13. A Graciela Montes Larraín

13. A Graciela Montes Larraín

Chelita: 

¡Qué cartita más ideal! Estoy feliz de haberla leído. Primera vez que tenía algo de una carmelita. ¡Qué principio tan encantador! 

Yo me he propuesto lo mismo que tú en el mes del Sdo. Corazón. No dejemos escapar ningún acto que pueda mortificarnos. Yo creo que uno de los puntos de la vocación carmelitana es la oración y la mortificación. Recemos siempre y crucifiquémonos por medio de la obediencia, por medio de la pobreza por medio de la castidad. Por medio de la obediencia, imitando a Jesusito que se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. El hizo la voluntad de su Padre todos los momentos de su vida. “Heme aquí, Oh Padre, para hacer tu voluntad”, nosotras debemos decir también con El a cada momento; y esto por medio del exacto cumplimiento del deber. Aunque nadie nos vea, cumplir con el reglamento, que es la regla que tenemos ahora. V. gr. en el estudio estudiar con aplicación, aunque no tengamos ganas, tal como lo haría Jesús. Por medio de la pobreza, no desperdiciando ninguna cosa; no gastando nada en nosotras, sino para los pobres todo. Por la castidad, siendo puras como la Virgen; no teniendo ningún amor que nos preocupe,que nos haga faltar al deber, sino el amor de Dios. Conoceremos su intensidad por el amor que tengamos al prójimo. 

¿Quieres que te diga una mortificación que cuesta harto? Es rezar en la noche un cuarto de hora con los brazos en cruz; y también, si no te hace mal, levantarse de la cama, ponerse en el suelo de rodillas con las manos debajo de las rodillas -duele harto-, y rezar tres Padre nuestros. Tenemos que hacer penitencia para consolar a N. Señor, para reparar los pecados de nosotras, del prójimo, y para rogar 

por los Sacerdotes. 

Contéstame si te has acordado de hacer de tu alma la casita de Dios. Te servirá mucho para hacer oración y pensar que Cristo también trabaja allí dentro, y que nosotros, con nuestros actos, le damos material para formar su imagen. Un cristiano debe ser otro Cristo; con cuánta más razón nosotras. 

Hablemos con N. Señor en la comunión. No sólo en la acción de gracias, sino a todas horas debemos estar con El. Como tenemos que estudiar no podemos constantemente hablar con El; pero, por ejemplo, 3 veces en la mañana y 2 en la tarde. 

Acuérdate de lo que me prometiste de hacerme saber la Regla de las carmelitas, las penitencias, las virtudes, en fin, las cosas más necesarias.