162. A su madre 18 febrero, 1920

162. A su madre 18 febrero, 1920

Pax Christi J.M.J.T, 

Convento del Espíritu Santo 

18 febrero, 1920 

Mi mamachita querida: Que la gracia del Espíritu Santo la impulse a entrar en esta santa Cuaresma en un santo recogimiento. 

Siempre nuestra Madrecita, con su corazón que sabe lo que es el cariño de una madre, se compadece y me dice que le escriba. Verdaderamente, mamacita, no extraño que quiera saber de su carmelita tan a menudo, pues juzgo por mi propio corazón. 

Ya estamos en la mitad de las vacaciones, y casi no me he dado cuenta de ello. Tan rápido es el tiempo aquí, en el Carmen, que pasan los meses sin saberlo. ¡Qué rico! Esto me llena de alegría, porque pasará esta vida y luego vendrá la eternidad… y con ella Dios. Estos tres días de carnaval hemos tenido al Santísimo expuesto desde la 1,1/2 más o menos hasta un poco antes de las 6. Son días de fiesta al mismo tiempo que de pena. Podemos hacer tan poco para reparar tanto pecado, especialmente su carmelita (que es tratada por su Madrecita como una guagüita de meses)… Sin embargo, no me desconsuelo, pues he encontrado un tesoro y es el ofrecer la santa Misa, es decir, la santa Hostia, para reparar. 

Con la Sma. Virgen he arreglado que sea mi sacerdote, que me ofrezca en cada momento por los pecadores y sacerdotes, pero bañada con la sangre del Corazón de Jesús. Haga Ud. otro tanto, hermanita querida. Vivamos dentro de ese Corazón, para unirnos en silencio a sus adoraciones, anonadamientos y reparaciones. Que El sea nuestra inmensa soledad, donde vivamos aisladas del mundo que nos rodea. Con El alabemos a la Sma. Trinidad. 

Mamachita mía, he comprendido aquí en el Carmen mi vocación. He comprendido como nunca que había un Corazón, al cual yo no conocía ni honraba. Pero El ahora me ha iluminado. En ese Divino Corazón es donde he encontrado mi centro y mi morada. Mi vocación es el producto de su amor misericordioso. A Dios. Abandonémonos a El y permanezcamos siempre bajo su mirada. 

Saludos para todos mis hermanos y demás de la casa, en especial a mi mamita. Rece por su carmelita para que sea más fervorosa y santa; que ella lo hace a todas horas por Ud. 

Su indigna 

Teresa de Jesús, Carmelita 

P.D. Goce con los retratos.