15. A su padre 25 de septiembre de 1917

15. A su padre 25 de septiembre de 1917

A su padre 

Santiago, 25 de septiembre de 1917 

Señor don Miguel Fernández 

Mi querido papacito: 

Estaba esperando que pasara un día después de la carta de la Lucita para escribirle, para que sepa bien seguido de nosotros, que nos pasamos acordando de Ud. No se imagina cuánto lo he echado de menos, ya que habríamos sido doblemente dichosas si Ud. papacito, hubiera estado aquí. 

Hemos hecho muchos paseos. El domingo fuimos al fundo de don Ricardo Salas con cinco chiquillas, pues como teníamos que ir a pasar todo el día, ninguna señora podía ir; pero mi mamá se ofreció a llevarnos a todas. Salimos a la 1.30 P.M. en el tren de Pirque, y nos bajamos en Bellavista que es la primera estación. Allí nos esperaban las niñitas de don Ricardo. Nos enviaron el auto, que es espléndido; pero como no cabíamos todas, unas se fueron en carritos tirados por caballo que pertenecen al fundo. Nos pusimos de la estación a las casas en 10 minutos. Lo pasamos muy divertido. Ese día celebraron los huasos el Dieciocho; así es que don Ricardo les había organizado fiesta: elevación de globos, voladores, carreras en burro, etc. 

Tienen una magnifica cancha de tenis. En fin, gozamos todo el día. Nos acordamos de Ud., papacito, porque le habría gustado conocer el fundo. Es muy bonito. Por todos lados se veía el pasto verde y mucha agua. 

Mañana vamos a la Escuela de Aviación con Chiro, que es amigo de uno de los oficiales de la Escuela, y me parece que veremos elevarse un aeroplano. De buenas ganas subiría para aterrizar en 

San Javier e irle a dar un beso y abrazo muy apretado. ¿Qué le parece, papacito? 

Todos aquí están muy bien. Ignacito, que había estado enfermo, constipado, se levantó ayer y está muy bien y hoy se levantó sin bastón -primera vez- y no cojea tanto. Parece que el Niñito Jesús de Praga le quiere hacer el milagro. El otro día hizo uno bastante grande a un joven. 

Miguel ahora acaba de salir con Chiro, con el objeto de hacer una diligencia para conseguir un empleo bastante bueno. Ojalá que lo consiga. La Lucita y Chiro siguen siempre muy indiferentes, como Ud. sabe, y sobre todo que ahora Chiro está de asueto. Ya se figurará lo felices que están. 

Mi mamá está muy bien, recordándolo mucho, pues hace mucha, muchísima falta. Esperamos tenerlo muy pronto entre nosotros. Véngase luego, papacito, para pasar siquiera dos días con Ud.; ya que nosotras lo aprovechamos tan poco cuando usted viene, por estar internas. 

Reciba, papacito, abrazos y besos de mi mamá y hermanos, más mil besos y cariños de su hija que más lo quiere y que se acuerda a cada momento de su papacito querido. 

Juana, H. de M. 

La Rebeca le envía muchos saludos. Lucho le había escrito; pero, por temor de que no le llegara, desistió de mandársela.