{"id":671,"date":"2020-10-16T18:16:38","date_gmt":"2020-10-16T22:16:38","guid":{"rendered":"http:\/\/santateresadelosandes.org\/?p=671"},"modified":"2020-10-16T18:16:39","modified_gmt":"2020-10-16T22:16:39","slug":"ficha-n-4-p-julio-gonzalez-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/2020\/10\/16\/ficha-n-4-p-julio-gonzalez-c\/","title":{"rendered":"Ficha n.4      P. Julio Gonz\u00e1lez C."},"content":{"rendered":"\n<p><strong>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primer centenario de la P ascua de Juanita a la Casa del Padre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Perfecciones de Dios y virtudes como respuesta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Objetivo. Descubrir el concepto de santidad acu\u00f1ado por Juanita Fern\u00e1ndez y c\u00f3mo lo fue construyendo en su vida de familia, colegio, vida social y eclesial. Importancia vital de las virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Santidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las virtudes la llevan a su proyecto personal: Quiero ser santa (D 29). En enero de 1917 encontramos el primer programa de perfecci\u00f3n de Juanita, inspirada por el Esp\u00edritu de Jes\u00fas se siente llamada a la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n la define como <em>espejo del<\/em> <em>alma<\/em>; al desasimiento, entendido como olvido de s\u00ed; la identificaci\u00f3n con la persona de Jes\u00fas; la humildad y caridad, entrega perfecta de su voluntad a Dios. \u201cJes\u00fas me ha dado a entender que para encontrar la perfecci\u00f3n es necesario: 1\u00ba el amor a la oraci\u00f3n; 2\u00b0 el desasimiento completo de s\u00ed misma, es decir, el olvido de s\u00ed misma, que se alcanza uni\u00e9ndose a Jes\u00fas tanto que no se llegue a formar con El sino una persona y atray\u00e9ndose siempre para s\u00ed lo que le gusta a Jes\u00fas: es decir, humillaciones, penas, etc., y tambi\u00e9n la caridad para con el pr\u00f3jimo. 3\u00b0, perfecta entrega de s\u00ed misma, es decir, la voluntad d\u00e1rsela a Dios.\u201d (D 18).<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos otro programa de prop\u00f3sitos que busca la santidad:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cJ.M.J.T.<\/p>\n\n\n\n<p>1.- Har\u00e9 examen particular.<\/p>\n\n\n\n<p>2.- Si caigo, buscar\u00e9 el auxilio de la Virgen.<\/p>\n\n\n\n<p>3.- Ser\u00e9 toda para todos<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo a\u00f1o hace unos prop\u00f3sitos y asume unas resoluciones:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c1a.- Aceptar los sacrificios sin murmurar interiormente ni abatirme.<\/p>\n\n\n\n<p>2a.- He de eclipsarme.<\/p>\n\n\n\n<p>3a.- Me esmerar\u00e9 en labrar la felicidad de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>4a.- Procurar\u00e9 hacer amable la virtud a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>5a.- He de olvidarme de m\u00ed misma: 1) uni\u00e9ndome a Jes\u00fas; 2) en ser caritativa con el pr\u00f3jimo; 3) no dar mi opini\u00f3n, si no me la pi-den; 4) sufrir con gozo las humillaciones, siendo amable con las personas que me las proporcionen; 5) viviendo con Jes\u00fas en el fondo de mi alma que ha de ser su casita, donde \u00c9l pueda descansar. All\u00ed, le adorar\u00e9 y le ofrecer\u00e9 las mortificaciones, sufrimientos y humillaciones. \u00bfNo es el Cielo en la tierra vivir con Dios?\u201d (D 20).<\/p>\n\n\n\n<p>Durante este per\u00edodo a Juanita le preocupa: si al mirarla el Padre, encontrar\u00e1 la imagen de su Hijo (D 20; Rm.8,20-30; Flp.3,21). El 3 de junio de 1917, d\u00eda de la Trinidad se vuelve a preguntar. \u201c\u00bfEncontrar\u00e1 el Padre la figura de Cristo en m\u00ed? \u00a1Oh, cuanto me falta para parecerme a \u00c9L!\u201d (D 22). La humildad ser\u00e1 la virtud que m\u00e1s trabajar\u00e1 para asemejarse a Jes\u00fas y con ella crecer\u00e1n todas las dem\u00e1s (D 23).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Vamos a la soledad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00e9rmino ser santa aparece por primera vez en el retiro espiritual de agosto de 1917 que denomina: Vamos a la soledad. \u201cOigo la voz de mi Jes\u00fas que me dice: vamos a la soledad\u201d (D 29; cfr. Os.2,16). Hacen eco en su alma las reflexiones: acerca de su origen en Dios, las vanidades del mundo, el pecado, a mirarse en ellas y descubrir desfigurada la imagen de Dios, un abismo oscuro, una nada criminal de frente a un Dios suma de perfecciones. Reconocidas sus miserias e ingratitudes toma una resoluci\u00f3n: \u201cDesde ahora quiero ser santa\u201d (D 29). En ese mismo contexto, confesados los pecados de toda su vida, finalmente el confesor le declara que nunca ha cometido pecado mortal. Su respuesta a Jes\u00fas, entregarse al amor, vivir de fe, humillarse. \u201cCreo que en la santidad est\u00e1 el amor. Quiero ser santa\u201d (D 30).<\/p>\n\n\n\n<p>Este principio que establece Juanita nos ense\u00f1a la centralidad del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, pero en el caso de Teresa de Los Andes con un cimiento fundamental: la humildad. Como conoc\u00eda su pasi\u00f3n dominante el orgullo, la soberbia, une ambas virtudes humildad y caridad, como las columnas que sostienen todo su edificio espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>El 7 de octubre de 1917, el proyecto de santidad cambia de manos: es Jes\u00fas quien le pide ser santa. \u201cJes\u00fas me pide que sea santa. Que haga con perfecci\u00f3n mi deber. Que el deber -me dijo- es la cruz. Y en la Cruz est\u00e1 Jes\u00fas. Quiero ser crucificada. Me dijo que le salvara las almas. Yo le promet\u00ed. Que tambi\u00e9n lo consolara; que sent\u00edase abandonado. Me acerc\u00f3 a su Coraz\u00f3n y me hizo sentir los&#8230; Lo siento que se apodera de mi ser. Lo amo.\u201d (D 34).<\/p>\n\n\n\n<p>Conseguir la santidad esa es la meta de ah\u00ed que elabore un programa para conseguirlo: \u201cCreo que en el amor est\u00e1 la santidad. Quiero ser santa. Luego me entregar\u00e9 al amor, ya que \u00e9ste purifica, sirve para expiar. El que ama no tiene otra voluntad sino la del amado; luego yo quiero hacer la voluntad de Jes\u00fas. El que ama se sacrifica. Yo quiero sacrificarme en todo. No me quiero dar ning\u00fan gusto. Quiero inmolarme constantemente para parecerme a Aqu\u00e9l que sufre por m\u00ed y me ama. El amor obedece sin r\u00e9plica. El amor es fiel. El amor no vacila. El amor es el lazo de uni\u00f3n de dos almas. Por el amor me fundir\u00e9 en Jes\u00fas.\u201d (D 30).<\/p>\n\n\n\n<p>En Junio de 1918, en carta a la M. Ang\u00e9lica, Priora de los Andes, le pide oraciones para los \u00faltimos d\u00edas de su estad\u00eda en el colegio: ser una santa, para dejar un buen recuerdo de las religiosas como de sus compa\u00f1eras (Cta.30).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00a1Hablad, Se\u00f1or!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El retiro desde el 7 de agosto de 1918 lo denomina \u201cHablad, Se\u00f1or, que vuestra sierva escucha\u201d (D.42; cfr.1Sam.9-10). Antes de su regreso a casa definitivo, Juanita hace unos prop\u00f3sitos para continuar su vida espiritual como en el internado. Sali\u00f3 del internado, el 12 de Agosto de 1918, lo que produjo dolor en su coraz\u00f3n: \u201cMe voy con \u00c9L. Lo sigo y soy feliz. No llorar\u00e9. Quiero ofrecer con generosidad el sacrificio a Dios. Todo por Ti, Jes\u00fas, hasta la muerte\u201d (D 42).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cResoluciones para mi vida entera:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00aa No dejar\u00e9 jam\u00e1s mi meditaci\u00f3n, mi Comuni\u00f3n y misa.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00aa Har\u00e9 examen particular y rezar\u00e9 mis oraciones de la ma\u00f1ana y de la noche de rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00aa Har\u00e9 lectura espiritual y conservar\u00e9 en mi alma un recogimiento que me mantenga unida con Jes\u00fas y separada por completo del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00aa Tendr\u00e9 car\u00e1cter. Jam\u00e1s me dejar\u00e9 llevar por el sentimiento por el coraz\u00f3n, sino por la raz\u00f3n y mi conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00aa Cumplir\u00e9 la voluntad de Dios con alegr\u00eda, tanto en las penas como en las alegr\u00edas, sin demostrar jam\u00e1s en mi cara lo que pasa en el coraz\u00f3n. No llorar jam\u00e1s, teniendo presente lo de Santa Teresa: Es preciso tener coraz\u00f3n de hombre y no de mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>6\u00aa No me dejar\u00e9 llevar jam\u00e1s del respeto humano, tanto en mi manera de conducirme como en mis palabras.\u201d (D 43).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Santidad en camino\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo este proyecto de santificaci\u00f3n se va a concretar en un lugar: el Monasterio de Monjas Carmelitas de Los Andes.<\/p>\n\n\n\n<p>Es el propio Jes\u00fas quien le se\u00f1ala su vocaci\u00f3n: \u201cEntonces me dijo que me quer\u00eda para El. Que quer\u00eda que fuese Carmelita. \u00a1Ay! Madre, no se puede imaginar lo que Jes\u00fas hac\u00eda de mi alma. Yo, en ese tiempo, no viv\u00eda en m\u00ed. Era Jes\u00fas el que viv\u00eda en m\u00ed.\u201d (D 7). Luego de esta experiencia de infancia, Juanita fue penetrando en el misterio del carisma carmelitano, y con S. Juan de la Cruz pod\u00eda decir: \u201cdesde las frescas ma\u00f1anas escogidas haremos las guirnaldas\u2026\u201d para luego decirle a Jes\u00fas, \u201cgoc\u00e9monos Amado y v\u00e1monos a ver en tu hermosura\u2026entremos m\u00e1s adentro en la espesura\u201d (CB 30;36,9). Siete meses antes de ingresar al Carmelo, Juanita le comunica a la M. Ang\u00e9lica, que quiere ir con una buena dote de virtudes, principalmente tres como joyas de una digna esposa de Cristo. pureza, humildad y caridad (cfr. Cta.39). Conoc\u00eda muy bien el carisma del Carmelo.<\/p>\n\n\n\n<p>En una carta al P. Jos\u00e9 Blanch le da las razones para ingresar en ese monasterio, y no ser religiosa del S. Coraz\u00f3n: la vida de oraci\u00f3n, la soledad del Carmen, la pobreza, la penitencia, el sacrificio perpetuo, santificarse por los pecadores y sacerdotes. Todo sumado: \u201cCreo que en esta vida he de alcanzar la santidad. La he escogido porque veo que, escogi\u00e9ndola, he de encontrar la cruz; y andar\u00eda -creo- todo el mundo con la gracia de Dios para buscarla y poseerla, pues en ella est\u00e1 Jesucristo.\u201d (Cta. 58). Otra raz\u00f3n, es el nuevo nombre que recibir\u00e1 en el monasterio: Teresa de Jes\u00fas, como la Santa Fundadora. \u201cNo s\u00e9 si le cont\u00e9 que me llamar\u00e9 Teresa de Jes\u00fas, si soy de all\u00e1. M\u00e1s obligada quedo con el nombre de tan gran santa para serlo yo tambi\u00e9n con la gracia de Dios.\u201d (Cta. 58).<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre deseosa de alcanzar la santidad pide a al P. Artemio Colom, su confesor, oraciones para continuar la vida de oraci\u00f3n que hab\u00eda comenzado: \u201cMis esfuerzos todos se dirigen a ser una santa carmelita, y creo que lo que Dios quiere de m\u00ed para alcanzar esta santidad es un recogimiento continuo: que nada ni nadie pueda distraerme de \u00c9l. No me pide nada m\u00e1s que esto, porque all\u00ed, en esa uni\u00f3n \u00edntima de mi alma con mi Dios, se encuentra para m\u00ed el ejercicio de todas las virtudes. P\u00eddale a N. Se\u00f1or me haga una santa carmelita, verdadera hija de nuestra Sta. Madre\u201d (Cta.116).<\/p>\n\n\n\n<p>Concluye su Diario presentando lo que es una carmelita, en el fondo, lo que aspira ser en un futuro cercano. Causa impresi\u00f3n el realismo de su visi\u00f3n carism\u00e1tica y eclesial de su vocaci\u00f3n. La carmelita contempla y ama:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa perfecci\u00f3n de la vida est\u00e1 en el acercamiento a Dios. El cielo es la posesi\u00f3n de Dios. En el cielo a Dios se le contempla, se le adora, se le ama. Mas, para llegar al cielo es preciso desprenderse de la tierra. Y la vida de la carmelita, \u00bfqu\u00e9 es sino contemplar, adorar y amar a Dios incesantemente? Y ella, ansiosa de ese cielo, se aleja del mundo y trata de desprenderse, en lo posible, de todo lo terreno.\u201d (D 58).<\/p>\n\n\n\n<p>La carmelita escucha y sirve: \u201cLa delicia de Jes\u00fas cuando estuvo en la tierra era la casa de Betania, su morada predilecta. All\u00ed era \u00edntimamente conocido de L\u00e1zaro, servido por Marta y amado locamente por Mar\u00eda. La car-melita reemplaza ahora cerca de Jes\u00fas esa vida \u00edntima. Ella la estudia para amarlo y servirlo seg\u00fan su voluntad. Es su refugio en medio del mundo, es su morada predilecta con sus escogidas.\u201d (D 58).<\/p>\n\n\n\n<p>La carmelita se reviste de luz: \u201cLa carmelita sube al Tabor del Carmelo y se reviste de las vestiduras de la penitencia que la asemejan m\u00e1s a Jes\u00fas. Y, como El, ella quiere transformarse, transfigurarse para ser convertida en Dios.\u201d (D 58).<\/p>\n\n\n\n<p>La carmelita se inmola con Cristo por toda la humanidad: \u201cLa carmelita sube al Calvario, all\u00ed se inmola por las almas. El amor la crucifica, muere para s\u00ed misma y para el mundo. Se sepulta, y su sepulcro es el Coraz\u00f3n de Jes\u00fas; y de all\u00ed resucita, renace a nueva vida y vive espiritualmente unida al mundo entero.\u201d (D 58).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La oraci\u00f3n es forjadora de virtudes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Santidad y virtudes, se explican mutuamente, porque el ejercicio de la oraci\u00f3n exige virtudes vigorosas, fruto de una vida asc\u00e9tica, la vida m\u00edstica supone virtudes consumadas. Las virtudes cristianas se sostienen y crecen con el ejercicio de las mismas. La vida cristiana crece con el cultivo de las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Orar es ejercicio de vida teologal: creo en Dios, espero en \u00c9L, amo lo que su voluntad disponga para m\u00ed. Y las cuatro cardinales: fortaleza, templanza, prudencia y justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Santa Teresa de \u00c1vila, propone las virtudes fundamentales para la vida cristiana; como la pobreza de esp\u00edritu, la humildad, la caridad y otras virtudes morales y sociales, como la magnanimidad, la afabilidad, agradecimiento, discreci\u00f3n y suavidad, veracidad y sinceridad. A quienes se proponen hacer el camino de la oraci\u00f3n la Santa advierte del peligro de una ilusi\u00f3n subjetiva, sin el ejercicio de virtudes (CV 4,3; 16,6; 4M 4,9). Las virtudes garantizan una oraci\u00f3n, un di\u00e1logo con Dios, y frutos de santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En la alegor\u00eda del modo de regar el huerto (V 11-22), seg\u00fan los distintos grados de oraci\u00f3n encontramos que el huerto es el alma; las malas hierbas, los pecados; el hortelano es el cristiano orante; el agua los diversos modos de regarlo; las flores son las virtudes. La caridad, es la s\u00edntesis de la perfecci\u00f3n cristiana, cimentada, no en las gracias m\u00edsticas, sino en el sereno ejercicio de las virtudes: amor a Dios y al pr\u00f3jimo (1M 2,17; 5M 3,7-8.11).<\/p>\n\n\n\n<p>En el abanico de virtudes que la Santa pide para comenzar el camino de la oraci\u00f3n est\u00e1 la determinada determinaci\u00f3n, la humildad, la magnanimidad. Son virtudes integrales, comprometen la vida entera, confirman al alma en este camino de oraci\u00f3n, reflejan que hay de amor de Dios en quien lo comienza (V 11,13). Para los que asumen vida religiosa y comunitaria formula otras virtudes: \u201camor de unas con otras; desasimiento de todo lo criado; la otra, verdadera humildad, que, aunque la digo a la postre, es la principal y las abraza todas\u201d (CV 4,4). En este reconocer la influencia de la Santa de \u00c1vila, en la espiritualidad de Teresa de Los Andes, encontramos algunas virtudes que formaron la orante hasta convertirla en modelo de virtudes cristiana y de santidad.<\/p>\n\n\n\n<p>De la lectura de las obras de S. Teresa podemos vislumbrar el camino de ser santa y la fuente de ella Juanita la encontr\u00f3 en las virtudes evang\u00e9licas y carism\u00e1ticas que la S. Fundadora del Carmelo vivi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Santidad y virtudes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 entend\u00eda Juanita Fern\u00e1ndez por virtudes? En sus escritos encontramos que las virtudes las identifica con las perfecciones de Dios. Ella nos conf\u00eda que Dios le pide que se asemeje a \u00c9l imitando sus perfecciones:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u201cDespu\u00e9s medit\u00e9 c\u00f3mo Dios me llam\u00f3 prefiri\u00e9ndome a tantos seres que nunca le habr\u00edan ofendido y habr\u00edan correspondido a su amor siendo santos, mientras yo no correspondo a sus favores. Entonces le pregunt\u00e9 que por qu\u00e9 me llamaba. Entonces me dijo que \u00c9l hab\u00eda hecho mi alma y todo lo que ella deb\u00eda hacer y c\u00f3mo lo deb\u00eda hacer; que vio c\u00f3mo lo corresponder\u00eda ingratamente y, a pesar de esto, \u00c9l me am\u00f3 y se quiere unir a m\u00ed. Vi que ni a\u00fan con los \u00e1ngeles se une y sin embargo, con una criatura tan miserable se quiere unir; quiere identificarla con su propio ser, sac\u00e1ndola de sus miserias para divinizarla, de tal manera que llegu\u00e9 a poseer sus perfecciones infinitas.\u201d (D 51).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u201cTambi\u00e9n me dio a entender que no en ese recogimiento sensible estaba la uni\u00f3n divina, sino en la perfecci\u00f3n de mi alma; en imitarlo y en sufrir con El. No en las locuciones, pues de \u00e9stas no deb\u00eda hacer caso, sino en ser verdaderamente santa, teniendo sus perfecciones.\u201d (D 52).<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u201cN. Se\u00f1or me reprocha las menores imperfecciones y me pide los sacrificios m\u00e1s peque\u00f1os; pero me cuestan tanto que es inconcebible. Me pidi\u00f3 que viviera en un recogimiento continuo. Que no mirara a nadie. Que todo lo hiciera por amor. Que obedeciera a la menor indicaci\u00f3n. Que tuviera mucho esp\u00edritu de fe.\u201d (D 54). La Hna. Teresa experimenta por una parte sus imperfecciones y por otra la fortaleza que el ejercicio de las virtudes deja en su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Juanita, aprendi\u00f3 antes de ingresar al Carmelo, el concepto de establecer unidad entre santidad y virtudes; no existe santidad sin virtudes evang\u00e9licas, comunitarias, sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cJes\u00fas m\u00edo, perd\u00f3name. Soy tan orgullosa que no s\u00e9 aceptar con humildad la m\u00e1s ligera humillaci\u00f3n. Jes\u00fas querido, ens\u00e9\u00f1ame la humildad y env\u00edame humillaciones, aunque soy indigna de ellas. Jes\u00fas querido, quiero ser pobre, humilde, obediente, pura, como era mi Madre y como T\u00fa, Jes\u00fas. Haz de tu casita un palacio, un cielo. Anhelo vivir ador\u00e1ndote como los \u00e1ngeles, sentir mi nada en tu presencia. Soy tan imperfecta. Quiero ser pobre como T\u00fa y, ya que no puedo serlo, quiero no amar nada las riquezas, etc.\u201d (D 31)<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez en el Carmelo, viviendo el ideal de su vida, quiere ser una santa carmelita. En carta al P. Artemio Colom le expresa sus deseos: \u201cMis esfuerzos todos se dirigen a ser una santa carmelita, y creo que lo que Dios quiere de m\u00ed para alcanzar esta santidad es un recogimiento continuo: que nada ni nadie pueda distraerme de \u00c9l. No me pide nada m\u00e1s que esto, porque all\u00ed, en esa uni\u00f3n \u00edntima de mi alma con mi Dios, se encuentra para m\u00ed el ejercicio de todas las virtudes.\u201d (Cta. 116).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Amor y virtudes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de establecer unidad entre santidad y virtudes, el amor para la renuncia y la vivencia, es esencial. \u201cLa voluntad de Dios es que seamos virtuosas. Si Dios a cada instante se nos da con amor infinito, \u00bfno nos corresponde a nosotros, criaturas miserables, darnos a \u00c9l con todo nuestro ser, de modo que todas nuestras obras vayan dirigidas a \u00c9l con toda la intensidad de amor de que somos capaces? Ofrecernos a \u00c9l con amor para cumplir su adorable voluntad, he ah\u00ed el plan de santidad que concibo. Dios es amor, \u00bfqu\u00e9 busca en las almas sino amor? Antes de cada acci\u00f3n debemos darle una mirada. \u00c9l est\u00e1 en nuestra alma, \u00bfcon qui\u00e9n podemos estar m\u00e1s unidas? All\u00ed ofrezc\u00e1mosle hacer aquella acci\u00f3n, no por los pecadores, ni con ning\u00fan inter\u00e9s, sino porque le amamos. \u00a1Cu\u00e1nto lo agradece El que es la misma bondad! Si nosotras agradecemos el cari\u00f1o humano, \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 aquel Coraz\u00f3n lleno de ternuras que dijo que quer\u00eda s\u00f3lo un poco de amor? \u00a1Oh, d\u00e9monos a \u00c9l!\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia le ense\u00f1\u00f3 a Juanita que la conquista de las virtudes es obra de Dios y de creyente en su amor, que no ponga resistencia al Amor que lo deje obrar. A su amiga Elisa Vald\u00e9s le escribe desde el Carmelo: \u201cEl Amor no necesita de nada. S\u00f3lo quiere que no haya resistencia; y ordinariamente, lo que pido a un alma para hacerla santa es que me deje obrar\u2026 M\u00edralo sin cansarte, Isabelita, dentro de tu cielito; y p\u00eddele, cuando le mires, te d\u00e9 las virtudes que te hagan hermosa a sus divinos ojos.\u201d (Cta.109).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Amor a Dios: virtud principal.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las virtudes que Juanita practic\u00f3 antes de su ingreso al Carmelo y que conoci\u00f3 del Evangelio y la literatura religiosa, incluida S. Teresa de \u00c1vila es lo que propone a su amiga Elena Salas, antes de ingresar en la vida religiosa a finales de 1918 (Cta.40). Si queremos concretizar al comenzar esta labor muy humana y espiritual Juanita debi\u00f3 tener muy en cuenta la famosa, \u201cdeterminada determinaci\u00f3n\u201d, para no volver atr\u00e1s en su camino de la oraci\u00f3n lo que sostiene su deseo de ser santa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Determinada determinaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S. Teresa de \u00c1vila, fruto de su experiencia de vida asc\u00e9tica y del don de fortaleza formula una expresi\u00f3n muy suya: la determinada determinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAhora, tornando a los que quieren ir por \u00e9l y no parar hasta el fin, que es llegar a beber de esta agua de vida, c\u00f3mo han de comenzar, digo que importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinaci\u00f3n de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trab\u00e1jese lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue all\u00e1, siquiera se muera en el camino o no tenga coraz\u00f3n para los trabajos que hay en \u00e9l, siquiera se hunda el mundo\u201d (CV 21,2; 19,1-2). En las palabras de la Santa, encontramos no s\u00f3lo su car\u00e1cter fuerte (V 4,1-3; 36,1-9), hace tambi\u00e9n una defensa de la oraci\u00f3n mental, sobre todo de la mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta determinada determinaci\u00f3n, es poner la vida en manos de Dios, una entrega a su proyecto de salvaci\u00f3n; iniciar el camino de conversi\u00f3n, renuncia al pecado y el compromiso de perseverar hasta el final. Esta actitud que cuenta con la voluntad del orante, supone una fuerte gracia interior una intervenci\u00f3n consciente de Dios, que se traduce en un ideal por alcanzar, que mueve la voluntad, cuenta con las mediaciones (V 7,20-22). La Santa alienta a quien quiere comenzar este camino de oraci\u00f3n, le asegura que ya tiene andado gran parte del trayecto (V 11,13); Dios asiste a quien lo dej\u00f3 todo por \u00c9L (CV 1,2); si el demonio ve un alma con esta determinaci\u00f3n de no dejar la oraci\u00f3n, presto la dejar\u00e1 (2 M 1,6); Dios quiere ver esta determinaci\u00f3n en el orante para hacerla suya (F 28,19). En una carta a Graciela Montes Larra\u00edn, expresa su determinaci\u00f3n de no dejar la oraci\u00f3n. \u201cQuisiera que mi vida fuera una continua oraci\u00f3n, porque ella es la conversaci\u00f3n que tenemos con Dios\u201d (Cta.12).<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al tema de las virtudes, Juanita, sabe que la primera virtud es el amor a Dios, y es lo que propone a su amiga Elena Salas. Es un c\u00famulo de virtudes, un programa de santidad cristiana:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Amor a Dios.<\/strong> &#8211; \u201cSi Dios a cada instante se nos da con amor infinito, \u00bfno nos corresponde a nosotros, criaturas miserables, darnos a \u00c9l con todo nuestro ser, de modo que todas nuestras obras vayan dirigidas a \u00c9l con toda la intensidad de amor de que somos capaces? Ofrecernos a \u00c9L con amor para cumplir su adorable voluntad, he ah\u00ed el plan de santidad que concibo. Dios es amor, \u00bfqu\u00e9 busca en las almas sino amor?\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fortaleza.<\/strong> &#8211; \u201cManifestarnos siempre cual somos, es decir, sin andar disimulando. Jam\u00e1s dejarnos vencer por el respeto humano\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obediencia.<\/strong> &#8211; \u201cObedecer, tal como obedec\u00eda N. Se\u00f1or Jesucristo en Nazaret, aun a sus inferiores, porque era voluntad de su Padre. Obedecer sin replicar y sin indagar si tienen raz\u00f3n o no en mandarnos, sometiendo as\u00ed nuestro juicio al del superior o inferior\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Castidad. <\/strong>&#8211; \u201cSiendo puras como los \u00e1ngeles. Jam\u00e1s detenernos en un pensamiento impuro, ni fijar nuestra vista en algo menos decente. Tener mucha modestia en el vestirnos, pensando c\u00f3mo lo har\u00eda la Sant\u00edsima Virgen.\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caridad.<\/strong> &#8211; \u201cDebemos tratar de ser caritativas. No hablar jam\u00e1s mal del pr\u00f3jimo. Defenderlo en cuanto podamos, o desviar la conversaci\u00f3n a otro asunto sin que lo noten, si no podemos defenderlo.\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Humildad.<\/strong> &#8211; \u201cSer humildes. Tratemos primero de no hablar de nosotras mismas para nada, ni en pro ni en contra, como de una persona que ni siquiera se habla de ella, porque se desprecia. Cuando se nos reprenda, no disculparnos en nada y decir que en adelante trataremos de corregirnos\u201d (Cta.40).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Actitudes integradoras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los tratados de espiritualidad y la m\u00edstica del Carmelo, teolog\u00eda y experiencia, hablan del cultivo de las virtudes, como de un todo integrador, es decir, ellas est\u00e1n muy unidas entre s\u00ed. Cultivar una es cultivarlas todas. Es lo que aconseja S. Juan de la Cruz: \u201cPorque, as\u00ed como un acto de virtud produce en el alma y cr\u00eda juntamente suavidad, paz, consuelo, luz, limpieza y fortaleza, as\u00ed un apetito desordenado causa tormento, fatiga, cansancio, ceguera y flaqueza. Todas las virtudes crecen en el ejercicio de una, y todos los vicios crecen en el de uno y los dejos de ellos en el alma.\u201d (1S 12,5; cfr. CV 4,4).<\/p>\n\n\n\n<p>Juanita, concibe las virtudes muy unidas entre s\u00ed. El m\u00edstico carmelita lo confirma con el s\u00edmil de la pi\u00f1a cuando comenta el verso: \u201cen tanto que de rosas hacemos una pi\u00f1a\u201d Y llama pi\u00f1a a esta junta de virtudes, porque as\u00ed como la pi\u00f1a es una pieza fuerte, y en s\u00ed contiene muchas piezas fuertes y fuertemente abrazadas, que son los pi\u00f1ones, as\u00ed esta pi\u00f1a de virtudes que hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfecci\u00f3n del alma, la cual fuerte y ordenadamente abraza y contiene en s\u00ed muchas perfecciones y virtudes fuertes y dones muy ricos. Porque todas las perfecciones y virtudes se ordenan y contienen en una s\u00f3lida perfecci\u00f3n del alma; la cual, en tanto que est\u00e1 haci\u00e9ndose por el ejercicio de las virtudes y ya hecha, se est\u00e1 ofreciendo de parte del alma al Amado en el esp\u00edritu de amor\u201d (cfr. CB 16,9).<\/p>\n\n\n\n<p>Ella lo expresa as\u00ed: \u201cVenz\u00e1monos. Obedezcamos en todo. Seamos humildes. \u00a1Somos tan miserables! Seamos pacientes y puras como los \u00e1ngeles y tendremos la felicidad de ver que Jes\u00fas, que es un buen arquitecto, edifique una segunda casa de Betania, donde t\u00fa te ocupar\u00e1s de servirlo en la persona de tus pr\u00f3jimos como lo hac\u00eda Marta, y yo como Magdalena permanecer\u00e9 contempl\u00e1ndolo y oyendo su palabra de vida. Es imposible que, mientras estemos en el colegio, El exija de nosotras esa total uni\u00f3n que no consiste sino en ocuparnos de \u00c9l. Pero podemos cada hora ofrecerle un ramillete de amor.\u201d (D 16; Cta.116).<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, las virtudes m\u00e1s mencionadas quiz\u00e1s las m\u00e1s apreciadas porque las m\u00e1s m\u00e1s vividas son: humildad, castidad, paciencia, pobreza, abnegaci\u00f3n, amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El amor de Dios, fuente que mana y corre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n de Teresa de Los Andes es que todas las virtudes nacen del amor de Dios por ello afirma: \u201cEn el amor est\u00e1 la santidad\u201d (D 30,6). Este amor Fontal de Dios por nosotros y de nosotros a \u00c9L es lo clave de toda vivencia evang\u00e9lica de la fe y del amor. S. Juan de la Cruz, habla de la \u201cfonte que mana y corre, aunque es de noche\u201d, es decir, se escucha, pero no se ve (P 8). Damos una \u00faltima mirada a las virtudes que m\u00e1s am\u00f3 en esta vida y son su gloria y corona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Andar en humildad es andar en verdad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S. Teresa de \u00c1vila, nos ha dejado una definici\u00f3n que se ha hecho cl\u00e1sica sobre la humildad: \u201cUna vez estaba yo considerando por qu\u00e9 raz\u00f3n era nuestro Se\u00f1or tan amigo de esta virtud de la humildad, y me puso delante \u00ada mi parecer sin considerarlo, sino de presto\u00ad esto: que es porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino la miseria y ser nada; y quien esto no entiende, anda en mentira. A quien m\u00e1s lo entienda agrada m\u00e1s a la suma Verdad, porque anda en ella. Plega a Dios, hermanas, nos haga merced de no salir jam\u00e1s de este propio conocimiento, am\u00e9n.\u201d (6M 10,7; cfr. V 40; 1-4; Rel. 28).<\/p>\n\n\n\n<p>Un breve an\u00e1lisis de esta definici\u00f3n nos ense\u00f1a que andar en la verdad, en humildad delante de nosotros mismos, ante el pr\u00f3jimo, por ende, ante Dios. Comporta aceptar las propias fortalezas y debilidades, lo bueno viene de Dios, las faltas las aportamos nosotros, lo que abre a confiarlo todo a la misericordia divina. Esta formulaci\u00f3n es fruto de contemplar en Cristo, su modelo, la Verdad de Dios y de su experiencia de haber vivido en la mentira y falsedad antes de su conversi\u00f3n, aunque hab\u00eda un deseo, una lucha por la autenticidad, \u201cya no viv\u00eda, sino que peleaba con una sombra de muerte\u201d (V 8,12).<\/p>\n\n\n\n<p>La humildad se opone a la soberbia y a la pusilanimidad, es decir, no aceptar las propias limitaciones y atribuirse las cualidades a s\u00ed mismo y no a Dios. El conocimiento de s\u00ed mismos y de Dios, es el mejor remedio para iniciarse en el camino de la humildad: \u201cJam\u00e1s nos acabamos de conocer si no conocemos a Dios\u201d (1M 2,9; 6M 9,16). El conocimiento de s\u00ed mismo debe ser motivo de meditaci\u00f3n, el pan con que hemos de comer todos los manjares (V13,15); m\u00e1s importante que hacer oraci\u00f3n (F 5,16). Este conocimiento nos lleva a la verdad de lo que realmente somos ante la Verdad que nos conoce (3M 1,9).<\/p>\n\n\n\n<p>La humildad entonces se convierte en fundamento de la vida de oraci\u00f3n (V12,11); cuanto m\u00e1s cercanos a Dios mejores frutos da esta virtud, sin ella todos va perdido (4M 2,10); el Se\u00f1or cuida de los humildes y no permite que el demonio los da\u00f1e (V 12,7). El camino de la oraci\u00f3n, de la vida espiritual, se cimienta en la humildad (7M 4,8).<\/p>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, por su car\u00e1cter integral la humildad engendra tambi\u00e9n amor reconocido a Dios por la tarea salv\u00edfica comenzada de ah\u00ed que la Santa confiese: \u201cNo puedo entender yo c\u00f3mo haya ni pueda haber humildad sin amor, ni amor sin humildad\u201d (CV 16,2). Una aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica es hacer de la humidad el ung\u00fcento de las propias heridas (3M 2,6). Concluye su obra del Castillo Interior con una rotunda afirmaci\u00f3n: \u201cEl Se\u00f1or es amigo de la humildad\u201d (M concl.2).<\/p>\n\n\n\n<p>El misterio de la Encarnaci\u00f3n, nos da en Mar\u00eda de Nazaret la clave: su humildad trajo del cielo a sus entra\u00f1as al Salvador (V16,2), como nosotros le llevamos en nuestras almas.<\/p>\n\n\n\n<p>EL m\u00e1s importante aporte de S. Teresa de Jes\u00fas en su hija Juanita Fern\u00e1ndez, luego Teresa de Los Andes, es respecto a la humidad, como hemos dicho, cimiento de toda santidad hasta convertirla en modelo de virtudes cristianas. Ella aprecia esta virtud, la valora y por lo mismo la ejercita y recomienda a sus familiares y amistades. \u201cHe comprendido que lo que m\u00e1s me aparta de Dios es mi orgullo. Desde hoy quiero y me propongo ser humilde. Sin la humildad las dem\u00e1s virtudes son hipocres\u00eda. Sin ella las gracias recibida de Dios son da\u00f1o y ruina. La humildad nos procura la semejanza de Cristo, la paz del alma, la santidad y la uni\u00f3n \u00edntima con Dios.\u201d (D 29).<\/p>\n\n\n\n<p>Establece una gu\u00eda de conducta respecto al camino de la humildad para recorrer. Estas consideraciones son fruto de su retiro de 1917:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDos son los medios necesarios para alcanzarla:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00b0 La consideraci\u00f3n de los motivos que tenemos para humillarnos;<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00b0 La pr\u00e1ctica frecuente de actos de humillaci\u00f3n. Los grados principales son estos:<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00b0 Sentir bajamente de s\u00ed y tratar de sus cosas como se suele hacer con aquellos a quienes se desprecia.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00b0 El verdadero humilde no quiere ser estimado. Nada grande siente o habla de s\u00ed, antes bien, se reputa por el \u00faltimo de todos. Si otros lo trataren as\u00ed, sufrirlo en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00b0 Desear que lo hagan y buscar con cuidado estas ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00b0 Si condenaran nuestro parecer o intenci\u00f3n, alegrarse, dar gracias a Dios por ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo practico a veces los dos primeros. La humildad debe ser voluntaria, debe ser sincera, debe ser circunspecta, esto es, saber cu\u00e1ndo se debe ejercer. Jes\u00fas, manso y humilde de coraz\u00f3n, haced mi coraz\u00f3n semejante al vuestro.\u201d (D 29).<\/p>\n\n\n\n<p>En una carta a su amiga Elena Salas, escribe antes de ingresar al Carmelo aumenta a cuatro el n\u00famero de medios para alcanzar la humildad:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTambi\u00e9n procurar\u00e1s ver tu nada y la grandeza de Dios, para que, conoci\u00e9ndote y conoci\u00e9ndolo, te desprecies m\u00e1s t\u00fa y ames m\u00e1s a Dios. Esta es la base de la humildad, la que se llama especulativa porque reside en nuestro entendimiento. De ella se deriva la pr\u00e1ctica porque, humill\u00e1ndonos delante de Dios, al conocer nuestra bajeza, nos gusta que las criaturas nos desprecien y nos admiramos no lo hagan cuando somos tan malas para con Dios. Hay que ser muy humilde, porque sin la humildad todas las dem\u00e1s virtudes son hipocres\u00eda. Para adquirir la humildad:<\/p>\n\n\n\n<p>1 &#8211; Tenemos que tratar de no hablar ni en pro ni en contra del yo, sino que despreciarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>2 &#8211; Humillarnos delante de las dem\u00e1s personas siempre que lo crey\u00e9remos conveniente, y para esto hacer cosas que nos humillen, como ser\u00eda obedecer a una sirviente, a un hermano m\u00e1s chico.<\/p>\n\n\n\n<p>3 &#8211; Cuando seamos humilladas darle gracias a Dios y decirse: \u00abesto y mucho m\u00e1s merezco por mis pecados\u00bb, y seguir muy amable con la persona.<\/p>\n\n\n\n<p>4 &#8211; Tratar de servir a aquellas personas que nos sean antip\u00e1ticas o a aquellas que notemos son poco cari\u00f1osas con nosotras, para as\u00ed humillarnos.\u201d (Cta. 82).<\/p>\n\n\n\n<p>La formulaci\u00f3n que aprendi\u00f3 de la Santa: \u201chumildad es andar en verdad\u201d, tiene varios ecos, como definirse como nada criminal o polvo sublevado, aunque no sabemos d\u00f3nde escuch\u00f3 estas expresiones o es creaci\u00f3n suya. Lo \u00fanico cierto es que la humildad, el conocimiento de s\u00ed misma, le vino ciertamente de poner su vida a la luz de Dios, Suma Verdad, su luz dej\u00f3 en su alma, en su conciencia, la imagen de su realidad. La Santa, ante sus miserias, pecados, faltas se autodenominaba muchas veces mujer ruin, gran pecadora (V pr\u00f3l.1; 7, 22; 28,16; CV 1,2). S. Juan de la Cruz, tambi\u00e9n la pudo ayudar en este conocimiento personal, cuando en la escala de los grados de amor: \u201cH\u00e1cele aqu\u00ed otro efecto admirable, y es que se tiene por m\u00e1s mala averiguadamente para consigo que todas las otras almas: lo uno, porque le va el amor ense\u00f1ando lo que merece Dios; y lo otro, porque, como las obras que aqu\u00ed hace por Dios son muchas, y todas las conoce por faltas e imperfectas, de todas saca, confusi\u00f3n y pena, conociendo tan baja manera de obrar por un tan alto Se\u00f1or. En este tercer grado, muy lejos va el alma de tener vanagloria o presunci\u00f3n y de condenar a los otros.\u201d (2N 19,3).<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a la humildad, es la caridad, amor a Dios y al pr\u00f3jimo, las tres grandes y fuertes virtudes que practic\u00f3 Juanita Fern\u00e1ndez y que Teresa de Los Andes recogi\u00f3 los frutos de santidad en el Carmelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para reflexionar<\/p>\n\n\n\n<p>1.- \u00bfCu\u00e1l es la pasi\u00f3n dominante en mi vida y c\u00f3mo la combato?<\/p>\n\n\n\n<p>2.- \u00bfCu\u00e1l es la virtud que da crecimiento a las otras en mi vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>El ejercicio de las virtudes teologales, cardinales y para la vida de comunidad propuestas por Santa Teresa de \u00c1vila, son garant\u00eda de una santidad cotidiana, evangelio puro al servicio de la Iglesia y del pr\u00f3jimo m\u00e1s cercano y familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>P. Julio Gonz\u00e1lez C.<\/p>\n\n\n\n<p>Pastoral de Espiritualidad Carmelitana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S. Teresa de \u00c1vila, Madre y Maestra de Juanita Fern\u00e1ndez Primer centenario de la P ascua de Juanita a la Casa del Padre Perfecciones de Dios y virtudes como respuesta. Objetivo. Descubrir el concepto de santidad acu\u00f1ado por Juanita Fern\u00e1ndez y c\u00f3mo lo fue construyendo en su vida de familia, colegio, vida social y eclesial. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[21],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/671"}],"collection":[{"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=671"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/671\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":672,"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/671\/revisions\/672"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=671"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=671"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/santateresadelosandes.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=671"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}