistir\u00e1 en la manifestaci\u00f3n amorosa de quienes se aman (V 12,2; 13,9.11; 13,22).<\/p>\n\n\n\n<p>El valor de la oraci\u00f3n de recogimiento consiste en que el alma cristiana al mismo tiempo que dialoga con Dios, aventaja en profundizar en la paternidad de Dios, en amistad con Jesucristo, como disc\u00edpula, y el Esp\u00edritu hace efectivamente de ella su morada, sino la empuja a adorar en esp\u00edritu y en verdad. Se pasa a constituir una verdadera amistad, relaciones m\u00e1s afectivas y efectivas, vividas en soledad, dentro de s\u00ed misma para mirarle dentro de s\u00ed (CV 28, 2.5).<\/p>\n\n\n\n<p>Los efectos de esta oraci\u00f3n se dejan sentir en el deseo de estar con Dios y tener siempre limpia la casa del Rey. Se trata de disponerse desde lo interior a lo que quiera dar el Se\u00f1or (CV 28,11). Recordemos que la o. de recogimiento est\u00e1 en el l\u00edmite entre lo asc\u00e9tico y lo m\u00edstico. Es consciente de la labor que espera al alma, es decir, que est\u00e1 en nuestra mano \u201cque podemos hacerlo\u201d (CV 29,4); reconoce que \u201cnunca supe qu\u00e9 cosa era rezar con satisfacci\u00f3n, hasta que el Se\u00f1or me ense\u00f1\u00f3 este modo; y siempre he hallado tantos provechos des esta costumbre de recogimiento dentro de m\u00ed\u201d (CV 29,7). Avala que sea un buen m\u00e9todo, cuando empez\u00f3 a los veinte a conocerlo, en poco tiempo lleg\u00f3 a oraci\u00f3n de quietud, y alguna vez legaba a uni\u00f3n, aunque yo no entend\u00eda qu\u00e9 era lo uno y lo otro\u201d (V 4,7; 29,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al recogimiento pasivo o infuso es una mayor concentraci\u00f3n del recogimiento de las potencias y sentidos en el alma que ahora depende de la gracia de Dios y no del esfuerzo humano. En este sentido la Santa critica la opini\u00f3n de algunos autores que, tras un esfuerzo de no pensar en nada, cre\u00edan alcanzar la contemplaci\u00f3n, quitando valor a una gracia sobrenatural. A la Santa no la convencen este entrar cuando se quiere en este grado y no esperarlo de Dios (4M 3,3). Ese acto lo considera \u201cindustrias humanas\u2026puso su majestad l\u00edmite y las quiso dejar para S\u00ed\u201d (4M 3,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed hay menos meditaci\u00f3n del entendimiento que en el recogimiento activo, s\u00f3lo que el recogimiento pasivo es preludio de la vida m\u00edstica (V 14,2). Entre ambos estados hay un abismo, el primero dispone al segundo, este tipo de recogimiento pasivo no necesariamente sigue al activo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un presentimiento de la presencia de Dios, una llamada del buen Pastor, con un silbo suave, conocen su voz, lo invita a entrar en el castillo, se experimenta un recogimiento suave en lo interior (V 14; 4M 3,1-3; CC 54,3). Los efectos son los mismo que en el recogimiento activo, s\u00f3lo que m\u00e1s intensos en lo interior (4M 3,7).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vida m\u00edstica. Oraci\u00f3n de Quietud.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este grado de oraci\u00f3n nos introduce en la vida m\u00edstica del alma cristiana. El recogimiento pasivo es un comenzar a saborear este estado de oraci\u00f3n. Esta o. d quietud, viene luego de la o. de recogimiento infuso, ser\u00eda como su puerta. Es m\u00e1s intensa si se cuenta con la gracia sobrenatural que la sostiene, de ah\u00ed que no se pueda adquirir de ninguna manera (CV 31,2.6; 4M 2,9; 4 M 3,1). La Santa Madre habla de esta o. de quietud tiene claro la vigencia de este estado, pero los l\u00edmites salidos de la o. de recogimiento infuso no siempre son tan claros (V 14-15; CV 30-31). Se puede registrar el paso del tiempo y crecida la experiencia, cuando en otros pasajes de sus obras establece una clara distinci\u00f3n, entre la o. de recogimiento infuso y esta o. de quietud (4M 2-3; CC 54). Varias veces, la Santa simplemente la denomina pura contemplaci\u00f3n, recogimiento y quietud, incluso gustos de Dios (V 15,1; CV 30,7;4M 2,2).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la caracter\u00edstica de esta o. de quietud? La Santa lo expresa s\u00ed: \u201cEs ya cosa sobrenatural y que no la podemos procurar nosotros por diligencias que hagamos. Porque es un ponerse el alma en paz, o ponerla el Se\u00f1or con su presencia, por mejor decir\u2026porque todas las potencias se sosiegan. Entiende el alma&#8230; que est\u00e1 ya junto cabe su Dios\u2026 Es como un amortecimiento interior y exteriormente, que no querr\u00eda el hombre exterior (digo) el cuerpo, porque mejor me entend\u00e1is), que no se querr\u00eda bullir\u2026 Si\u00e9ntese grand\u00edsimo deleite en el cuerpo y grande satisfacci\u00f3n en el alma&#8230; las potencias sosegadas, que no querr\u00edan bullirse,\u2026aunque no tan perdidas, porque pueden pensar en cabe qui\u00e9n est\u00e1n, que las dos est\u00e1n libres (la memoria y entendimiento). La voluntad es aqu\u00ed la cautiva, y si alguna pena puede tener estando as\u00ed es de ver que ha de tornar a tener libertad\u2026El cuerpo no querr\u00edan se menease, porque les parece han de perder aquella paz, y as\u00ed no se osan bullir.\u201d (CV 31,2-3; V 14,2).<\/p>\n\n\n\n<p>El don o gracia sobrenatural de la o. de quietud, afecta la voluntad, las m\u00e1s unida a Dios, que el resto de las potencias interiores como exteriores. La memoria y el entendimiento quisieran recobrar su actividad, como en la o. mental o discursiva, es ah\u00ed donde la voluntad despliega su gracia para disminuir su actividad y consigue poner paz en estas potencias. El entendimiento y la memoria, en el sue\u00f1o de potencias, caen en \u00e9xtasis, en cambio aqu\u00ed en la o. de quietud, mantienen su actividad normal, mientras la voluntad se mantiene cautiva, centrada en Dios, perdida para las cosas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa he dicho que en este primer recogimiento y quietud no faltan las potencias del alma, mas est\u00e1 tan satisfecha con Dios que mientras aquello dura, aunque las dos potencias se desbaraten, como la voluntad est\u00e1 unida con Dios, no se pierde la quietud y el sosiego, antes ella poco a poco torna a recoger el entendimiento y memoria. Porque, aunque ella a\u00fan no est\u00e1 de todo punto engolfada, est\u00e1 tan bien ocupada sin saber c\u00f3mo, que por mucha diligencia que ellas pongan, no la pueden quitar su contento y gozo, antes muy sin trabajo se va ayudando para que esta centellica de amor de Dios no se apague.\u201d (V 15,1; 14,2).<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter afectivo es lo que define la o. de quietud, porque ahora es la voluntad la que genera las relaciones del alma cristiana con Dios. Los actos amorosos, como los define Teresa son los \u00fanicos frutos del trabajo de la voluntad en este estado de gracia de contemplaci\u00f3n. El trabajo de lo afectivo consiste en percibir, advertir, apreciar, detectar, notar la presencia de Dios en el silencio para solicitarle gracias, donde la palabra y el trabajo del discurso est\u00e1n ausentes. Habla solo el lenguaje del amor en estos di\u00e1logos con Dios, tambi\u00e9n cuando se agradecen las gracias m\u00edsticas, no hay trabajo del entendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Los entendimientos agudos, dice la Santa, los inteligentes y sabios en las ciencias humanas, tendr\u00e1n problemas a la hora de querer sentir a Dios, como hac\u00edan antes con el trabajo discursivo, encontrarlo en la simplicidad del silencio contemplativo y el afecto en que trabaja la voluntad. El verdadero desaf\u00edo de la voluntad consiste en atravesar la puerta del saber humano, para dejarse invadir, guiar por la Sabidur\u00eda Infinita, como dice la Santa, que se vuelca, se comunica m\u00e1s a la voluntad que al entendimiento. Cuando \u00e9ste compone acciones de gracias, la voluntad se adelanta y como el publicano, con humildad agradece m\u00e1s con no alzar la mirada que la ret\u00f3rica del entendimiento (V 15,7.8.9). En este primer grado de oraci\u00f3n m\u00edstica, el entendimiento y la memoria pueden ser un impedimento a la acci\u00f3n de la voluntad<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas otras dos potencias ayudan a la voluntad para que vaya haci\u00e9ndose h\u00e1bil para gozar de tanto bien, puesto que algunas veces, aun estando unida la voluntad, acaece desayudar harto; mas entonces no haga caso de ellas, sino est\u00e9se en su gozo y quietud; porque, si las quiere recoger, ella y ellas perder\u00e1n, que son entonces como unas palomas que no se contentan con el cebo que les da el due\u00f1o del palomar sin trabajarlo ellas, y van a buscar de comer por otras partes, y hallan tan mal que se tornan; y as\u00ed van y vienen a ver si les da la voluntad de lo que goza. Si el Se\u00f1or quiere echarles cebo, deti\u00e9nense, y si no, tornan a buscar; y deben pensar que hacen a la voluntad provecho, y a las veces en querer la memoria o imaginaci\u00f3n representarla lo que goza, la da\u00f1ar\u00e1. Pues tenga aviso de haberse con ellas como dir\u00e9.\u201d (V 14,3).<\/p>\n\n\n\n<p>La voluntad progresar\u00e1 si hace el trabajo de recoger todas las fuerzas orantes del hombre, para vivir en la presencia de Dios. La cita se realiza desde la interioridad, los invitados son los sentidos externos y hasta el cuerpo siente los efectos de esta convocaci\u00f3n. El entendimiento es invitado a no discurrir como hac\u00eda antes. La Santa lo explica as\u00ed: \u201cLo que ha de hacer el alma en los tiempos de quietud, no es m\u00e1s de con suavidad y sin ruido; llamo ruido andar con el entendimiento buscando muchas palabras y consideraciones\u2026 y no haga caso del entendimiento que es un moledor\u2026y vale m\u00e1s que le deje que no vaya ella, tras \u00e9l, digo la voluntad; sino est\u00e9se ella gozando de aquella merced y recogida como sabia abeja. Porque si ninguna entrase en la colmena, sino que por traerse unas a otras se fuesen todas, mal se podr\u00eda labrar la miel\u201d (V 15,6). La Santa confiesa que el entendimiento y la memoria, la casan en este proceso, por eso cuando la quietud conquista espacio en su interior y goza, no haga caso del entendimiento el alma que act\u00faa como un loco (V 15,6; CV 31,8).<\/p>\n\n\n\n<p>Este despliegue divino en el alma, la Santa lo explica con una comparaci\u00f3n donde presenta a Dios como tierna Madre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY advertid mucho a esta comparaci\u00f3n, que me parece cuadra mucho: est\u00e1 el alma como un ni\u00f1o que a\u00fan mama cuando est\u00e1 a los pechos de su madre, y ella, sin que \u00e9l paladee, \u00e9chale la leche en la boca por regalarle. As\u00ed es ac\u00e1, que sin trabajo del entendimiento est\u00e1 amando la voluntad, y quiere el Se\u00f1or que, sin pensarlo, entienda que est\u00e1 con \u00c9l y que s\u00f3lo trague la leche que Su Majestad le pone en la boca y goce de aquella suavidad; que conozca le est\u00e1 el Se\u00f1or haciendo aquella merced y se goce de gozarla; mas no que quiera entender c\u00f3mo la goza y qu\u00e9 es lo que goza, sino descu\u00eddese entonces de s\u00ed, que quien est\u00e1 cabe ella no se descuidar\u00e1 de ver lo que le conviene. Porque si va a pelear con el entendimiento para darle parte tray\u00e9ndole consigo, no puede a todo; forzado dejar\u00e1 caer la leche de la boca y pierde aquel mantenimiento divino.\u201d (CV 31,9; CE 53,5).<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es quiz\u00e1s, con sus propios matices, donde la Hna. Teresa de Jes\u00fas hace el aporte de su experiencia como carmelita a lo que S. Teresa su Maestra en las cosas del esp\u00edritu le ha ense\u00f1ado. Escribe desde el monasterio de Los Andes al P. Artemio Colom, SJ, el 20 de julio de 1919 (Cta.116). Vive feliz su ideal carmelitano:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay d\u00edas que consigo vivir enteramente para Dios. Entonces es cuando me siento en el cielo. Entonces es cuando comprendo que \u00abs\u00f3lo Dios nos basta\u00bb. Fuera de \u00c9l no hay felicidad posible. No se imagina, Rdo. Padre, lo que N. Se\u00f1or se revela a mi alma, a pesar de ser tan miserable, y no comprendo c\u00f3mo he amado a N. Se\u00f1or sin conocerlo; tanta es la distancia que tengo y ten\u00eda de Dios. Mi oraci\u00f3n es cada vez m\u00e1s sencilla. Apenas me pongo en oraci\u00f3n, siento que toda mi alma se sumerge en Dios, y encuentro una paz, una tranquilidad tan grande como me es imposible describir. Entonces mi alma percibe ese silencio divino, y cuanto m\u00e1s profunda es esa quietud y recogimiento, [m\u00e1s] se me revela Dios. Es una noticia muy clara y r\u00e1pida. No es reflexionando; antes me turbo cuando reflexiono. Cuando esta noticia es muy clara, siento como que mi alma quisiera salir de mi ser. Mi cuerpo no lo siento. Estoy como insensible; y dos veces no me he podido mover de mi sitio, pues estaba como enclavada en el suelo. Otra vez, una hermanita me fue a hablar, y sent\u00ed un estremecimiento terrible en todo mi ser, y lo que me dijo lo o\u00ed como de muy lejos, sin comprender sino hasta despu\u00e9s lo que me dijo. Siento que mi alma est\u00e1 abrasada en amor de Dios y como que El me comunicara su fuego abrasador.\u201d (Cta.116).<\/p>\n\n\n\n<p>El texto deja en claro las impresiones que la Santa hab\u00eda se\u00f1alado: vivir en la presencia de Dios, experimentar que s\u00f3lo Dios basta, no le falta nada, comprender que lo ama, sin saber c\u00f3mo, no querr\u00eda sino amar, m\u00e1s que rezar y meditar, lo que hace su oraci\u00f3n m\u00e1s simple y profunda. Efectivamente encuentra, trabajo de la voluntad, a Dios en el silencio, la quietud, revela a Dios a su interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los efectos que la Santa apunta ser m\u00e1s sensible al servicio de Dios, fruto de la voluntad, en cambio, tardas para las cosas del mundo (CC 54,4; CV 31,4). Sin embargo, lo que m\u00e1s llam\u00f3 la atenci\u00f3n de esta oraci\u00f3n a S. Teresa, es la profunda paz interior en que es sumergida y gusta, goza un deleite que era desconocido hasta ahora. Dios le revela como con su presencia quiere comenzar a trabajar en lo interior, lo que trae gozo y paz. \u201cParece impertinente decir esto, pues sabemos que siempre nos entiende Dios y est\u00e1 con nosotros. En esto no hay que dudar que es as\u00ed, mas quiere este Emperador y Se\u00f1or nuestro que entendamos aqu\u00ed que nos entiende, y lo que hace su presencia, y que quiere particularmente comenzar a obrar en el alma, en la gran satisfacci\u00f3n interior y exterior que la da, y en la diferencia que, como he dicho, hay de este deleite y contento a los de ac\u00e1, que parece hinche el vac\u00edo que por nuestros pecados ten\u00edamos hecho en el alma. Es en lo muy \u00edntimo de ella esta satisfacci\u00f3n, y no sabe por d\u00f3nde ni c\u00f3mo le vino, ni muchas veces sabe qu\u00e9 hacer ni qu\u00e9 querer ni qu\u00e9 pedir. Todo parece lo halla junto y no sabe lo que ha hallado, ni aun yo s\u00e9 c\u00f3mo darlo a entender, porque para hartas cosas eran menester letras.\u201d (V 14,6; 15,1.4.8; CV 31).<\/p>\n\n\n\n<p>Florecen las virtudes, con mayor vigor que el tiempo de la meditaci\u00f3n u o. discursiva, lo que se comprueba cuando el alma comienza a perder inter\u00e9s por las cosas de ac\u00e1 y crece el inter\u00e9s por las cosas de Dios (V 14, 4-5). Nace la humildad que importa de verdad, la que Dios infunde, cimentada en el conocimiento propio; anhela los tiempos de soledad y oraci\u00f3n; adquiere cierto grado de certeza acerca de la salvaci\u00f3n eterna de su alma, envuelta en el saludable temor de Dios, lo que hace que su amor sea puro, libre de intereses ego\u00edstas (V 15,8.14).<\/p>\n\n\n\n<p>Para reflexionar<\/p>\n\n\n\n<p>1.- \u00bfLa lectura de estos grados de oraci\u00f3n en la Santa Madre me ha llevado a disponerme a recibirla o simplemente me he quedado en la admiraci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>2.- \u00bfHe sabido agradecer las muchas gracias ordinarias y extraordinarias que el Esp\u00edritu de Jes\u00fas me ha concedido en lo que llevo de camino de oraci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Constatamos que Juanita Fern\u00e1ndez es mujer de oraci\u00f3n antes y despu\u00e9s de su ingreso en la vida religiosa. Aprendi\u00f3 a orar en su hogar, ora en el internado de su Colegio, profundiz\u00f3 su vivencia de los misterios que Jes\u00fas la hizo part\u00edcipe, en el monasterio coron\u00f3 el Esp\u00edritu su obra en favor de la Iglesia y del Carmelo.<\/p>\n\n\n\n<p>El hogar, el Colegio, los campos chilenos sirvieron de espacio sacro donde Juanita despleg\u00f3 los frutos de la oraci\u00f3n, que fueron las virtudes sobre todo la humidad y la caridad. Los Andes, signific\u00f3 el monte de la perfecci\u00f3n, su Getseman\u00ed y monte Clavario, donde entreg\u00f3 su vida por la Iglesia y los hombres y mujeres, j\u00f3venes como ella y los necesitados de nuestra sociedad, porque ah\u00ed encontr\u00f3 a su Esposo Crucificado y Resucitado.<\/p>\n\n\n\n<p>P. Julio Gonz\u00e1lez C.<\/p>\n\n\n\n<p>Pastoral de Espiritualidad Carmelitana.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#sdfootnote1anc\">1<\/a> M. MARTIN DEL BLANCO, <em>Visiones <\/em>en Diccionario de Santa Teresa de Jes\u00fas, Monte Carmelo, Burgos, pp.1421-1438.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez Primer centenario de la pascua de Juanita a la Casa del Padre Busco tu rostro Se\u00f1or. Objetivo. 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