157. A su madre 18 de enero de 1920

157. A su madre 18 de enero de 1920

J.M.J.T. Pax Christi 

Convento del Espíritu Santo, 18 de enero, 1920 

Señora Lucía Solar de Fernández 

Mi mamacita querida: Que la gracia del Espíritu Santo sea en su alma. 

Mucho he agradecido a N. Señor los haya llevado de nuevo al Algarrobo, del cual tengo tan buenos recuerdos, y donde me parece pasarán tranquilos y contentos. Lo único que siento es que mi papacito no esté con Uds., pues el pobre viejito pasa tan solo. 

Por mi parte, mamachita, no se apure, pues paso siempre en vacaciones con Jesús… Además, también desde Pascua -el 25- hasta el 6 de enero, tuvimos varios días de recreaciones que, podemos decir, son el veraneo de la carmelita. 

Sin embargo, mamachita, nada hay que pueda ser un atractivo para el alma que sólo busca a Dios; y yo misma me espanto al considerar esta indiferencia respecto aún de aquello que antes me entusiasmaba. Mi única dicha, por ahora, es sólo vivir con mi Jesús. En El encuentro en grado infinito todo lo que mi alma puede ambicionar. 

No se canse, mamachita querida, de darle gracias a Dios por haberme escogido para Sí, a pesar de ser tan miserable; y que la vocación de su carmelita le sirva siempre para más amar y alabar. 

Recibí la carta de la Rebeca, y no pude menos de conmoverme al ver todo lo que sufre. Créame, mamacita, que quizás yo en su lugar no hubiera sido tan generosa como lo es ella. Es necesario que Jesús me haya revestido de su gracia para seguirlo, pues jamás los hubiera dejado, queriéndolos como los he querido. Por el momento me parece que es necesario rodearla de cariño y no contrariarla, pues temo que su estado de ánimo se empeore. También veo que Dios obra en su alma por medio del aislamiento, para atraerla a Sí, y cada día me convenzo más que la hará enteramente suya. Dígale que pronto le escribiré. 

A la Lucía y a Chiro los veo siempre con rostros sonrientes, cada día más felices con su Lucecita. Salúdelos y dígales que les escribiría, pero que no puedo hacerlo. A Ignacito, que lo mando felicitar por sus premios. Dígale que me escriba para ver sus adelantos. A mi mamita, Rosa, Susana y a todas las de la casa, salúdelas y dígales que de nadie me olvido en mis pobres oraciones. Si la María Cáceres no está allá, dígale a la Rebeca que le escriba, pues yo ya no lo puedo hacer. A Lucho, que espero su carta. A Dios. Cada vez que mire al mar, ame a Dios para que se una a su carmelita, cuya sola ocupación es amarlo, aunque tan miserablemente. 

Nuestra Madrecita corresponde a sus saludos. Tiene que agradecerle mucho me deje escribirles, pues en el noviciado casi no se escribe. ¿Y el pobre Miguel? Su indigna 

Teresa de Jesus, Carmelita 

No se olvide de colocar los números de la rifa porque apuran. 21. Ayer estuvo el P. Falgueras.