22. A Herminia Valdés Ossa 2 de febrero de 1918

22. A Herminia Valdés Ossa 2 de febrero de 1918

Señorita Herminia Valdés 

Querida Herminita: 

Algarrobo, 2 de febrero de 1918 

Quiero ser la primera en escribir para darte el ejemplo; pues, de lo contrario, pasarían las vacaciones sin saber la una de la otra. 

Estamos todos muy contentos de haber venido a este pueblo, pues no creo haya otra costa de más confianza. El pueblo con sus casas no puede ser más sencillo. La casa que tenemos está en la misma playa; así, pues, disfrutamos de una vista encantadora. 

Toda la gente es conocida: están las Lyon Subercaseaux, las Valdés Alfonso, las Hurtado Larraín, las Hurtado Echenique, las Larraín Gandarillas, las Valenzuela Larrain, las Rivas Freire, las Echazarreta Larrain, las Hurtado Valdés. 

Todos los días salimos por las tardes, ya a pie, ya a caballo. El otro día hicimos un paseo en carreta a Punta de Tralca. El paseo fue lo más ideal, pues el punto a donde nos dirigimos era precioso: grandes peñascos donde azotaban las olas con una fuerza extraordinaria, al extremo de levantar unos 15 metros la espuma. Tomamos onces en las rocas y nos volvimos a las 7 de la tarde, y no llegamos sino a las 11 de la noche. Por suerte era una noche de luna. Cosa más bonita no es posible imaginarse. 

Todos los días hay Misa y bendición con el Santísimo, a la que asiste toda la gente. También hacemos Catecismo. 

Me tienes que contar todo lo que haces. ¿Estudias? ¿Has leído los libros? Dame cuenta de todo, por favor. La Lucía, gracias a Dios, está muy bien. Mi mamá no estuvo bien, pues le dio esa fatiga; pero ya está mejor, gracias a Dios. 

Saludos para todos los tuyos, en especial para tu papá y mamá de parte de los míos. A la Eli un abrazo de la Lucía y mío; y tú recibe un fuerte abrazo y beso de tu amiga que tanto te quiere 

Juana 

La Rebeca te manda saludar. No la muestres. Dime si te la leen.