78. A su padre 7 de abril de 1919

78. A su padre 7 de abril de 1919

Cunaco, 7 de abril de 1919

Mi papacito tan querido. 

Ayer me parece no le agradecí lo bastante su generoso consentimiento; pero es por la pena intensa que sentía, la cual me impidió manifestarle todo lo que por mi alma pasó en ese instante. 

Mi papacito lindo, que Dios mil veces se lo pague. Es lo único que puedo decirle, porque me faltan las palabras para agradecerle tal como lo siento. Sentía en ese momento la pena más grande de mi vida al ver que, por la vez primera era yo la causa de sus lágrimas. Y, sin embargo, tuve la fuerza necesaria para soportarlo. Dios, papacito mío, es el que da la energía a nuestros corazones para hacer el sacrificio más costoso en esta vida. Tal es el que Ud. le va a ofrecer. 

A pesar de la inmensa pena que lo agobia, estoy segura que sentirá en lo íntimo de su alma la satisfacción más grande al pensar que ya me ha dado a Dios y que ha asegurado para siempre la felicidad de su hija. Sí; no se inquiete porque cree que no seré feliz. En todo caso, si no lo soy, las puertas del convento se abrirán de nuevo para mi, pero tendría que cambiar enteramente, pues desde chica he deseado abrazar ese género de vida que aunque es austero, considero que todo es poco para lo mucho que le debemos a Dios. Además, papacito, ¿no considera Ud. que por mucho que uno se sacrifique en esta vida, es nada en comparación con la felicidad que disfrutaremos en la eternidad? Cuán poco sacrificio, y una eternidad de gozo. 

Ya se acercan los últimos días que pasaremos juntos en la tierra. Pero seguiré viviendo en medio de todos por el pensamiento, rogando porque todos nos encontremos reunidos en el cielo. Entonces qué pequeño nos parecerá todo lo de esta existencia pasajera. 

Adiós, papacito. Que la Sma. Virgen lo consuele. Que Ella me reemplace cerca de Ud. Cuánto no daría por verlo feliz. Eso es lo que le voy a pedir a N. Señor. Que El lo bendiga y le dé su recompensa. 

Lo abrazo y beso mil veces, y le repito de nuevo “Dios se lo pague”. 

Allá cambian el nombre y me llamaré Teresa de Jesús. Le gusta?